El puesto del anfitrión en el Premio Cervantes

PresiPresidencia de la ceremonia de entrega del Premio Cervantes 2014, que se entregó el pasado 23 de abril. De izquierda a derecha: Secretario de Estado de Cultura, Rector Universidad de Alcalá de Henares, Presidente de la Comunidad, Reyes de España, Ministro de Educación, Cultura y Deportes, Alcalde de Alcalá de Henares y Directora General de Políticas Culturales y del Libro

El pasado día 23 se celebró en el Paraninfo de la Universidad deAlcalá de Henares (Madrid) la tradicional entrega del Premio “Miguel deCervantes”, máximo reconocimiento a la labor creadora de escritores españoles e hispanoamericanos. Este galardón, que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (así se dispone en sus bases), rinde anualmente público testimonio de admiración a la figura de un escritor que, con el conjunto de su obra, haya contribuido a enriquecer de forma notable del patrimonio literario en lengua española. En esta edición Juan Goytisolo fue el reconocido.

Continúe Leyendo…

El recibimiento en la presentación del “Libro de los libros”

RAE 1

Hace un par de semanas explicaba a mis alumnos de tercero de Grado de Protocolo y Organización de Eventos de la Universidad Camilo José Cela, cómo se estructuran, planifican y se desarrollan las líneas de saludo cuando a un acto acuden autoridades del máximo nivel. Algo que parece sencillo, pero que ciertamente no lo es. En primer lugar, porque no responde a un criterio estricto de igual aplicación en todos los casos, sino que depende de las circunstancias y de la idiosincrasia del propio evento.

Al hilo de esto, puse especial atención en el recibimiento que se iba a dispensar en el acto de presentación de la vigésima tercera edición del Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, obra fruto de la colaboración de las veintidós corporaciones integradas en la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) y que constituyó el hito más destacado de las conmemoraciones del III Centenario dela Real Academia Española, creada en 1713.

Tenía especial curiosidad por saber quién sería la primera autoridad que recibiría a pie de coche, frente a la puerta principal de la RAE a los reyes de España, Felipe VI y Letizia Ortiz. Entre otras autoridades estuvieron presentes nada menos que el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes; el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González; el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert; la delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes; la alcaldesa de Madrid, Ana Botella; el director de la Real Academia Española y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española, José Manuel Blecua; el gobernador del Banco de España y presidente de la Fundación Pro Real Academia Española, Luis María Linde; el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero; la Secretaria General Iberoamericana, Rebeca Grynspan; los embajadores de Francia y de Guinea Ecuatorial, Jerôme Bonnafont y Purificación Angue Ondo, respectivamente; el presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja, Pedro Sanz; el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce; el secretario de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, Montserrat Gomendio; el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle; los directores de las Academias, los patronos de la Fundación Pro Real Academia Española, los embajadores iberoamericanos acreditados en España y los directores de Academias Iberoamericanas de la Lengua, entre otras personalidades.

Recibimiento por el Ministro

Es una pregunta para examen: ¿quién debería ser el primero en recibir teniendo en cuenta la relación de personalidades citadas? Partimos de la base de que quien recibió en primer lugar fue el Ministro de Educación, Cultura y Deporte. ¿Es correcta esta opción? Seguramente, si nos juntamos varios técnicos en la materia aportaríamos soluciones diferentes según el criterio al que nos acojamos. En mi modesta opinión la decisión tomada es, al menos, discutible. Todo es cuestión de interpretación. Cada día estoy más convencido que en este tipo de eventos tan singularizados y que no son actos propiamente de Estado (aunque afecta en este caso a toda la comunidad hispanoparlante), quien debe recibir es directamente el anfitrión, es decir, el director de la Real Academia Española. Pienso, además, que en Madrid en los recibimientos de este tipo, el saludo de las autoridades debe trasladarse a un segundo plano, pues es evidente que los Reyes de España no llegan a una comunidad autónoma, dado que residen en ella. En este sentido, estimo necesaria una cierta evolución en la materia, con el fin de dar el máximo protagonismo a quien lo tiene, en esta ocasión a los académicos, representados por su director.

Si alguien apelase a que no debe suprimirse el recibimiento de las autoridades oficiales, habría que preguntarse entonces por qué no se contempló el ordenamiento previsto en el Real Decreto 2099/83, que situaría por delante al menos al Presidente del Consejo General del Poder Judicial, y según la interpretación que se haga al mismísimo Presidente de la Comunidad de Madrid, si el acto se entendiera como del artículo 12. Sin embargo, fue finalmente el Ministro quien tomó la precedencia, incluso en la mesa presidencial en la que se situó a la derecha de los reyes, dejando a la izquierda al anfitrión. No pudo por lo tanto el anfitrión ni atender directamente al Jefe del Estado, y sí en cambio verse incomodado por la Reina (el video que reproducimos es muy elocuente) cuando hizo entrega de los tres obsequios a Felipe VI: la edición del Tricentenario del Diccionario de la Lengua Española, la edición facsimilar del Diccionario deAutoridades y el Catálogo de la exposición “La Lengua y la palabra. Trescientos años de la Real Academia Española”, momento que puede apreciarse en esta imagen o en el video:

 

Foto 1

No es un organismo autónomo dependiente del gobierno

Los estatutos vigentes de la RAE, publicados en el BOE nº 181, de 30 de julio de 1993, modificados por otros dos reales decretos de 1995 y 2005, señalan que “la Academia es una institución con personalidad jurídica propia que tiene como misión principal velar porque los cambios que experimente la Lengua Española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico”. No tiene, pues mayor dependencia del gobierno que la aportación que le asigna de los presupuestos generales del Estado, pero en caso alguno puede considerarse un organismo autónomo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Aunque habría que matizar que es una institución que viene regulada por los acuerdos del Consejo de Ministros, a través del citado Ministerio y del Instituto de España, institución ésta que se “relaciona administrativamente con el Ministerio de Educación, a efectos de su vinculación con a Administración General del Estado”, según señala el artículo 2 de sus estaturos que hablan solo de “relación” y no de “pertenencia”. De hecho, ni en el Instituto ni en las Reales Academias hay representación alguna en sus órganos de miembros del gobierno.

Siendo esto así, parece carecer de sentido que quien tenga que recibir en primera instancia sea el Ministro. Ninguna normativa señala que los Reyes tengan que ser recibidos por el representante de mayor rango del gobierno, aunque también es cierto que tampoco se legisla sobre la obligatoriedad de ser recibidos por autoridades oficiales (esa práctica viene de la costumbre y en muchas ocasiones del mero sentido común, especialmente cuando se desplazan a las comunidades autónomas). Entiendo que el Ministro ocupe lugar en la presidencia (si bien en mi opinión debería haberse situado a la izquierda de los reyes y no a la derecha), pero no que sea la primera personalidad en recibir. Hay que cambiar la mentalidad para situaciones como éstas. Es más elegante, lógico y consecuente que el director de la Academia hubiera sido la única personalidad en recibir frente a la puerta de la institución. No quita ello, que los Reyes fueran saludadas por las autoridades por su orden, pero en una segunda línea o, incluso mejor, en el interior del edificio y antes que los académicos (orden éste por cortesía).

El artículo 10

La Real Academia Española aplica siempre en los eventos celebrados en su casa el artículo 10 del RD 2099/83, que sitúa por delante a los ministros frente al Presidente de la Comunidad de Madrid, algo que especialmente molestaba a Alberto Ruiz-Gallardón cuando ejercía la máxima representación del ejecutivo madrileño, y que fue causa en numerosas ocasiones de que declinara su asistencia por considerarse relegado por la aplicación de un artículo que entendía fuera de lugar. Es evidente que la RAE no es una institución madrileña, luego no tiene sentido que el Presidente de la Comunidad anteceda al Ministro, que en esta casa debe tener prioridad como máximo representante de la cultura española, ámbito en el que se sitúa la Real Academia.

Por lo tanto, y aún admitiendo que no debiera ser así, parece lógico que se aplique el mencionado artículo y no el 12 como quisieran los representantes madrileños. La RAE es patrimonio de los españoles y si el protocolo hace visualizar a través de mejores posiciones al Presidente de la Comunidad y a la Alcaldesa de Madrid, se haría un flaco favor a los objetivos de la institución. Menos sentido tendría que antecediera a ambos el Presidente del Consejo del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, autoridad de mayor rango presente después de los monarcas, porque no tiene relación alguna con lo que se celebra, más allá que la de representar al Poder Judicial.

Concluyendo, creo que es necesario que en eventos de estas característicos, marcados por una singularidad tan excepcional como la del evento objeto de análisis, la presentación del nuevo Diccionario en el contexto de los 300 años de la relevante institución de la palabra española, debiera darse todo el protagonismo a quien lo debe de tener: los académicos, representados por su director. Por el contrario, si se considerara elemental o necesario o conveniente o tradicional que las autoridades cumplimenten previamente, diría entonces que la opción de que el Ministro fuera el primero en recibir –en ausencia del Presidente del Gobierno- es la más idónea. Pero, incluso así, trataría de que junto a él estuviera el director y tan pegaditos que en la foto se viera a ambos.

La decepción por la definición de protocolo

Y finalizo con una decepción: no se ha revisado la palabra protocolo cuya definición no contempla su vertiente profesional y aunque ha sido objeto de peticiones múltiples por los técnicos de protocolo, sigue sin referirse al conjunto normativo, a las técnicas o costumbres que se siguen para la celebración de eventos promovidos por las instituciones públicas o privadas, insistiendo en algo totalmente desfasado y fuera de lugar: “Regla ceremonial diplomática o palatina establecida por decreto o por costumbre”. El propio Felipe VI debiera haber afirmado que le quiten esa definición porque el protocolo del siglo XXI nada tiene que ver con reglas palatinas que ya no existen.

Dejamos testimonio de un buen reportaje sobre el nuevo diccionario hecho por RTVE y que constituye todo un homenaje a la palabra y su evolución:

El Ministro “educado”

Ministro y Cospedal Hoy, sábado 18 de enero, comienzan las actividades oficiales del IV Centenario del fallecimiento del universal pintor El Greco (7 de abril de 1614 en Toledo), lo que se ha venido en denominar el Año Greco.  Un conjunto de eventos que organiza la Fundación El Greco 2014, que honoríficamente presiden los Reyes de España. El presidente esGregorio Marañón y Bertran deLis, Marqués de Marañón, y cuenta con 16 patronos natos, entre ellos la Presidenta de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, y  el Ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert (citados oficialmente en ese orden), y otros 16 patronos, como el Presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y la Alcaldesa de Madrid, Ana Botella. Se inaugura el Año con un concierto decampanas acompañado de un espectáculo pirotécnico en Toledo. Según reza la web oficial “los campanarios de la ciudad elevarán al cielo sus sonidos en un gesto poético y envolvente. Una llamada a la participación y la celebración”.
Pero realmente el campanazo de salida lo marcaron la Presidenta de Castilla-La Mancha y el Ministro de “Educación”, Cultura y Deporte el pasado día 14 cuando presentaban oficialmente las actividades del Año Greco, en el Museo del Prado en Madrid, en un evento promovido por ambas instituciones. El campanazo vino por la “anécdota” provocada por los organizadores ministeriales al dar la palabra antes al Ministro (PP) que a la Presidenta (PP), cuando al parecer estaba previsto lo contrario. La reacción de total contrariedad de Cospedal puso el resto. La cadena televisiva La Sexta aireó a todo trapo el video y los medios de comunicación en general se hicieron eco de la circunstancia. Así el diario El Mundo titulaba “El rifirrafe con Cospedal ‘fue por cortesía de caballeros’. El ministro desmiente que se peleara con la secretaria general del PP en el Prado”. Por su parte El País, destacaba: “Wert dice que el ‘enfado’ de Cospedal en un acto fue por su “excesiva” cortesía”.
Evidentemente, circunstancias al margen, ambos políticos han logrado que el Año Greco comience con la máxima difusión. Ya se sabe, lo importante es que hablen de uno aunque sea mal. A estas alturas la mayoría de los españoles ya saben que celebramos “un” centenario del afamado pintor que ha abanderado para sí Toledo. En ese sentido, no les viene mal a los promotores.
Analizando estrictamente el protocolo, al celebrarse el acto en el Museo del Prado, territorio del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, la presidencia del mismo correspondía a José Ignacio Wert, aun cuando el evento estuviera promovido conjuntamente con la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Ambos mandatarios eran anfitriones del acto, pero uno, además, anfitrión del lugar. En consecuencia no cabe la menor duda de que el Ministro en este acto tenía precedencia sobre la otra anfitriona. Hay que matizar que no por celebrarse en Madrid el Ministro tenga mayor rango que la Presidenta de Castilla-La Mancha, sino por el hecho de celebrarse en el Museo del Prado. Si el evento hubiera estado promovido solo por Castilla-La Mancha la Presidenta tendría prioridad como anfitriona.
Para evitar equivocaciones hay que recordar que en la aplicación de precedencias oficiales hay que valorar en primer lugar la cuestión del anfitrión y si hay varios la precedencia establecida para ellos según el Real Decreto 2099/83. En este caso, tanto el artículo 10 como el 12 (cualquiera que se quisiera aplicar) otorga la precedencia al Ministro, por ser coanfitrión y celebrarse en su “casa”, por que si el evento hubiera sido organizado exclusivamente por la Junta de Castilla-La Mancha, aunque fuera en Madrid, la precedencia sería para la Presidenta de la Comunidad. Pero ése no era el caso.
Estaba previsto que tras otras intervenciones previas, la Presidenta de la Comunidad y el Ministro (en ese orden) cerrasen el evento. Así parecía estar pactado y eso es lo que esperaba Cospedal, hasta que se vio sorprendida (diría contrariada por su  reacción), cuando el “malogrado” conductor del acto (porque peor no lo pudo hacer, especialmente al anunciar el posterior discurso de Cospedal, aludiendo a que “ya sabemos que todos queremos irnos, pero debe hablar la Presidenta”) anunció primero al representante estatal y, después, a la Presidenta. Para quienes desconozcan la cuestión, normalmente los discursos se hacen de menor precedencia a mayor, cerrando el que preside, en este caso el Ministro.
 El Greco general
La preocupante versión del Ministro
Hasta ahí la polémica que luego los medios de comunicación (y es que el Protocolo ofrece siempre muchas lecturas, especialmente cuando se aplica mal) interpretaron como señal de mala relación entre ambos políticos. No entramos en ello, ni nos preocupa. Pero nos ha dejado sin palabras la versión que el Ministro, dos días después, ofreció en un desayuno organizado por el periódico El Economista, en el que dijo textualmente lo siguiente (fuente:http://politica.elpais.com/politica/2014/01/16/videos/1389897201_969075.html):
  • “Como el acto se celebraba en Madrid me correspondía a mí intervenir el último, pero la tradicional cortesía y caballerosidad hace que a veces los caballeros cedan el paso a las señoras, le cedí el paso a Dolores de Cospedal. El enfado, el supuesto enfado, es que María Dolores de Cospedal me agarra del brazo porque le parecía excesiva la cortesía que suponía cederle a ella el cierre del acto. En la tarde hablamos, nos reímos muchísimo de como se había interpretado la situación”.
Es evidente que Cospedal no está en este evento por ser mujer, sino la Presidenta de la Comunidad de Castilla-La Mancha. La explicación del Ministro, además de estar fuera de lugar y responder a una actitud claramente sexista, supongo que no habrá gustado absolutamente a nadie con dos dedos de frente. Que sean amigos no lo dudo, que se hayan reído tampoco, pero personalmente esa actitud demostrada por el Ministro de Educación es reprimible. Es lógico que nos hagamos algunas preguntas: ¿Hubiera hecho lo mismo el Ministro si fuera la Presidenta de la Junta de Andalucía, de militancia socialista? Y yendo más lejos, ¿no lo hubiera hecho si hubiera sido el Presidente de Galicia (PP)? Para Wert un Ministro debe actuar protocolariamente de forma diferente según el sexo de la autoridad con la que se relaciona. Que tomen nota los representantes institucionales españoles que quieran negociar con el Ministerio y su titular: que envíen a sus representantes femeninos (mejor que el Presidente, la Consejera; mejor que el Alcalde, la concejala). Un despropósito del Ministro que sigue sin entender el protocolo.
Lo que más nos ha extrañado de este cambio de programa, que no es una improvisación instantánea de Wert (fue anunciado por el conductor del acto que lo tenía en su guion), es que no fuera puesto en conocimiento de la Presidenta. Por la reacción de la misma está claro que no. Éso es un fallo grave de los servicios correspondientes de Protocolo (ya desconozco de qué parte). Puede que el Ministro haya ordenado previamente el cambio, pero debería haberse comunicado a la Presidenta vía responsables de protocolo). Wert no improvisa, sino que sale cuando se le llama. Es decir, los responsables de Protocolo eran conocedores de esta situación y debían haber actuado en el sentido señalado anteriormente. Es difícil encontrar justificaciones al respecto. Y deleznable la explicación del Ministro “tan educado”.