¿Culpa del protocolo?

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De nuevo se culpa al protocolo. Muchas han sido las críticas habidas a propósito de la no asistencia del rey emérito, Juan Carlos I, al acto conmemorativo del cuarenta aniversario de las primeras elecciones democráticas del 15 de junio de 1977 en España tras la dictadura. En ellas se eligieron los diputados y senadores que conformaron la Legislatura en la que se aprobó la Constitución Española de 1978. Dicho acto se celebró en el Congreso de los Diputados, bajo la presidencia de los reyes de España, Felipe VI y Letizia Ortiz.

Personalmente considero un error que el impulsor, en calidad de Jefe de Estado, de la recuperación de la democracia en España, el rey de España entonces, Juan Carlos I, no haya sido invitado. También me parece una torpeza la filtración del disgusto del monarca hoy emérito a un medio de comunicación, porque aún cuando pueda sentirse “dolido”, su posición institucional en este caso le obliga al sacrificio del silencio. La abdicación en junio de 2014 acarrea también asumir ese papel discreto y disciplinario con respecto al actual Jefe de la Casa Real.

En cualquier caso, como es habitual en este blog, no queremos entrar en valoraciones políticas, pero permítase una ligera licencia: en un acto de este tipo visualizar juntos al Rey de España con el Rey emérito, en el Congreso de los Diputados, y por aquél motivo, era una espléndida oportunidad para acreditar la normalidad del relevo al frente de la Jefatura del Estado. Su no asistencia ha sido interpretada por los medios de comunicación, políticos (curioso, hasta los representantes de Podemos), periodistas influyentes y sociedad en general, como una torpeza. Se ha visualizado de alguna forma la amortización del anterior Rey, injustamente penalizado, y en un tema nada cuestionable: su apoyo a la democracia.

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¿Revisar el protocolo?

Lo que más me ha molestado es que se haya culpado al protocolo (Casa de S.M. el Rey versus Congreso de los Diputados) del hecho. El propio portavoz del Partido Popular, Rafael Hernando, en declaraciones a ABC decía que había que “revisar el protocolo para que sea posible que el Rey Emérito pueda estar en actos como el que se celebró ayer en la Cámara Baja”.

“Hernando –sigue señalando el diario- ha considerado que el protocolo actual «está en duda» y por eso ha pedido que se revise para permitir la presencia de Don Juan Carlos, sobre todo de cara al cuarenta aniversario de la Constitución, que se celebra el año que viene. Según el portavoz del PP habría sido «mejor» que el Rey Emérito hubiese acudido ayer al Congreso. Incluso ha apuntado que cuando se hace un homenaje a la historia democrática de España «nadie puede entender» la ausencia de Don Juan Carlos, sobre todo cuando estuvo presente en todos los discursos y en el «espíritu» de este acto, tanto por parte de los parlamentarios actuales como de los constituyentes, invitados ayer en esta conmemoración. Por todo ello ha considerado que sería «importante de cara al futuro habilitar alguna fórmula protocolaria que permita su presencia en la Cámara». Rafael Hernando ha reconocido que el protocolo utilizado hasta ahora ha podido ser el más apropiado, pero en estos momentos está en duda”.

¿A qué protocolo se refiere? Los medios de comunicación han recogido, por otra parte, que la decisión tomada por la Casa de Su Majestad obedecía a razones de protocolo. ¿Qué razones? Me he quedado muy sorprendido de todo esto, tanto que he preferido dejar pasar unos días para escribir esta reflexión. No puede haber razón alguna de protocolo que impida el acceso al Congreso de cualquier ciudadano y menos de quien ha sido Rey de España, hoy Rey honorífico.

El protocolo facilita, no cierra

Razones de protocolo no pueden esgrimirse, pues el protocolo no impide, facilita. Para empezar, el Congreso tiene la conocida Tribunal Real, destinada a los miembros de la Familia Real. Eso significa que si está y se llama así será por algo. España no tiene dos reyes jurídicamente hablando, sino uno, Felipe VI, Jefe del Estado. No hay noticias en la Constitución de otra figura de Rey, ni tan siquiera de rey emérito u honorífico. Éste no tiene función ni competencia alguna, más allá de la que quiera delegarle el rey Felipe VI en tareas de representación. No se puede hablar constitucionalmente de dos reyes. Ser emérito no implica ser Rey como tal, sino, eso, sencillamente rey honorífico. El Real Decreto 470/2014, de 13 de junio, por el que se modifica el Real Decreto 1368/1987, de 6 de noviembre, sobre régimen de títulos, tratamientos y honores de la Familia Real y de los Regentes, argumenta para la concesión de estos honores para Juan Carlos I y Sofía de Grecia que “el otorgamiento de un tratamiento singular al Rey que, voluntariamente, pone fin a su reinado, y a la Reina Consorte, además de continuar la senda de precedentes históricos y de la costumbre en otras monarquías, no es sino la forma de plasmar la gratitud por décadas de servicio a España y a los españoles” (por cierto, si se habla de gratitud, ¿cómo no va a ser invitado al acto del Congreso?).

Podemos pensar que la decisión adoptada respondiera a la filosofía de la actual Casa de Su Majestad de evitar la presencia de los dos reyes (titular y emérito) en actos de Estado en las sedes de las instituciones centrales, para evitar posibles confusiones, duplicidades mal entendidas, y dejar claro y manifiesto quién es el rey Jefe de Estado. Eso es una decisión interna que puede criticarse o no, pero el rey Felipe VI como Jefe de la Casa Real puede adoptarla. A todos nos consta que la composición del Congreso y el Senado es muy compleja y que las críticas se hubieran producido igual fuera o no fuera el Rey Juan Carlos. Estoy convencido.

Asignación de precedencia

Razones de protocolo no deben esgrimirse, pues el rey Emérito como tal tiene su sitio y precedencia en los actos oficiales de Estado, según establece la disposición transitoria cuarta del aludido Real Decreto 470/2014, que dice: “El orden de precedencia de los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía en el Ordenamiento General de Precedencias del Estado, aprobado por el Real Decreto 2099/1983, de 4 de agosto, será el inmediatamente posterior a los descendientes del Rey Don Felipe VI”. Esto acredita que no pueden argumentarse razones de protocolo, porque el rey Emérito está contemplado en el ordenamiento jurídico y hay reserva de sitio protocolario específico para él en la normativa de procedencias en el Estado (es decir, que puede asistir a actos oficiales y exigir su puesto, de lo contrario no tendría sentido esta disposición).

GRA155 MADRID 17 11 2016 - El rey Felipe acompanado por la reina Letizia sus hijas la Princesa de Asturias y la infanta Sofia y los presidentes del Congreso Ana Pastor 3i y del Senado Pio Garcia Escudero 2i al inicio del discurso que ha pronunciado durante la sesion solemne de la apertura de las Cortes en la XII Legislatura celebrada hoy en la Camara Baja EFE J J Guillen POOL

El rey Felipe acompanado por la reina Letizia sus hijas la Princesa de Asturias y la infanta Sofia y los presidentes del Congreso Ana Pastor  y del Senado Pio Garcia Escudero al inicio del discurso pronunciado durante la sesion solemne de la apertura de las Cortes en la XII Legislatura celebrada en la Camara Baja.

Este orden sitúa a los reyes honoríficos tras la Princesa de Asturias y su hermana la infanta Sofía. Podría haber asistido perfectamente y haber ocupado la Tribuna Real (si se hubiera preferido que los reyes –el Constitucional y el honorífico- no estuvieran en la mesa presidencial) o podría haberse sentado en la propia Presidencia, ya que desde el punto de vista de la tradición parlamentaria, en actos solemnes de este tipo, además del Rey y su consorte, se ha sentado en la Presidencia el Príncipe de Asturias (y desde que se casó con su esposa). Basta con observar las ceremonias de Apertura de la Legislatura desde la democracia y ver que en la mesa presidencial se sientan los reyes y el príncipe/príncipes. Pero, además, en la última ceremonia de apertura, estuvieron en la mesa presidencial la Princesa de Asturias y su hermana la infanta Sofía (primera vez que una infanta sube a la Presidencia de una ceremonia de Apertura de Legislatura; lo habitual es que se fueran a la Tribuna Real, caso de Elena y Cristina). Conclusión: que hay ya precedentes de que otros miembros de la Familia Real tomen asiento en la presidencia (hay algún caso más con las infantas Elena y Cristina). No hay que olvidar que Juan Carlos I y Sofía de Grecia son miembros de la Familia Real (junto a los Reyes y sus hijas). Son los únicos seis de momento que la componen y los seis ocupan los primeros seis puestos del Real Decreto de precedencias en España.

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Los Reyes de España presiden la ceremonia de Apertura de la IX Legislatura junto a los Príncipes de Asturias y los presidentes del Congreso y el Senado, en abril de 2008.

Buena foto

Personalmente, creo que hubiera sido una buena foto para este acto de 40 años de democracia (que no es la ceremonia de Apertura de la Legislatura, en la que no tendría sentido alguno la presencia de los reyes eméritos), ver en la mesa presidencial a los Reyes de España y a los Reyes eméritos. Probablemente la mejor oportunidad pública (en clave interna) de Felipe VI a su padre. Otra cosa es que solo haga discurso el Jefe del Estado.

Cuando la reina emérita Sofía estuvo en la proclamación de su hijo en la Tribunal Real del Congreso, nada se habló de problemas de protocolo. ¿Por qué sí ahora si ambos (Juan Carlos y Sofía) son reyes eméritos y ambos tienen el mismo tratamiento y honores? ¿Qué protocolo hay que cambiar señor Hernando? El protocolo no es la razón de la no asistencia, porque si algo tiene el protocolo, y especialmente con los magníficos profesionales que hay en la Casa de Su Majestad y en el Congreso, es que puede dar respuesta a un problema que técnicamente a mi no me parece difícil de resolver.

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