El Presidente prescinde de los símbolos religiosos

El nuevo Presidente prescinde de los símbolos religiosos

Momento de la Promesa del Presidente del Gobierno ante el Rey y en presencia del ex Presidente, y los presidentes de los Poderes del Estado: Congreso, Senado, Tribunal Constitucional y Consejo General del Poder Judicial, por su orden correcto. A la derecha, el ejemplar de la Constitución abierto por el Título II, artículo 62. A la izquierda un folio con la fórmuló que leyó Pedro Sánchez.

La normalidad institucional ha sido el hilo conductor del protocolo y ceremonial (o como gusta llamar a los periodistas, de la liturgia) seguida para el acto de toma de posesión del nuevo presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, esta mañana, ante el rey Felipe VI, en el Palacio de La Zarzuela. La parte reglada de este acto siguió sus tradicionales pautas, y la no reglada aportó por primera vez en la historia de esta democracia una importante novedad de la que cada cual sacará sus conclusiones: el máximo representante del Poder Ejecutivo prescindió de los dos habituales símbolos religiosos: la Biblia y el Crucifijo. Se ha convertido así en el más alto representante de los poderes del Estado que promete su cargo ante el Rey sin connotación religiosa alguna. Era previsible, conociendo su agnosticismo, que así sería, pero faltaba verlo. Y al margen de que crea o deje de creer en religión alguna, representa un acierto porque esa imagen nos ofrece la “foto” de la aconfesionalidad que proclama la Constitución Española, único elemento depositado en la mesita de la promesa. Además, aportó la ceremonia otro pequeño detalle que para mí tiene una importante lectura: obvió la también tradicional reverencia ceremoniosa al Monarca (que ya debería dejarse de hacer, al menos en actos oficiales como éstos), sustituyéndola por un sencillo gesto de cortesía.

El nuevo Presidente prescinde de los símbolos religiosos

El Presidente electo camino de la mesa de la promesa que la convertiría oficialmente en Presidente del Gobierno.

Ayer hacíamos nuestras cábalas al respecto, y estábamos convencidos de que el nuevo Presidente daría por primera vez este paso (lo cual no quiere decir que la consolide, porque otro podrá llegar y pedir los símbolos religiosos que desee). Sería deseable que en el futuro se mantenga esta puesta en escena porque en una España religiosamente plural y con una constitución que establece la aconfesionalidad del Estado no tiene sentido jurar por Dios, ni por Mahoma, ni por quien sea, la obligación de cumplir con su cargo, con la máxima norma y ser leal al Jefe del Estado. Y ya está. Espero que no estigmatice a futuros presidentes, en el sentido que los de derecha lo harán con símbolos religiosos y los de izquierda sin ellos. Mal favor haríamos a la normalidad institucional y a la necesaria aconfesionalidad.

Pero es necesario insistir en que hemos vivido una ceremonia de normalidad institucional, después de unos días agitados políticamente por el debate de la moción de censura. Pedro Sánchez salió investido ayer por la requerida mayoría absoluta del Congreso de los Diputados, esta mañana a las siete y media salió publicado su nombramiento en el BOE (así como el cese de Mariano Rajoy) y a las 11.00 horas en punto prometía su cargo. Comenzaba con la lectura del nombramiento a cargo del director general de Protocolo de la Casa de Su Majestad, Alfredo Martínez, siguió con la promesa y finalmente con las obligadas fotografías oficiales. Posó el Rey a la derecha y Sánchez a la izquierda, como corresponde. Y cuando se hizo la segunda foto, el propio Monarca pidió al Presidente que se situara a su derecha e indicó al ex Presidente (por cortesía obligada) que se ubicara a la izquierda (forma de visualizar el relevo). Dos minutos 14 segundos de ceremonia, que pasan a la historia protocolaria de este país. De la Sala de Audiencias del Palacio tomó el vehículo de presidente con la bandera de España (dejó su habitual coche cuando era jefe de Oposición en el que llegó a La Zarzuela) y se dirigió al Palacio de La Moncloa donde fue recibido por la Secretaria General de la Presidencia que le condujo a su nuevo despacho y residencia oficial.

El nuevo Presidente prescinde de los símbolos religiosos

Momento de la Promesa.

La parte reglada

Esta ceremonia hay que analizarla desde dos perspectivas, tal y como se planteó en el seno del servicio de protocolo de la Casa de Su Majestad. La primera, cumplir con los reglado (la norma), que es jurar o prometer, hacerlo ante el Jefe del Estado (el rey Felipe VI) y ante la Constitución Española. Además, pronunciar la fórmula de juramento o promesa establecida en el Real Decreto 707/1979, de 5 de abril por el que se establece la fórmula de juramento en cargos y funciones públicas, que en sus artículos primero y segundo dicen textualmente:

Artículo primero.
“En el acto de toma de posesión de cargos o funciones públicas en la Administración, quien haya de dar posesión formulará al designado la siguiente pregunta:
«¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo …………….. con lealtad al Rey, y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado?»
Esta pregunta será contestada por quien haya de tomar posesión con una simple afirmativa.
La fórmula anterior podrá ser sustituida por el juramento o promesa prestado personalmente por quien va a tomar posesión, de cumplir fielmente las obligaciones del cargo con lealtad al Rey y de guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado.
Artículo segundo.
Los Vicepresidentes, Ministros y demás miembros del Gobierno prestarán ante el Rey el juramento o promesa en la forma establecida en el artículo anterior, refiriéndolo también a la obligación de mantener secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros”.

Así se hizo y con un ejemplar facsímil de la Constitución editado por las Cortes Generales en 1980, abierto por el Título II, articulo 62, colocada en el lado derecho de la mesa, para que sobre ella se pueda poner si es su deseo la mano (que es lo que hay que hacer y muchos no hacen). Eligió la palabra promesa, que es la consecuente con la puesta en escena aconfesional.Y, dentro de la parte reglada, prometió en presencia, igualmente, del Ministro de Justicia en funciones que, en su condición de Notario Mayor del Reino, ha de dar fe de que se ha producido correctamente la jura o promesa (acompañado por el director general de los Registros y del Notariado).

La parte no reglada: símbolos religiosos

La segunda perspectiva fue la parte no reglada, es decir, la presencia o no de símbolos religiosos como ha venido siendo costumbre durante casi todo este siglo. Aunque sea tradición inveterada, y ésta en protocolo pueden alcanzar casi la consideración de norma, la Constitución está por encima de cualquiera de ellas. Cuando el Presidente del Gobierno llegó a La Zarzuela, el director de Protocolo de la Casa de Su Majestad preguntó al Presidente del Gobierno si deseaba o no la presencia del crucifico y la histórica Biblia de Carlos IV (de 1791), abierta por el capítulo XXX del Libro de los Números que hace alusión en su apartado 3 a lo siguiente: “Cuando un hombre hace un voto al Señor o se impone una obligación bajo juramento, no deberá faltar a su palabra: es preciso que haga exactamente lo que ha prometido” (palabras de Moisés trasladada a los jefes de las tribus de Israel, cuando dijo:”Esto es lo que el Señor ha mandado”).

El Presidente del Gobierno contestó que no quería dichos símbolos y así se hizo, respetando la libertad religiosa del nuevo Presidente, que como ya he señalado ojalá otros sigan en la misma línea, con independencia de la religión que profesen. No hay que “mezclar churras con merinas”, y prometer un cargo de este tipo se hace ante el Jefe del Estado que oficialmente representa al conjunto de la ciudadanía y no a jurar ante Dios que hoy no tiene sentido institucional alguno (eso quien lo quiera que lo haga en su casa).

El nuevo Presidente prescinde de los símbolos religiosos

Antes de prometer y después, el Presidente hizo un leve gesto de cortesía institucional al Rey, pero evitó la cada vez más en desuso reverencia al Rey. Algo más propio de estos tiempos y para este tipo de actos. Cortesía al Jefe del Estado sí, parecer “vasallo” no. Debemos avanzar hacia este concepto y saber que reverencia puede tener sentido en otros ámbitos, pero no en un acto institucional como éste.

Tampoco está reglado que el Presidente deba hacer una reverencia al Rey cuando llega a su altura camino de la mesa de la promesa y tras pronunciar la fórmula. La reverencia es algo tradicional que se dispensa a la Familia Real (cada día más en desuso), pero que tiene su propio ámbito. No tiene sentido en un acto como éste el Presidente elegido por el Congreso (que representa la soberanía nacional) deba inclinarse ante el Rey. El sencillo gesto de cortesía que realizó es más acorde con los tiempos que vivimos y políticamente más adecuado. Mostrar respeto, sí, pero inclinar como un “vasallo” no.

El nuevo Presidente prescinde de los símbolos religiosos

El Rey posa con el nuevo Presidente tras la promesa. El Jefe del Estado a la derecha como corresponde al orden de precedencias.

Las fotos oficiales y traslado a La Moncloa

Tras la promesa, el Rey fue al encuentro del Presidente, transmitió su felicitación, posó junto a él para el pool de prensa, y seguidamente se incorporaron a una segunda fotografía el ex Presidente saliente (a quien hay que felicitar que haya acudido a la ceremonia) y los Presidentes del Congreso, Senado, Tribunal Constitucional y Consejo General del Poder Judicial (el Ministro de Justicia no tenía sentido que estuviera al estar en funciones). Todos colocados por su orden según el Real Decreto 2099/83 por el que se establece el Orden General de Precedencias en el Estado.

El nuevo Presidente prescinde de los símbolos religiosos

Foto de Familia de todas las autoridades presentes tras la promesa y la foto anterior. En el centro el Jefe del Estado y en alternancia de derecha a izquierda del Rey (al revés si se mira de frente), el Presidente del Gobierno, el ex Presidente (por obligada deferencia y para visualizar mejor el relevo), la Presidenta del Congreso, el Presidente del Senado, el Presidente del Tribunal Constitucional y el Presidente del Consejo General del Poder Judicial. En esta foto no tiene sentido alguno que se incorpore el Ministro de Justicia por estar en funciones.

Sin presencia de la Reina

No asistió la reina Letizia, como no lo había hecho desde que Felipe VI es Rey, una decisión que tomó el Jefe del Estado en su momento al considerar que en un acto de Estado de este tipo no han de asistir los consortes (máximo si los representantes de los poderes del estado acuden solos, sin consortes, porque evidentemente no es un acto social). Otro acierto que el Monarca está llevando a rajatabla y otro síntoima más de la normalidad institucional con la que empezamos este artículo.

El nuevo Presidente prescinde de los símbolos religiosos

Los máximos representantes de los Poderes del Estado, ubicados ya para la ceremonia, en el momento del acceso del Presidente electo.

El orden de acceso al Salón

Conforme al protocolo establecido, el orden acceso al Salón donde se celebró el acto fue el siguiente:

  • Jefe, Secretario General, Jefe del Cuarto Militar y Ayudante Militar, todos ellos de la Casa de Su Majestad.
  • Ministro de Justicia en funciones, acompañado por el Director General del Registro.
  • Representantes de los poderes del Estado por su orden de más a menos.
  • Presidente electo.
  • Rey de España.
El nuevo Presidente prescinde de los símbolos religiosos

Imágenes para la historia… Suárez, Calvo Sotelo, González, Aznar, Zapatero y Rajoy, los presidentes de los 40 años de democracia, en su primera toma de posesión (algunos la única).

Del arrodillamiento de Suárez…

En fin, que en 40 años hemos pasado de la imagen de un Adolfo Suárez jurando de rodillas antes un gran crucifijo y Biblia, a la sobriedad estrictamente institucional de lo que hemos visto esta mañana. Siempre se ha dicho y es verdad, que de las tomas de posesión si se analiza bien su protocolo pueden sacarse conclusiones del estilo protocolario que desea seguir el cargo. Lo vimos con Felipe VI cuando juró (también sin símbolos religiosos) en el Congreso de los Diputados y ciertamente ese estilo está siendo la línea conductora de su renovado protocolo.

El nuevo Presidente prescinde de los símbolos religiosos

Real Decreto publicado esta mañana por el que se nombra Presidente a Pedro Sánchez y que se hace oficial tras jurar o prometer el cargo ante el Rey.

El nuevo Presidente prescinde de los símbolos religiosos

Real Decreto publicado esta mañana con el cese de Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno de España.

2 Comments

  1. En la edicion digital de un periodico ,lo siento no recuerdo cual ahora, publicaban la ceremonia de Rajoy y Sanchez a pantalla partida para evidenciar las diferencias.
    Y hay una que me parece muy llamativa y me gustaria conseguir alguna explicación.

    Con Rajoy durante las fotos que tiene solo con el Rey, Mariano Rajoy está situado a la derecha del Rey!
    Mientras que con Pedro Sanchez, el Rey se mantiene a la derecha como debe ser, y luego pide al Presidente que se situe a su derecha cuando se acercan los demas.

    Porque ese cambio en el protocolo?

    • No estaba allí, ni soy el responsable de la organización, por lo que no sé responder con argumentos. Entiendo que en su momento se interpretó una situación y en otro la contraria. Cosa que no me gusta, porque lo lógico en este caso caso es que el Rey mantenga la precedencia institucional.Luego en el caso de Rajoy estaríamos ante un error protocolario. Pero por otra parte, si te fijas en las imágenes de la posesión de Sánchez, no queda bien el cambio de posición que se le pide al nuevo presidente cuando se incorporan el resto de autoridades. Salió algo liosa y poco limpia la imagen. Por ello, a veces uno piensa si hay que sacrificar ciertas cosas en aras a una puesta en escena menos forzada. Pero es evidente que lo que señalas tiene lectura…

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