RD 2099/83 de precedencias de protocolo: tiempo de cambios

Es necesario ponerse serio con la necesaria e inevitable actualización del Real Decreto 2099/83, sobre Ordenación general de precedencias en el Estado. Soy consciente que puedo meterme en un charco, pero me puede la profesión y las necesarias mejoras legislativas que necesitamos los profesionales dentro del marco legislativo de protocolo en España. Probablemente quedaría mejor callándome y no señalando nada, pero los problemas van a más en la mayoría de las instituciones por una normativa que está desfasada, antigua y lejos de la España constitucional.  Con esta primera reflexión de una serie de ellas que voy a hacer en sucesivas semanas voy a poner sobre la mesa cuestiones que son de interés para iniciar una debate serio y profundo que debería en primera instancia asumir el Observatorio Profesional de Protocolo y Eventos (OPPE) y ojalá el fruto de esos debates encuentre la necesaria sensibilidad por parte del gobierno central. Un Real Decreto creado de forma “forzada” y obligada por las circunstancias, tras aprobarse la Constitución de 1978, sin visión alguna al posterior desarrollo territorial de nuestro país y que pervive sin apenas modificaciones durante 38 años, precisa ya de una renovación. No se trata de hacer grandes cambios, pero sí de puntualizar matices y adaptar las precedencias tanto del artículo 10 como del 12, y el orden departamental y colegiado (aunque éste último se use menos, pero es clave).

Me voy a encontrar con profesionales cualificados de altas instancias que ya han dicho públicamente y en diferentes foros que prefieren que el Real Decreto siga como está, porque les da mas facilidades para hacer las adaptaciones o aplicaciones que más interesan en cada acto o bien tirar del llamado pacto entre entidades que no funciona en la mayoría de las comunidades autónomas, municipios y provincias. Es necesario pedir al gobierno central valentía para afrontar este necesario cambio porque ahora esta norma es casi papel mojado para la verdadera realidad institucional global de nuestro país. Sus carencias están provocando que cada comunidad (y ya van 10 y otras dos en proceso) aprueben sus propios decretos de precedencias que terminan por ser inservibles porque su alcance queda siempre limitado por el Real Decreto en cuanto haya participación de autoridades cuya jerarquización no es competencia de la autonomía.

Hay problemas de fondo que son necesarios atajar o fijar directrices para facilitar el trabajo de los profesionales y, sobretodo, garantizar la convivencia institucional. Las costumbres y tradiciones no resuelven cuando se trata de cargos creados con posterioridad a 1983 u otros existentes antes de ese año. No es solución dejar las cosas como están, porque queda acreditado, que, salvo excepciones muy concretas, el pacto protocolario interno en las comunidades no funciona, los ayuntamientos y diputaciones se sienten huérfanos al respecto y, además, se les imponen decisiones en ocasiones claramente injustas o abusivas.

Precedencias rotas actualmente

Las precedencias en el Estado están rotas en este momento porque es de difícil aplicación si queremos un equilibrio justo. Sólo sirven, y en una pequeña parte, para las altas instituciones del Estado (por cierto, que hacen sus propias interpretaciones, lejos de la pequeña letra de la norma). A estas altas instituciones centrales y autonómicas se les permite trazar interpretaciones cuestionables y sus autoridades normalmente lo consienten generando conflicto o malestar, pero la realidad protocolaria de la mayoría de las instituciones autonómicas y locales sufren cada día con la imposible aplicación de la norma. Y los “pactos protocolarios” que hoy orbitan se pueden ir al garete cuando los actuales responsables cambien o sus respectivos jefes señalen otras directrices. Nada es seguro si no se recoge en la norma. No seremos capaces de hacer un nuevo Real Decreto que solucione todos los problemas, pero al menos vayamos avanzando en una legislación que se adecue a los tiempos. Hoy sencillamente tenemos un formato de norma que ha caducado, si ha cumplido su papel, pero ya no sirve. Casi 40 años después, con una España que tanto ha cambiado, merece al menos una reflexión importante sobre las prioridades de los cambios y actualizaciones.

Son muchas cuestiones sobre las que debemos reflexionar en los que cada uno actúa por libre como si hacer precedencias fuera cosa reservada a un alto responsable de protocolo. No, porque sino entramos en una línea en la que cuando cualquiera lo desee puede bordear la norma cuando lo desea y a veces de forma muy cuestionable. Las modificaciones posibles no deben cerrar costumbres y tradiciones de cada zona, o singularidades específicas, ni la libertad del anfitrión para sentar a sus invitados. No se trata de eso, sino de poner un cierto orden actualizado, unas limitaciones (aunque sean generosas) y sobretodo volver a la realidad institucional del siglo XXI. Aunque parezca fuerte, el 2099/83 es ya del siglo pasado, aunque para mí es como si tuviera una antigüedad de más de cien años.

Temas para el debate y reflexión

Aunque el tema lo voy a ir tratando en sucesivos posts, quiere llamar la atención de algunas cuestiones que es necesario debatir:

  • ¿Los infantes de España que no forman parte de la Familia Real deben ir por delante de los presidentes de los poderes del Estado?
  • ¿Qué entendemos como jefe de oposición, y a quién asignamos ese puesto?
  • ¿Debe ir el presidente del Tribunal Constitucional por delante del presidente del Consejo General del Poder Judicial?
  • ¿Tiene sentido hoy que el delegado o delegada del Gobierno vaya por delante del cargo electo de alcalde? ¿O que estando un secretario de Estado vaya por delante de él?
  • ¿Por qué tiene un puesto tan alto el representante institucional de las Fuerzas Armadas y por qué tantos militares en las precedencias? ¿Tiene sentido en estos tiempos? ¿Y por qué no el general jefe de la Guardia Civil o el jefe superior de policía?
  • ¿No está excesivamente retrasado el presidente o presidenta del Tribunal Superior de Justicia de una comunidad autónoma? ¿Por qué el fiscal del TSJ debe ir a su lado?
  • En el ámbito autonómico no está muy retrasado el presidente de la Diputación de los cabildos insulares?
  • ¿Los directores generales de comunidades autónomas se pueden asimilar a los directores general de ministerios?
  • ¿Qué puesto tiene un vicepresidente de comunidad autónoma o un viceconsejero?
  • ¿Por qué no se contemplan los diputados autonómicos, regionales o eurodiputados?
  • ¿El subdelegado debe de ir por delante de los rectores?
  • ¿Por qué es necesario reservar un sitio al presidente de la Audiencia Provincial? ¿Por qué no están los vocales del Consejo General del Poder Judicial? (El único poder del Estado, junto al Tribunal Constitucional, para quien no se prevé sitio a sus vocales).
  • ¿Tiene sentido hoy reservar asiento para el delegado del defensa, subdelegado de la misma, los jefes de los sectores navales y aéreo o al comandante militar, etc.)?
  • ¿Quién debe ir antes en un evento el subdelegado del Gobierno o el delegado territorial de la comunidad autónoma?
  • ¿Por qué no están los concejales o diputados provinciales y sí, en cambio, tenemos un buen puñado de militares que dan mucha lata y apenas representan a nadie globalmente hablando?
  • ¿Tiene sentido hoy que un representante institucional de las Fuerzas Armadas vaya por delante de un consejero o consejera? ¿Esto es siglo XXI?
  • ¿Por qué no se habilita la representación para los presidentes de las comunidades en sus territorios, como representantes ordinarios del Estado?
  • Y un sinfín de preguntas… ¿No merece la pena reflexionar a fondo sobre esta nueva realidad institucional?

La voz de todos los profesionales

Podría seguir haciendo un puñado de docenas más de preguntas, pero para esta primera entrada prefiero quedarme aquí, para ir analizando caso a caso en sucesivos artículos y tratar de aportar opciones a esta este abandono actual. Una tarea que me propongo propulsar dentro del marco del Observatorio y que invito a participar a cualquier persona sensible a estas cuestiones que hemos planteado.

Que hablen los profesionales de protocolo institucional en cualquier nivel que se encuentren o de empresas, por qué no (que también sufren lo suyo por esto), y digan de verdad si este Real Decreto vigente ayuda más que desayuda. Seamos sinceros, el Real Decreto es ya una una reliquia, que solo sirve para quienes les conviene las lagunas actuales.

Considero que la existencia ahora de un Observatorio Profesional de Protocolo y Eventos, en el que están integradas todas las asociaciones de nuestro país, constituye para el servicio de Protocolo del Estado, que tiene la última palabra, una buena oportunidad para tratar de poner al día esta normativa que evite no ya las “guerras” actuales sino las que vendrán (que apuntan maneras).

 

(Tenemos tarea por delante. ¿Te apuntas?)

Congreso importante de protocolo en Santiago de Compostela

Los días 11, 12 y 13 de noviembre, Santiago de Compostela se convertirá en la capital mundial del protocolo y la organización de eventos. Gracias a la iniciativa del Observatorio Profesional de Protocolo y Eventos (OPPE), que preside Rafael Vidal, quien además es presidente de la Asociación de Técnicos de Protocolo de Galicia y ex jefe de Protocolo de la Diputación de A Coruña, se produce este primer encuentro de profesionales de todo el mundo tras más de un año de suspensión de encuentros de este tipo.

Durante este tiempo de pandemia, gracias al Observatorio, se han celebrado de forma virtual 23 jornadas de debate sobre el presente y el futuro del papel del protocolo institucional, corporativo y social. Han participado en este período más de tres mil profesionales de todo el mundo que han debatido sobre todo tipo de temas de máxima actualidad y de reciclaje hacia las cuestiones que la pandemia ha producido y que han venido para quedarse. Se ha llegado a conclusiones importantes que aportan una visión de lo que es hoy el protocolo y hacia dónde deben avanzar los eventos en todos los sectores.

Es manifiesto que estas circunstancias han traído cambios y adaptaciones que deben de analizarse en un congreso amplio y variado para obtener unas conclusiones que puedan ser de utilidad a instituciones púbicas y privadas. También para el campo de las relaciones sociales y cotidianas que obviamente en este campo han traído cambios sustanciales en la relación entre personas.

Por esta razón, el Observatorio Profesional de Protocolo y Eventos ha querido hacer un congreso presencial (complementado por asistencia telemática) que trate en profundidad el alcance de los cambios y describa un panorama evolucionado que sepa responder a las necesidades reales de las instituciones y entidades privadas.  Busca con el Observatorio ofrecer buen marco de debate alentador que contribuya al mismo tiempo a la adaptación del protocolo a la recuperación de la economía española y mundial, a la vez que a favorecer un mundo más en convivencia, más justo y equilibrado, lejos de posibles rupturas en el necesario diálogo entre representantes públicos y privados.

Porque el protocolo no es un instrumento sólo de la vida institucional, el Observatorio desea que este Congreso contribuya a que se entienda el papel decisivo que puede jugar esta disciplina a través de sus eventos en la modernidad del país y la actualización de las relaciones diplomáticas.

En los últimos tiempos el protocolo y la organización de eventos han venido evolucionando de forma vertiginosa para dar respuesta a las necesidades actuales que alejan esta disciplina de lo que muchos consideran meras formas o saber estar. El protocolo y sus eventos contribuyen a la comunicación general y al acercamiento positivo entre personas para que no se utilice políticamente como instrumento de enfrentamiento, sino como canal de proximidad y justa convivencia. El protocolo y sus eventos no son hoy una representación de la jerarquía poder, sino una herramienta capaz de acercar, romper barreras y generar solidaridades comunales, siempre respetando normas, tradiciones y singularidades sin que se pueda hacer uso de la misma de manera privativa o partidaria. Estamos, pues, ante una clara evolución del protocolo que tiende a sentirse muy cerca de las personas y que fuerza a políticos y empresarios a la necesaria proximidad.

Un programa para responder a las exigencias actuales

El programa que se ha preparado intenta responder a estas exigencias actuales mediante un debate conformado desde una óptica novedosa para este sector, poniendo los pies en la tierra y apostando por la proximidad. Todo evento es importante por su creatividad, por su programación, por su ceremonial, por sus protagonistas, por su producción, por lo que comunica… Pero, sobre todo, es fundamental por lo que finalmente termina por aportar, teniendo en cuenta que además es clave en la promoción de la marca ciudad, marca país o marca de entidad privada, por lo que también afecta de forma clara a los públicos en estos campos.

Este programa trata de plantear mediante un sistema novedoso aportaciones y debates que buscan los campos donde más se puede avanzar en esta nueva línea. En unos casos serán ponencias de corta duración, pero de gran contenido, con profesionales muy cualificados de todo el mundo. No se omiten las mesas redondas para generar los necesarios debates que tanto alimentan al sentir general. No se trata de hablar del protocolo del Rey, o de los gobiernos, o de las comidas y el saber estar. No. Se buscan criterios profesionales en los eventos que todo tipo de instituciones y entidades no oficiales necesitan hacer para llegar a los ciudadanos o clientes, lo que ello lleva implícito el aporte de medidas que favorezcan la recuperación económica y social de nuestro país y del resto del mundo.

Por esta razón, plantearemos temas y debates tan interesantes para el conjunto de la sociedad como los que la pandemia ha traído para quedarse, el uso actualizado de las tecnologías, la búsqueda de un lenguaje comunicacional igualitario en todo el mundo, el uso o abuso del protocolo de Estado en eventos de partidos políticos, las medidas que deben adoptarse para contribuir a la disminución de la brecha de género o el correcto uso del lenguaje audiovisual.

Se tratará en este encuentro de valorar y aportar medidas que contribuyan a la accesibilidad, sostenibilidad, responsabilidad social y la seguridad general en los eventos. Se hablará de cómo saber guionizar los eventos para facilitar la comprensión de los mensajes hacia los públicos, cómo se deben plantear los eventos en un mundo donde las redes sociales pueden ser aliadas en un fin positivo, cómo han cambiado las relaciones diplomáticas e internacionales.

Protocolo no es anécdota ni formalismo, sino comunicación en vivo

Tenemos que hacer llegar a los representantes de los medios de comunicación un mensaje claro para que no vean el protocolo como algo anecdótico o superficial, cosa de reyes y familias reales o, sencillamente, de saber estar o saber comer o vestir. El protocolo es mucho más y afecta a la imagen de país, de instituciones, de empresas y a las personas en el día a día.

Pretende este congreso entrar en el campo emocional a través de la exposición de expertos en el área de la psicología y los mediadores sociales, a la búsqueda del equilibrio entre actos presenciales y telemáticos, y a tratar de generar interés por los nuevos públicos, como pueden ser los jóvenes, llamados a defender esta convivencia en el futuro. Por supuesto, no se olvida la importancia de un adecuado protocolo para el Xacobeo que también potencia su objetivo de convivencia y encuentro a través de tradiciones, cultura e interés turístico. Se busca, además, que los pequeños detalles se valoren como grandes aliados en eventos de trascendencia, porque garantizan la singularidad y potencian el valor de todas las personas.

En consecuencia, el Congreso de Santiago no es baladí, sino una importante oportunidad de transmitir que el protocolo y sus eventos garantizan y contribuyen a la convivencia, la justicia, el equilibrio social y la necesidad de remar juntos en momentos complejos. Los profesionales tienen un camino exigente por delante para adaptarse a la realidad social actual, y por eso desean caminar juntos hacia Santiago de Compostela para llenar sus mochilas de nuevas ideas y experiencias que seguro harán del protocolo mucho más que saber estar o saber vestirse. Es una profesión que ha existido siempre, pero que ahora tiene una oportunidad de renovación para llegar a toda la sociedad internacional.

Por eso, el Congreso de Santiago de Compostela, con el lema “Caminando juntos”, es más que un en encuentro: representa una oportunidad de evolucionar que habilite sus herramientas para unos objetivos que la sociedad internacional desea. En tiempos como los actuales, el protocolo debe contribuir a devolver la sonrisa, la esperanza, la convivencia, la justicia y el acercamiento. Todo un reto para quienes quieren caminar juntos después de muchos meses de soledad por la pandemia. Ésta nos ha enseñado el valor de las personas y su convivencia. Se dibuja ya un escenario nuevo para los eventos de todo tipo. Cientos de profesionales de todo el mundo acuden ya con sus lápices para ese lienzo en blanco que se debe dibujar entre todos.

La presidencia en el homenaje al deportado cordobés 3.799

Protocolo homenaje en Córdoba

La vicepresidente primera del gobierno presidió el acto. A su derecha el presidente de la diputación (anfitrión) y a la izquierda el diputado delegado para la Memoria Histórica.

La diputación de Córdoba (España) rindió el pasado viernes un sentido homenaje a Juan Romero Romero, nacido en Torrecampo, Córdoba, el 21 de abril de 1919, deportado a Mauthausen el 5 de agosto de 1941, número de prisionero 3.799 y fallecido en la localidad francesa de Aÿ-Champagne el 3 de octubre de 2020. La corporación provincial, a título póstumo, le otorgó el título de Hijo Predilecto de la provincia y la Medalla de oro, que en su nombre recogió la cónsul general de Francia en Madrid, Marie-Christine Lang. El acto se celebró de manera simultánea en la diputación andaluza y el ayuntamiento de Aÿ-Champagne a través de videoconferencia, donde estuvieron presentes los hijos e hijas del homenajeado, así como sus nietos y descendientes de otros exiliados españoles que viven en el país vecino. Un acto sencillo, lleno de sentimiento, con un exquisito protocolo, muy cuidado, que pudo salvar con dignidad las restricciones del Covid y la imposibilidad de la presencia en la capital cordobesa de los familiares de Romero, uno de los 9.300 españoles que sufrieron la deportación a los campos de concentración nazis, uno de los 1.600 andaluces y uno de los 345 cordobeses que vivieron ese horror. Un justo reconocimiento que, aunque llegue tarde, permite registrar en la historia de esta provincia a una persona que merecía este reconocimiento.

Me consta que no es imputable al servicio de protocolo de la diputación, pero no me ha gustado y es muy criticable que, en un reconocimiento que otorga la provincia, no fuera presidido por el máximo responsable de la entidad. La presidencia de la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática de España, Carmen Calvo (Cabra, Córdoba 1957), desvirtuó en gran medida el sentido cordobés del evento. Hubo de esforzarse mucho el servicio de protocolo estableciendo un programa cuidado y medido para que este acto no pareciera un homenaje del gobierno sino de la provincia. No entendemos a veces por qué las altas autoridades no entienden que no siempre hay que cederles el puesto 1. El homenaje era de la provincia, se entrega el título de hijo predilecto, ¿y no lo preside el presidente de la corporación? ¿No hubieran acertado más los responsables de protocolo de la vicepresidenta aceptando la derecha del presidente, Antonio Ruiz? Seguimos sin entender que el protocolo tiene que ponerse al servicio de los objetivos del evento y no de quienes se sumen al mismo, y, especialmente, que la cesión es algo voluntario que no puede venir por vía de la imposición (le llaman ahora sugerencia) y que ha de hacerse sólo cuando el sentido del acto así lo aconseje. Finalmente la vicepresidente ocupó el puesto 1, el presidente el 2 y el diputado para la Memoria Histórica  el 3. Continúe Leyendo…

Congreso de protocolo, la cita compostelana 2021

En la pasada XX Jornada del Observatorio Profesional de Protocolo y Eventos (#OPPE) celebrada virtualmente el martes 2 de febrero, se anunció oficial la convocatoria de un gran congreso de profesionales del sector y que tiene previsto celebrarse en formato híbrido (presencial y on line), en Santiago de Compostela (Galicia, España), en el mes de noviembre, los días 11, 12 y 13. Un lugar emblemático por ser Año Santo Compostelano (ampliado también al 2022). Está convocado por dicho Observatorio, con el apoyo de todas las asociaciones españolas y diferentes universidades y centros formativos donde se imparten estudios universitarios en estas disciplinas. Está dirigido fundamentalmente a profesionales, con un porcentaje reservado para alumnos que actualmente se estén formado en estas disciplinas u otro tipo de personas interesadas por la cuestión o porque transversalmente conviven con esta área. Incluye realizar, quien lo desee, parte del camino portugués. De esta forma, a las habituales jornadas de los “martes de protocolo”, que cada primer martes del mes se seguirán realizando en este año se suma esta iniciativa de poder hacer el encuentro personal, si las circunstancias sanitarias no lo impiden.

Congreso de protocolo

Empezamos el viaje a Santiago de Compostela, la gran cita de protocolo de 2021

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Investidura Biden: ceremonia y protocolo para la esperanza

Investidura de Bidem

Momento de la jura del presidente con la mano izquierda sobre la biblia y la mano derecha alzada.

La ceremonia de investidura del nuevo presidente de los Estados Unidos de América, Joe Biden, y su vicepresidenta, Kamala Harris, no defraudó las expectativas. Las dudas sobre la solemnidad de la misma, se despejaron a los pocos minutos de iniciarse. Ni la sensación de apocalipsis por la grave brecha creada en la sociedad americana, ni la ausencia de ciudadanos de a pie, ni el temor a posibles “trifulcas”, ni la pandemia, frenaron la magistral puesta en escena de un evento que se enmarca en un conjunto de actos que conforman el ya conocido “Día de la democracia” en este país. El principal, la cita del Capitolio, supo respetar la costumbre y la tradición e incorporar una nueva narrativa que si no se ve en conjunto no puede entenderse el significado real de todo.  Hubo protocolo de altura, y aunque se puedan criticar algunas cuestiones como sillas vacías, puestos decididos por cuestiones políticas, etc., no influyó en el resultado. Hubo un protocolo muy especial: el de la palabra y los gestos, ese protocolo que trasciende a lo habitual y va más lejos en una situación muy crítica. Ahí el protocolo supo estar a la altura y demostrar que es algo más que acomodar gentes o establecer un orden de discursos e intervenciones. Hubo equilibrio entre la palabra y los gestos, un ritmo adecuado y mucho sentimiento. Muy humana la ceremonia, lo que convirtió a los protagonistas en piezas de un gran puzzle cuya foto final creo que ha llegado a millones de personas en todo el mundo. ¿Se puede pedir más? Continúe Leyendo…

Protocolo de la Pascua Militar en pandemia

La ceremonia de la Pascua Militar, presidida por los reyes de España en el Palacio Real, se celebró ayer, 6 de enero, con un protocolo sometido a las medidas obligadas por la pandemia. Su programa habitual se mantuvo, pero fue necesario realizar algunos ajustes importantes, especialmente en aforo y distanciamiento. Como se sabe el origen de esta fiesta se remonta al reinado de Carlos III, cuando, el 6 de enero de 1782, se recuperó la localidad menorquina de Mahón, que se hallaba en poder de los ingleses. Como expresión de júbilo, el “rey alcalde” ordenó a los virreyes, capitanes generales, gobernadores y comandantes militares que, en la fiesta de la Epifanía, reuniesen a las guarniciones y notificasen en su nombre a jefes y oficiales de los ejércitos su felicitación.

Los principales cambios en el acto de ayer se centraron en los siguientes aspectos:

  • Reducción de la compañía de honores de la Guardia Real.
  • Obviamente, uso de mascarillas (salvo la reina, todas de tipo quirúrgicas).
  • Solo 12 representantes de las diferentes comisiones militares y los 12 condecorados seleccionados este año, en el salón del Trono.
  • Saludo con inclinación de cabeza en el salón del Trono (no en el salón Gasparini como siempre) y traslado de la mayoría de los invitados al salón de Columnas y que siguieron la ceremonia gracias a diferentes pantallas.
  • Encuentro posterior sin el tradicional vino español.
Pascua Militar 2021

Discurso de la ministra de Defensa

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Escenografía en los mensajes autonómicos de fin de año

No todos se pronunciaron el mismo día, pero la mayoría de los presidentes de las comunidades autónomas se dirigieron a sus ciudadanos en los ya tradicionales mensajes de Navidad o de fin de año, a través de sus televisiones regionales., entre los días 24 y 31 de diciembre Con más o menos escasa repercusión nacional, 16 presidentes de comunidades concurrieron a la cita de los deseos de un mejor año, así como el residente de la ciudad autónoma de Ceuta. En Cataluña no hubo discurso porque en palabras de la Consellera de la Presidencia en este comunidad “no hay president”. He querido hacer mi primera reflexión anual en este blog analizando las puestas en escenas de estos 17 discursos por dos motivos: porque normalmente cada año lo hago para valorar la evaluación escenográfica de esta cita televisiva y, especialmente, en este año para analizar el posible impacto de los nuevos modelos que nos ha traído la pandemia del 2020. En términos generales hemos notado importantes cambios, basados no sólo en el formato, sino en el uso de los gestos y detalles que resultaron claves. Era un fin de año muy especial por todo lo ocurrido y las puestas en escena hacían prever que no podrían ser al uso. Nos hemos encontrado de todo, pero el simbolismo y las realizaciones más esmeradas y dinámicas, como acompañantes de la palabra, han ganado parte de la batalla. Aunque suele ser responsabilidad de los directores de comunicación, en esta ocasión se ha visto más que nunca las aportaciones de los técnicos de protocolo.

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Protocolo y eventos: unir, no dividir

El dicho dice “divide y vencerás”. Pero la misma frase tiene el riesgo de darse la vuelta: “Divide y serás vencido”. La triste pandemia que estamos atravesando en el mundo ha traído situaciones negativas para el sector de protocolo y eventos, pero también cosas buenas para la profesión, como el hecho de aglutinarnos en la distancia para poner en común inquietudes generales. Por eso han surgido foros de encuentro interesantes sin limitación geográfica, reencuentros de sectores distantes y se ha conseguido unificar más en 9 meses que en 30 años. El Observatorio Profesional de Protocolo y Eventos fue el primero en dar ese paso el pasado mes de marzo, celebrando hasta ahora XVIII jornadas abiertas y por las que han pasado ya 2.179 personas. A esta iniciativa se han sumado también otras muy dignas e interesantes que aplaudimos. Sin embargo a raíz de estas felices noticias por lo que supone de unión, se han ido promoviendo otro tipo de convocatorias que no discutimos, pero que pueden dañar la imagen general de nuestra profesión Hemos entrado en una dinámica en donde el más osado se lanza a una especie de locura cuyos fines al menos nos genera dudas. Se anuncian foros y organizaciones universales, mundiales, intermundiales… Estamos ya esperando el encuentro sideral. Entrar en una carrera de este tipo, sin ánimo de favorecer la convergencia, es en mi modesta opinión una insensatez de quienes lo promueven, aparentemente ajenos al interés colectivo profesional o desconociendo la realidad de nuestro oficio, pareciendo responder más a intereses personales o “extraños” que conducen a la confusión. Continúe Leyendo…

Repensar los actos del día de la Fiesta Nacional

El Observatorio Profesional de Protocolo y Eventos (OPPE) promueve para este martes, 6 de octubre, a las 18.00 horas, dos interesantes debates dentro de su XVI Jornada de Protocolo y Eventos relativos a la celebración de la Fiesta Nacional de España, cada 12 de octubre y sobre la creciente utilización de los símbolos oficiales de Estado con fines exclusivamente políticos. Ambos son del máximo interés y sus conclusiones serán relevantes para el estudio que en este sentido iniciará aquella entidad. Este artículo se centrará en la cuestión de la Fiesta Nacional, que este año por motivos sobradamente conocidos no se celebrará en su formato habitual (gran desfile militar en el Paseo de la Castellana y recepción oficial por el rey en el Palacio Real). Ya se sabía desde hace meses que el desfile tradicional no podría hacerse por la Covid-19 y desde entonces tanto el gobierno como la jefatura del Estado se han venido estudiando alternativas. La celebración (si podemos llamarlo así en estos tiempos), aunque no se conocen todavía todos los detalles, se centrará en el Patio de Armas de Palacio Real, donde se hará el ceremonial militar de izado de la bandera, homenaje a los caídos y un muy reducido desfile dentro del propio recinto. No más de 70 autoridades del máximo nivel estarán presentes y no habrá recepción en Palacio. La solución parece sensata y seguro que se vestirá de la máxima solemnidad, la que corresponde a una fecha singular que afecta a todos los españoles.

Aunque ya el pasado año aporté algunas reflexiones conforme a los actos de esta fiesta, quisiera de nuevo ahondar en la cuestión porque es una lástima que el Día de España se celebre principalmente con esos dos actos que no aportan sentimiento de país (al menos a la mayoría). No quiero decir con ello que se suprima el desfile militar, ni tampoco la recepción. Sencillamente señalo que el acto central debería diferente, más civil por supuesto, y que la celebración debiera extenderse al conjunto de las comunidades autónomas y ayuntamientos, en su mayoría muy ausentes cada 12 de octubre. Tan ágiles que son para poner la bandera oficial a media asta, no ocurre lo mismo con la celebración de nuestra fiesta. Continúe Leyendo…

AEP: defensa del sector de protocolo y eventos

Ante la actual crisis desatada a nivel mundial por la pandemia que estamos padeciendo, especialmente en el amplio sector de la Organización de Eventos, la AEP ha emitido un comunicado en el que se solidariza con las motivaciones que desencadenan las movilizaciones previstas para el próximo 17 de septiembre en diversas ciudades españolas y cuyas acciones se irán concretando a través de las redes sociales a partir de hoy. El texto que sigue forma parte de esa nota elaborada por la Junta directiva y que ha sido remitida a todos los socios.

Esta iniciativa, a la que se van sumando organizaciones, empresas y profesionales, es impulsada por el colectivo ligado a la industria de los eventos culturales y musicales y es coordinada por la agrupación Alerta Roja, la cual ha sido creada expresamente a estos efectos, para sincronizar la movilización de los trabajadores relacionados con este sector tan diverso y dar así visibilidad a la problemática actual con el fin de pedir medidas de rescate al Gobierno.

Por el momento, las acciones que se llevarán a cabo en 28 ciudades españolas, dependerán de cada una de ellas y de su situación sanitaria, no obstante, se preparan concentraciones y/o recorridos en los que los organizadores tendrán muy en cuenta las medidas de distanciamiento y de prevención sanitaria con el fin de proyectar un mensaje doble: la problemática actual del sector y que se pueden organizar eventos seguros. En dichas concentraciones se invita a ir vestido de negro y con mascarilla roja o negra. Simultáneamente se van a iluminar en rojo edificios emblemáticos en distintas localidades y a las 21,30 horas se leerá el manifiesto. Se hace un llamamiento a quienes no puedan estar presencialmente a seguir desde las redes sociales la movilización, utilizando fondos igualmente iluminados en rojo, subir fotos y compartirlas.

A su vez, las movilizaciones del 17S servirán de base para las del llamado Global Day previsto para el 30 de septiembre, en el que habrá movilizaciones a nivel mundial.

Respecto a las reivindicaciones, éstas se concretan en:

  • La reactivación de las agendas culturales por parte de las administraciones públicas.
  • Que se reconozca al sector y a sus trabajadores comoun sector especialmente perjudicado.
  • Emplazar a los ministerios implicados a tomar “medidas urgentes” en las próximas semanas para garantizar la supervivencia del sector.
  • Formar una mesa sectorial que defina las necesidades del ramo, afectado por la estacionalidad e intermitencia de la actividad, dando prioridad a la regulación a través de la negociación de un convenio colectivo sectorial de ámbito nacional.

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