Mayor precedencia protocolaria para el presidente autonómico

Hace ya bastante tiempo que vengo dando vueltas y reflexionando acerca de la idónea precedencia que debe de tener tanto el Presidente de la Comunidad Autónoma como el Alcalde, cuando se celebran actos de carácter general en el territorio de sus competencias. Es evidente que suscitará mi opinión polémica, posturas divergentes o apoyos, pero no busca nada de eso, sino comenzar a construir un debate profesional, lejos de la politización e intereses concretos, acerca de los cambios que más tarde o más temprano han de introducirse en el Real Decreto 2099/83 sobre el Ordenamiento General de Precedencias en el Estado. He intentado no dejarme influir para nada de la coyuntura actual, sino del balance de las tres décadas de vigencia de esta normativa (en agosto cumplió 30 años y su aniversario pasó sin pena y sin gloria, lo que demuestra el aprecio que le tenemos) y el desarrollo institucional y autonómico de nuestro país, siempre en el máximo respeto a la normativa vigente.
Aunque precisa de debate sosegado, contrastado, quiero al menos abrirlo desde esta página. Voy a la premisa principal que defiendo:  en los actos de carácter general que se celebren en el ámbito de una comunidad autónoma, si su vocación o contenido es claramente autonómico, el presidente de la Comunidad en mi modesta opinión debiera subir su puesto y colocarse inmediatamente detrás del Presidente del Gobierno si asistiera al evento, o si no tras los Reyes, Príncipes e Infantas, y si no acudiera ninguno de ellos el primero o tras el anfitrión. Casi de forma similar defiendo que en los actos de carácter general cuya vocación es claramente municipal, el Alcalde debería situarse inmediatamente después del Presidente de la Comunidad, sino estuvieran presentes los máximos representantes de los tres poderes del Estado y el Constitucional..
Para llevar a cabo esto es necesario que el Real Decreto redefina la clasificación de los actos, general y especial, matizando el factor antes aludido de «vinculación, vocación o competencia» autonómica o local. La Constitución reconoce para el Presidente de la Comunidad la representación ordinaria del Estado, tal y como dice el artículo 152, apartado 1: «(…) y un Presidente, elegido por la Asamblea, de entre sus miembros, y nombrado por el Rey, al que corresponde la dirección del Consejo de Gobierno, la suprema representación de la respectiva Comunidad y la ordinaria del Estado en aquélla (…)».
En virtud a esto, y al notable peso político que las comunidades autónomas han tomado desde su creación hasta ahora, parece de sentido común, que en su ámbito territorial ocupen un puesto por encima al menos de los presidentes del Congreso, Senado, Poder Judicial y Constitucional. Resulta obvio que esta precedencia no sea de aplicación cuando sean actos convocados de carácter general por las instituciones centrales del estado en la Villa de Madrid, en su condición de capital del Estado.
Apelando a la lógica resulta extraño e incoherente que el Presidente autonómico se vea relegado al puesto 10 en su comunidad, por detrás de los presidentes de aquellos poderes. Si tiene la «suprema representación» no es coherente que sea dispuesto detrás del Presidente del Poder Judicial (salvo que el acto sea promovido por el Poder Judicial o esté dentro de sus posibles competencias).
En nuestra defensa, apelamos igualmente a la consideración social que tienen los presidentes del Congreso y Senado, que aunque sean legales representantes de los ciudadanos, tienen menor peso político. Y lo mismo podría decirse del resto de los poderes fuera de sus estrictas competencias. Claro que no puede admitirse como argumento la «sensación ciudadana», salvo qué ésta sea a juicio de los expertos un fiel reflejo de la realidad. El vecino de a pie es consciente -sea de su corriente política o no- que quien realmente le representa es el presidente del Gobierno, el Presidente autonómico y el Alcalde. De lejos ve a los presidentes de los poderes y mucho más al presidente de la Asamblea Legislativa o del Delegado del Gobierno.
Soy consciente, de que esta reflexión que abro precisa de muchos matices, de mayor argumentación y más apoyo jurídico. Por ahora solo quería trasladar lo que noto en la calle y el Protocolo si quiere sobrevivir debe ser sensible a la realidad, sin menosprecio de la Constitución y el legal valor de la representación. Nadie quita valor a nadie, pero otra cuestión es cuál debe ser el ordenamiento adecuado en actos que se celebren en el territorio de una Comunidad. Insisto que es una primera reflexión, con la que se ha iniciado un amplio estudio al respecto en el Instituto Universitario de Protocolo de la Universidad Camilo José Cela, cuyos resultados esperemos conocer pronto.
En otro momento, justificaremos con mayor abundamiento la defensa de la mejora del puesto para el Alcalde del municipio.

Ceder la presidencia no es cuestión de precedencia

El deporte, en este caso, a través del gran acontecimiento que ha supuesto la elección de la ciudad sede de los Juegos de 2020 -del que desgraciadamente Madrid ha caído fuertemente vapuleada para gran sorpresa de los españoles a quienes creo que los periodistas nos llenaron de pájaros la cabeza- ha venido a demostrar que ceder el puesto del anfitrión a una autoridad en una presidencia no es cuestión de jerarquía, ni algo obligatorio o exigible, sino decisión del organizador que ha de recurrir a su propio criterio o el de la institución que representa, bien porque así esté dispuesto, por estrategia, en consonancia con lo que se pretende, por cortesía o por interés. Pero en cualquier caso con cabeza y de acuerdo a los objetivos y entorno.
Estamos acostumbrados -normalmente por imposición de un protocolo mediocre- a que el anfitrión tenga que ceder obligatoriamente cuando a su acto acude un autoridad de notable mayor rango, de tal manera que un Alcalde se ve desplazado por el Presidente de la Comunidad -quiera o no-, o un presidente de un congreso profesional por el concejal de Turismo. El Protocolo deportivo nos enseña continuamente que la cesión es algo que obedece a una justificación clara -cortesía, estrategia conveniencia, etc.-, pero no por imposición.
La delegación española mostró dos tipos de ordenación en el fatídico 7 de septiembre: una ante los miembros del COI defendiendo su candidatura, con el Príncipe de Asturias presidiendo la mesa destinada a la delegación aspirante; y otra en la posterior rueda de prensa con el Presidente del Comité Olímpico Español presidiendo con el presidente del Gobierno a su derecha y el presidente de la Comunidad de Madrid a la izquierda. Dos situaciones parecidas -la segunda sin el Heredero-, pero con soluciones diferentes.
 madrid2020 A
(Protocolo de la mesa principal en la solemne sesión ante la Asamblea General del COI: 1: Príncipe de Asturias; 2. Presidente del Gobierno; 3, Presidente del COE; 4 Presidente de la Comunidad de Madrid; 5. Juan Antonio Samaranch, miembro del Comité Ejecutivo del COI y de la candidatura española; 6: Alcaldesa de Madrid; 7: Consejero delegado de Madrid 2020 y Secretario General del COE)
Tenía sentido que ante la Asamblea General del COI el Príncipe, representando al Estado español, presidiera, transmitiendo así imagen de país por encima de colores políticos, gobiernos o intereses. Un Príncipe, llamado a ser Rey y atender su fundamental labor de representar a todos los españoles ocupaba la zona central de la presidencia, ocupando el anfitrión de la candidatura, el presidente del COE, su lado izquierdo, es decir, el puesto 3, solución en mi modesta opinión muy correcta, por cuanto que el invitado de honor queda a su derecha y logrando con ello que el puesto dos que a disposición del Presidente de todos los españoles. Algunos dirán que como era el Príncipe la cesión fue obligatoria. Ojo, que en el mundo del deporte y más en los eventos internacionales no se trabaja con estas premisas (que se lo pregunten al Soberano de Mónaco sentado como uno más entre los miembros de los CON’s o a la propia Infanta doña Pilar). Don Felipe. representando al Rey de España presidía porque así lo dice la lógica del evento en el que Madrid y España presentaba su alternativa. Su puesto conseguía visualizar mejor la idea de una representación de todo el país. Es decir, una cesión claramente justificada en este ámbito deportivo internacional donde las cesiones no abundan si no hay razones muy justificables). La precedencia o la dignidad de cargo no es razón para que el anfitrión abandone su función de presidir. (y aprovechando el viaje; una composición muy propia del deporte, a un lado las autoridades políticas, y al otro las deportivas)
Sin embargo, minutos después, ya fuera del local de la Asamblea, la delegación española, sin el Príncipe, ofreció un rueda de prensa, y en la mesa de los siete que concurrieron ante los medios de comunicación, presidió el Presidente del COE, con Rajoy (presidente del Gobierno) a su derecha y Sánchez (presidente de la Comunidad de Madrid) a su izquierda. Otra decisión muy acertada a nuestro entender. Si hubiera habido cesión en favor del Presidente del Gobierno, se hubiera descafeinado o incluso matado el objetivo del evento. ¿Qué pintaría Rajoy presidiendo una rueda de prensa de una candidatura que representaba por encima de todo el Presidente del COE? Muy correcta, pues, la decisión. Y me gustó mucho la composición del resto de la mesa, buscando la alternancia entre representantes olímpicos, políticos y deportista. Un acierto, aunque en mi modesta opinión hubiera intercambiado los puestos de la directora de Relaciones Internacionales y el del Consejero Delegado, pero tampoco tiene este dato mayor importancia para el resultado final pretendido (y el protocolo interno del COE se impuso).
(Parte central de la mesa presidencia en la Riueda de Prensa tras la presentación de la candidatura. Por orden de protocolo quedó como sigue: 1.- Presidente del COE; 2. Presidente del Gobierno; 3. Presidente de la Comunidad de Madrid. No salen en la foto, pero el resto de los componentes estaban en este orden: 4. Alcaldesa de Madrid (derecha de Rajoy, y el resto en alternancia); 5; Directora de Relaciones Internacionales del COE; 6; Paul Gasol; 7. Consejero delegado de Madrid 2020)
Y lo mismo ocurrió en la rueda de prensa previa a la Asamblea, donde el Presidente del COE presidió dejando la derecha al Presidente de la Comunidad de Madrid y la izquierda a la Alcaldesa. Otra opción hubiera sido absurda.
 Madrid rueda buena
(El Presidente del COE preside entre el Presidente de la Comunidad de Madrid y la Alcaldesa de la Villa)
Estos ejemplos, ambos de gran acierto, son desgraciadamente la excepción del buen hacer, en un país demasiado acostumbrado que a por exigencia el anfitrión tenga que ceder cada vez que acude a su evento una autoridad de mayor rango o sencillamente una autoridad -caso de instituciones no oficiales-. Hay que acabar con esa especie de lacra de ceder sencillamente por mirar el denostado Real Decreto 2099/83 de Ordenación General de Precedencias en el Estado. Es un error, máximo cuando el propio R.D., aunque contemple de forma indirecta la cesión, deja claro que el acto debe ser presidido por la autoridad que lo organiza. Señores políticos, o profesionales de protocolo que para ellos trabajan: exigir la presidencia sin más es un abuso que no debía tolerarse. El anfitrión es quien decide, bien porque la interesa, lo aconseja la filosofía del acto, por cortesía o por inteligencia, pero no se le puede presionar o chantajear. La imposición -directa o indirecta- actual, es de escándalo, tanto por su carácter habitual como por las formas en que se produce.
¿A alguien le pareció rara la composición de alguna de esas presidencias antes comentadas? Supongo que no. Pero estábamos ante el COI que en esto no se anda con tonterías. Los organismos internacionales creen más en el protocolo que cualquier institución española, país del que tanto presumimos de nuestro rico e histórico protocolo. Esa es la cuestión. En otra situación, no hubiéramos visto lo mismo. No tengan duda. Nos queda mucho por asumir en este país. Vayamos tomando nota.

El Protocolo judicial en España

El protocolo y ceremonial del Poder Judicial de España (en su conjunto) es una de las asignaturas pendientes que tienen la mayoría de los profesionales en nuestro país, que en un porcentaje alto desconocen, pese a formar parte del gran ceremonial oficial. De eso se puede dar buena fe por el alto número de consultas que han llegado y siguen llegando hasta el Instituto Universitario de Protocolo de la Universidad Camilo José Cela en los dos últimos años.  No es una cuestión fácil de entender porque se entremezclan muchas normativas generales del Estado con las propias de este Poder, así como las costumbres y tradiciones que rodean a este importante sector, que prácticamente está todos los días en los medios de comunicación.

 

Por otra parte, en la mayoría de los actos oficiales que promueve el Estado, las comunidades autónomas y las entidades locales, cuentan con la presencia de representantes judiciales y jurisdiccionales a quienes en muchas ocasiones resulta difícil de encajar entre los invitados a un evento. En este sentido, es necesario advertir de la importancia de dominar este protocolo, tanto para quienes ejercen en el sector público como en el privado. De esa dificultad da buena fe lo complicado que resulta a los alumnos de Grado y Postgrado que se preparan para ejercer en el futuro tareas de protocolo y organización de eventos.

 

Podría preguntarse, ¿quién va antes, el Presidente de la Audiencia Nacional o el Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía en un acto a celebrar en Madrid y por qué? ¿O quién tiene mayor rango a estos efectos, un magistrado del Supremo o el fiscal jefe del mismo? ¿O, más cerca de los ciudadanos un juez decano o un magistrado de la Audiencia Provincial? Preguntas sencillas, pero que muchos desconocen, generándose a veces errores en la aplicación real en diferentes eventos.

 

El Protocolo en el Poder Judicial se rige por leyes y reales decretos nacionales, y en especial por el Reglamento 2/2005, de 23 de noviembre, de Honores, Tratamientos y Protocolo en los Actos Judiciales Solemnes. Una lectura del mismo contribuiría a entender muchas cosas, así como un seguimiento especial de sus actos específicos. En este sentido, es preceptivo aconsejar su estudio, y animar a algunos doctorandos a que realicen posibles tesis doctorales al respecto, pues es un tema rico y amplio como para desarrollarlo y necesitado de divulgación.

 

Aparentemente, puede dar la sensación este Poder de aplicar un viejo ceremonial, porque se basa en costumbres y forma parte de un sector no propicio a abrirse en este sentido a la Sociedad. Pero en ocasiones aportan sus actos cuestiones que apuntan a una cierta renovación que permite pensar que también a la Justicia le ha llegado la necesidad de actualizarse.

 

Entrega de despachos a nuevos jueces en Barcelona

 

Un buen ejemplo de ello fue la reciente entrega de despachos a la LXIII promoción de nuevos jueces, que tras su preparación en la Escuela Judicial, recibieron del Príncipe de Asturias, en el transcurso de un acto celebrado en Barcelona, el pasado día 4 de abril, el documento que acredita a 231 personas, 145 mujeres y 86 hombres, con una media de edad de 30 años, que comenzarán a impartir Justicia. Cifras interesantes para los aficionados a las estadísticas o para quienes desean mayor presencia femenina y acceso a jóvenes. En ese mismo acto, la número uno de la promoción recibió de manos del Heredero la Cruz de San Raimundo de Peñafort. Puede verse un resumen/reportaje del mismo en http://www.youtube.com/watch?v=tK23xV9U4tU.
 
(Entrega de la Cruz de San Raimundo de Peñafort a la número uno de la promoción)
De este acto se debía destacar la presidencia, muy novedosa para el sector judicial, y que puede servir de referencia a otros ámbitos de la organización. Con independencia de que cada uno considere excesiva o no la mesa (13 personas), nos quedamos con lo más importante en nuestra opinión. Fue presidida por el Príncipe, y los listados de autoridades civiles y judiciales se repartieron en la misma en dos sectores. A la derecha de la presidencia, las judiciales por su orden, a la izquierda, las civiles por el Real Decreto, artículo 12. De esta forma a la derecha del heredero se sentaron el Presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo (que como dice la normativa presidirá todos los actos promovidos desde el Poder Judicial, cediendo solo a los miembros de la Familia Real, razón que justifica la colocación en el puesto 2, pues de hacerlo en el tres estaría cediendo al presidente catalán). A continuación lo hicieron el Presidente del Tribunal Constitucional, Fiscal General del Estado, Vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial, Secretario del mismo y Directora de la Escuela Judicial.
 
(Entrega de despachos a los 231 nuevos jueces de la promoción)

 

A la izquierda de don Felipe, el President de Catalunya, la Vicepresidenta del Gobierno, Presidenta del Parlament Catalán, Delegada del Gobierno en Cataluña, Alcalde de Barcelona y Secretario de Estado de Justicia.

 

Esta disposición nos parece correcta, máximo si consideramos que la normativa interna del Poder Judicial señala que en sede propia las autoridades civiles deben ocupar zonas distintas a los representantes judiciales. De hecho en los actos que se celebran en sede judicial, al estrado sólo acuden los togados por su orden, ocupando la presidencia los miembros de la Sala de Gobierno correspondiente, más el fiscal jefe de la entidad, salvo excepciones puntuales derivadas de la costumbre (como la presencia en la mesa presidencial del Ministro de Justicia en la inauguración del año judicial). De esta forma, en la presidencia de Barcelona, a una zona quedaban unos y a la otra el resto, dando la derecha al Poder Judicial, un sistema éste que también se aplica asiduamente en el mundo deportivo.

 

Que la mesa presidencial fuera tan grande podría justificarse en el deseo de que en la misma estuvieran representados todos los sectores de la Justicia y de las principales instituciones civiles, al tiempo que el mayor número permitió agilizar la entrega de despachos al modo militar. Un acto bonito de ver y del que cada uno puede sacar las conclusiones que estime oportunas. En nuestro caso, consideramos una aportación que probablemente sea exportable a otros ámbitos del mundo oficial y no oficial. Una forma de adecuarse a los nuevos tiempos.

 

La paridad de las banderas

 

Al margen de ello, hemos de volver al asunto de las banderas, que están bien colocadas, pero dado que son 19 las comunidades y ciudades autónomas de España, si se decide, como fue en este caso, disponer las enseñas de todas más la española la suma hace veinte lo que genera que la bandera rojigualda no quede justo en el centro como parecería aconsejable en un evento que aunque se celebre en la ciudad condal realmente afecta a todo el Estado. Considerando que el acto es en Barcelona, la bandera catalana toma precedencia sobre la vasca, quedando España y Cataluña en el centro, una disposición que iguala en rango a ambos vexilos. El tema originará comentarios para todos los gustos, pero sí al menos hay que señalar que la posición central la ocupan España y Cataluña, con precedencia para la nacional, pero compartiendo el honor con la catalana. Algo inevitable salvo que se añadiera la europea, o sencillamente que se hubieran dispuesto en el centro dos de España, como se hacen en otros países y en instituciones europeas. Pero ahí queda la reflexión, para que cada uno defienda su teoría.
(El Príncipe de Asturias durante su intervención. A su izquierda, en la mesa presidencial las autoridades oficiales por su orden. Al otro extremo, no visibles en la imagen, los representantes judiciales)

Protocolo 0 – Eventos 1

Evento
Es evidente que estamos en momentos difíciles para el Protocolo por la asociación que de su término se hace a gastos, poder, saber estar, mundo oficial. Sin embargo, nadie cuestiona Eventos, aunque pueda criticarse el alto coste de un acto y lo innecesario del mismo. Me comentaba ayer un buen amigo, alto responsable de la organización de actos de una comunidad autónoma, que en su «casa» practicamente no podía hablar de Protocolo porque era cuestión maldita. Que a la hora de cerrar presupuestos más que de Protocolo prefería hacer referecia a eventos institucionales. «No veas cómo cambia la cosa», me decía.
La verdad es que llevo años defendiendo que los técnicos de Protocolo somos auténticos gestores de actos (o eventos), cuestión que ya expresé con claridad en 2001 en el Congreso de Protocolo de Mallorca. El hecho de que en el mundo más desarrollado se hable de Events (eventos) cuando se refieren a la organización de actos en general, está provocando que Protocolo se asocie más a lo estrictamente oficial. Por eso, siempre recordaré, que en un foro profesional que promoví hace tres años, cuando la Universidad Camilo José Cela nos encomendó preparar el proyecto de documento que se debía presentar al Ministerio para solicitar el Grado Oficial en Protocolo y Organización de Eventos, un reconocido responsable de una Consultora de Organización de Actos espetó delante de todos los asistentes (representantes del mundo oficial y empresarial) que él defendía por encima de todo Protocolo «porque es fundamental para cuando lo precisemos quienes organizamos eventos».
Me dejó medio humillado. Es decir, vino a señalar que hagan ustedes Protocolo que nosotros nos dedicamos a organizar los eventos. En el ámbito estrictamente empresarial, y me remito a la realidad (asomaros a Linkedln), la mayoría de los servicios que se dedican a esta cuestión se denominan Eventos o similar. Cada día se nota más ese abismo, esa diferencia entre Protocolo (asociado al Poder institucional, su jeraquización y tratamiento) y los Eventos (asociado a la organización en general, especialmente en el ámbito empresarial). Esta dualidad es un trampa, porque quienes se dedican al Protocolo tanto en el ámbito oficial como no oficial son auténticos organizadores de eventos. Sin embargo, muchos «manager» de eventos desconocen las reglas esenciales del Protocolo y su organización cualificada.
Esta brecha ya existe y está perjudicando desgraciadamente al Protocolo, no porque el término no responda a lo que es, sino porque la sociedad lo ha quemado al convertirlo incluso en algo frívolo como el arte de comer el huevo frito o cómo colocar la corbata o atender el teléfono en la oficina. Tanto que en ocasiones, cuando negocias determinadas cuestiones es preferible omitir el tradicional término, y presentarte como experto en la organización de eventos. Me duele la cuestión, porque desde siempre he defendido y lo sigo haciendo que Protocolo en su acepción profesional es la organización de actos y eventos. Pero la realidad viene demostrando poco a poco, y vuelvo a remitirme al panorama internacional, que esa batalla se puede perder si profesionalmente no actuamos con habilidad. No pienso renunciar a seguir luchando y acreditando mediante estudios, investigaciones y realidades que el Protocolo profesional no es solo el arte de aplicar precedencias y  la atenciónde autoridades, sino que tebiendo en cuenta la evolución de los tiempos es la gestión y la organización de todo tipo de actos. Pero hay muchos intereses en juego en este campo, de tal forma que es claro que existe una estrategia bien pensada para que Protocolo siga siendo visto como los actos del Rey y las altas autoridades y Eventos todo lo demás que es nada menos que la parte fundamental de la tarta.
Por esa razón, las empresas de eventos defienden la existencia del Protocolo, para que se quede ahí, incluso nos contratan cuando en su actos hay necesidad de tirar de atender autoridades. Afortunadamente, la Universidad Camilo José Cela tuvo la cordura de investigar en el contexto  internacional cómo estaba la cuestión y, además, valorar la singularidad y significado del Protocolo en España. Por esa razón presentó en su Propuesta de Grado un título que engloba ambos términos para evitar confusiones o malas interpretaciones, y puedo asegurar que la carrera oficial no hubiera salido adelante sino fuera por la convivencia de ambas expresiones. Por la misma razón que hubo que retirar las palabras Relaciones Institucionales porque inducían al error frente a Relaciones Públicas, cuestión que comparto.
Los profesionales que nos dedicanmos a la organización de actos tenemos que hacer una reflexión en serio en este sentido, porque francamente Protocolo está perdiendo el partido frente a la oytra expresión. Ya desde aquí propongo abiertamente que la Asociación Española de Protocolo -lo mismo diría de otras asociaciones- contemplen la palabra Eventos porque corren el riesgo de que se le etiquete como lo que no es, o de que surjan movimientos que se ajusten más a lo que es la realidad en este momento. Sé que muchos colegas de Protocolo no compartirán conmigo esta reflexión, pero les invito que más allá de sus departamentos y sus «mundos» observen el panorama, estudien la cuestión y miren al exterior. Se darán cuenta que en este momento o damos el paso para acreditar que realmente Protocolo es el nombre en español de la profesión de quienes organizamos eventos, ya sean oficiales o empresariales, o perdemos el partido como digo. Y mientras creo que es necesario que asociemos siempre Protocolo y lo que para mí es su alma gemela en otro idioma, events (Eventos), siempre desde lo que es la definición de la profesión, no el significado de su término desde el punto de vista del diccionario. La Real Acadenia tampoco nos saca de dudas porque frente a la definicion de Protocolo como «Regla ceremonial diplomática o palatina establecida por decreto o por costumbre»,  se superpone la de Evento como «eventualidad, hecho imprevisto, o que puede acaecer». Solo en Cuba, El Salvador, México, Perú, Uruguay y Venezuela, según la casa madre de la Lengua Española, se define como «Suceso importante y programado, de índole social, académica, artística o deportiva». Pero también omite su vinculación a lo oficial, incluso a lo empresarial.
Hoy en el mercado general global decir que eres técnico en Protocolo es limitarte. Señalar que eres gestor de eventos o Event management vende mucho más. Siento mucho decir esto, pero o pisamos tierra o nos entierran. Sé que académica o científicamente Wikipedia carece de valor, pero en muchas cosas es fiel reflejo de realidades sociales. Os invito a que miréis esto, algo que se me ocurrió mientras escribía esta reflexión y  media España sufría la pasión del Barça-Madrid:
Lo que sí es realmente un hecho es que la mayoría de mis colegas profesionales en el ámbito empresarial (salvo excepciones honrosas) llevan de apellido en su cargo Events Manager. Es la primera vez que escribo tan contundente en este sentido, y seguiré defendiendo al director de Protocolo profesional como el event manager auténtico, pero la realidad como bien se sabe va por delante de muchas cosas. Debemos admitir que Protocolo y Eventos es una pareja ya inseparable. De esa forma la cosa se pondrá en un claro 2-1. Desde el punto de vista de la ciencia y la historia la palabra idónea es Protocolo, cuyo técnico es el responsable de la organización general de los actos (hoy ya más llamados eventos). El Event manager es tan reciente que ni tan siquiera tiene soporte científico. Lo tendrá cuando se asocie a Protocolo. Me pregunto yo si nuestro amigo Vatel viviera hoy ¿como se llamaría? ¿Director de Protocolo? ¿Director de Eventos? O probablemente se dejaría de tonterías, parara sus labores organizativas, más allá de la simple jerarquización, y se vendría a buscar asiento en un bar próximo para ver cómo acaba el partido que tiene al límite a la España futbolística.

“Pepa 2012”, ¿romper el protocolo?, no destrozarlo

Presidencia Pepa 2012
Profesionales. Docentes. Investigadores. Será muy difícil de explicar a partir de hoy el por qué de algunas decisiones protocolarias tras observar detalladamente las imágenes que los medios de comunicación nos han transmitido a propósito de la presidencia del acto del bicentenario de las Cortes de Cádiz, celebrado en esta ciudad. Difícil, porque no encuentro argumento alguno que sostenga el erróneo protocolo seguido para la presidencia del acto central celebrado en el Oratorio de San Felipe Neri, lugar donde hace 200 años los diputados doceañistas redactaron y promulgaron la Constitución de 1812, la primera constitución liberal del España.
No dudo que el evento haya sido un éxito, que felizmente se haya celebrado un acontecimiento tan importante en la historia de la construcción del Estado español. Tampoco ponemos en duda la carga de los discursos pronunciados en beneficio de una sociedad democrática, justa e igualitaria. No entramos en eso. Hablamos de Protocolo. Y en especial de la precedencia seguida en la mesa presidencia del Oratorio. A lo largo del día de hoy hemos recibido cientos de mensajes de profesionales y estudiantes relativos a la ordenación seguida en la citada mesa. Todos muestran extrañeza y buscan una u otra explicación, sin hallarla.
Al menos hasta hoy era práctica habitual obligatoria que cuando los Reyes acudían a un acto, en la mesa central se previera una doble presidencia donde los dos puestos centrales se guardasen para Sus Majestades los Reyes, ocupando el Jefe del Estado el sitial derecho entre ellos, y su consorte el izquierdo. Y a partir de aquí se aplicase la precedencia en alternancia. Sin embargo, este lunes 19 de marzo de 2012, hemos visto una ordenación inédita. Siete puestos, el Rey en el medio, la Reina a su derecha y el Presidente del Gobierno a su izquierda, Y a partir de ahí de derecha a izquierda el Presidente del Congreso, Presidente del Senado, Presidente de la Comunidad Andaluza y Vicepresidenta primera del Gobierno. Incluso algunos me han escrito pensando que los medios han publicado la foto al revés, pero no.
Si alguien pregunta por qué, tendrá que dirigirse a los organizadores porque uno no encuentra explicación alguna a este cambio sin sentido. Tampoco razones para que se salte a la torera las normas vigentes de precedencias, las técnicas tradicionales y las costumbres, que tanto pesan en eventos de estas características. Por muchas razones. Primero, porque argumentar que no caben más de siete personas en la mesa para hacerla par, no cuadra. Segundo, porque en el peor de los casos con seis personas hubiera sido suficiente (aunque lo ideal hubieran sido ocho). De acuerdo a la costumbre, la lógica y la norma, los Reyes presiden, don Juan Carlos a la derecha y doña Sofía a la izquierda, como siempre. ¿Por qué esta vez no se hizo así? Ni idea, pero para los profesionales de protocolo decisiones de este tipo hacen dinamitar todos los principios relativos a la aplicación de precedencias. Si alguien quiere saber por qué, no podemos decirlo y solo podemos remitirle a los altos responsables de Protocolo del Estado para que nos lo expliquen. No porque nos parezca ni bien, ni mal (que la verdad nos parece frívolo), sino sencillamente para saber qué tenemos que hacer a partir de ahora. ¿Vale todo?
En un acto de estas características, hemos echado de menos en la mesa al Presidente del Tribunal Constitucional (más que justificada su presencia) y a la Alcaldesa de Cádiz (máxima representante local), y si embargo no entendemos el por qué de la presencia de la Vicepresidenta del Gobierno (estando el Presidente). Creemos que hubiera sido perfecta esta disposición en presidencia par:
1.       Rey.
2.       Reina.
3.       Presidente del Gobierno.
4.       Presidente del Congreso.
5.       Presidente del Senado.
6.       Presidente del Tribunal Constitucional.
7.       Presidente de la Junta de Andalucía.
8.       Alcaldesa de Cádiz.
Lo que se hizo, con todos los respectos, no lo podemos compartir para nada, por muchas explicaciones que nos den. Así de sencillo. Queridos colegas y alumnos no nos quedemos con este caso como una “inflexión” en Protocolo, sino como un importante error que genera confusión. Siento decir esto, pero el Estado no puede jugar con “frivolidades protocolarias” sean fruto de lo que sean. Uno confía que en estos actos la presión política no se imponga al Estado de Derecho, pero tras lo visto ya no sé qué pensar. Pierden el derecho a decidir sobre precedencias quienes resolvieron el orden de esta mesa.
Por eso, queridos alumnos y amigos profesionales, confiemos que esta sea la mala excepción que rompe la regla. Últimamente se habla mucho de “romper” el Protocolo como forma de humanizar los actos oficiales. Pero esto no es romperlo, sino sencillamente “destrozarlo”. Resulta que en la inauguración de la X Legislatura en el Congreso, el Rey y la Reina ocupan sus lugares tradicionales. Meses después lo invierten. ¿Es que la Pepa tanta fuerza tiene?
Como diría  mi amigo, explicaciones al “maestro armero”. Para mí es un error y grave.
Y otra pregunta: ¿seis banderas de España no es excesivo? Me hubiera gustado ver las enseñas de todas las autonomías de España, como símbolo de unión, y no tanta rojigualda, a la que obviamente respetamos y mucho. Seis banderas de España en apenas unos metros a uno le hacen pensar muchas cosas, aunque para otros posiblemente haya sido solo cosa de armonía y equilibrio escenográfico. Pero los símbolos del Estado no son elementos de decoración. Son algo más. Y en Cádiz estábamos toda España.

Bandera a la «carta»

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IUComo no es la primera vez que sucede, creo que es bueno hacer algún comentario al respecto. Tampoco es la primera vez que desde diferentes ámbitos de la profesión se viene comentando el incumplimiento de la Ley de Bandera de España en diferentes instituciones oficiales, entidades privadas y otros estamentos. Y no es cosa de izquierdas o de derechas, de nacionalistas o españolistas, de empresas fuertes o no tan poderosas. Se sucede con más frecuencia de lo que es habitual, lo que me lleva a pensar que realmente no estamos ante un fallo sino ante una estrategia forzada probablemente por la necesidad de encuadrar una determinada foto de cara a los medios de comunicación. Hemos recogido estas imágenes del Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy en la sede de la Presidencia (durante una entrevista que emitió Televisión,  de la portavoz del Partido Socialista en el Congreso, Soraya Rodríguez, y al coordinador de Izquierda Unida, Cayo Lara,  compareciendo ante los periodistas en una de las Salas de Prensa de esta alta institución del Estado.

He estado buscando la foto, pero no la he encontrado, pero hace apenas unas semanas veía por el telediario otra imagen similar con el portavoz del Partido Popular en el Congreso, Alfonso Alonso, con idéntica colocación de las banderas. Ya en su momento, la que fuera Vicepresidenta del Gobierno, María Teresa de la Vega, en sus tradicionales comparecencias de los viernes tras el Consejo de Ministros, en calidad de Portavoz del Gobierno, acudía a la Sala de Prensa del Congreso, con una disposición igual de las enseñas, lo que valió una severa crítica por parte de algunos medios, como el diario ABC:
VicepresidentaViceY podríamos decir lo mismo del anterior presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, también en La Moncloa:
11-foto2Por si acaso alguno desconoce la normativa al respecto, la Ley 39/1981, de 28 de octubre, por la que se regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas, en su artículo 6, dice lo siguiente:

1. Cuando se utilice la bandera de España ocupará siempre lugar destacado, visible y de honor.
2. Si junto a ella se utilizan otras banderas, la bandera de España ocupará lugar preeminente y de máximo honor y las restantes no podrán tener mayor tamaño. Se entenderá como lugar preeminente y de máximo honor:
a.        Cuando el número de banderas que ondeen juntas sea impar, la posición central.
b.        Si el número de banderas que ondeen juntas es par, de las dos posiciones que ocupan el centro, la de la derecha de la presidencia si la hubiere o la izquierda del observador.
Por si acaso alguno quiere apelar a ello, es cierto que el artículo 7 señala que “cuando la bandera de España deba ondear junto a la de otros Estados o naciones lo hará de acuerdo con las normas y usos internacionales que rigen esta materia en las relaciones entre Estados, así como son las disposiciones y reglamentos internos de las organizaciones intergubernamentales y las conferencias internacionales”. Pero es evidente que este artículo no es de aplicación para este caso, pues ni Europa es una nación, ni el acto está promovido por la Unión Europea o cualquiera de sus instituciones.
Es obvio que en función  a esta norma aprobada por el Congreso de los Diputados en el año 1981, si se colocan las banderas de España y Europa, la nacional debe ocupar un lugar de honor y visible y situarse a la derecha, es decir, a la izquierda si se mira de frente. Es curioso que una norma tan sencilla se haya vulnerado de forma tan sistemática en nuestro país. ¿Se hace por desconocimiento? Uno a estas alturas comienza a pensar que no, porque de lo contrario habría que cuestionarse ciertas profesionalidades, porque precisamente esto de las banderas, es la primera lección que se da en cualquier “cursillito” de protocolo. Y pienso que quienes toman la decisión de colocar las banderas así no desconocen la norma (me imagino).
La sana intención de que el compareciente ante los medios quiera salir junto a la bandera de España es lícita, pero no por ello debe vulnerar la norma, porque precisamente los políticos deben ser los primeros que cumplan con la misma. Probablemente, el “Uso Francés” como vengo a denominar esta situación, esté influyendo para mal en nuestros representantes. El Jefe del Estado francés, el actual y los anteriores, en sus comparecencias colocan la bandera de Francia a la izquierda frente a la Europea, para conseguir el efecto de que su Presidente quede junto a la francesa y no quede la de Europa más resaltada. Para ello, han recurrido a un mecanismo loable que es mantener la francesa unos centímetros adelantada con respecto a la comunitaria. De esta forma, al no estar en la misma línea, la más adelantada cobra precedencia, tal y como se puede apreciar en esta imagen:
Sarkozy

Esta intención por situar la bandera nacional en el caso de España junto al que posa ante los medios, puede resolverse sin vulnerar la Ley. Basta con seguir el ejemplo francés, o bien por prescindir de la Europea (no sé por qué tanta obsesión por ella) o sencillamente por ponerlas separadamente una a cada lado. Probablemente gusten menos estas opciones, pero la ley está para cumplirla, y si la fórmula de la Ley de 1981 no responde a las necesidades mediáticas que buscan los políticos tienen la facultad de llevar una modificación a la norma al Congreso. Si se incumple, caemos en la coherencia de exigir a vascos y a Catalanes que cumplan la Ley de la Bandera de España, que ondee junto a ellas en posición preferente, que haya habido fallos judiciales al respecto, y luego desde las primeras instituciones ocurre lo que ocurre. Y en ambos casos se infringe la Ley.

De no cumplir la norma estaremos desacreditados para denunciar situaciones como esta del Presidente Catalán, que habitualmente comparece con la bandera catalana, ignorando la obligatoriedad de situarla junto a la española y en segundo lugar (artículo 4: “En las Comunidades Autónomas, cuyos Estatutos reconozcan una bandera propia, ésta se utilizará juntamente con la bandera de España en todos los edificios públicos civiles del ámbito territorial de aquélla, en los términos de lo dispuesto en el artículo 6 de la presente Ley”; y el artículo 5 dice lo mismo para diputaciones y ayuntamientos):

Es hora ya de que los responsables de protocolo hagan valer el cumplimiento de la norma y que los políticos y autoridades respeten la misma (o que cambian la Ley). Situaciones como estas desacreditan al Estado Constitucional y le quita argumentos cundo es necesario defender la presencia de la enseña nacional en los actos oficiales que convoquen cualquiera de las instituciones españolas tanto en el interior como en el exterior del país.

Claro está que cualquier cosa menos lo que nos traslada esta imagen de una rueda de prensa del Presidente Vasco con el entonces vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves. Algo que no trascendió mucho, pero que obviamente resulta de una gravedad extraordinaria, pues esa disposición viene a transmitir el mensaje claro de que España y Euskadi son dos naciones de igual a igual unidas por Europa. No creo que haya sido un fallo de Protocolo.
Chaves y Patxi

Puestos a hablar de incumplimientos, deberíamos referirnos igualmente a esa otra circunstancia que tristemente en los duelos se produce: colocar el crespón o lazo negro prendido a la bandera. Algo que por tradición no debe hacerse, ya que la bandera es la que es y nada que esté contemplado en las diferentes normas que la regulen puede colocarse. El artículo 8 habla de la prohibición de colocar cualquier símbolo y aunque se refiere fundamentalmente a partidos políticos, asociaciones o entidades privadas, hemos de entender por extensión que la colocación sobre la enseña de cualquier otro símbolo debe estar prohibida, porque de lo contrario empezaremos a ver (perdón, ya lo vemos) cosidos a la bandera lazos rosas, azules, blancos, quijotes, toros, etc. El crespón, que debe reservarse en el luto solo para la bandera de interior (el luto en las exteriores se hace únicamente poniéndola a media asta, cosa que también se hace habitualmente mal en muchas instituciones de primer nivel), se coloca en la parte superior del mástil, pero sin engancharse a la bandera. Deberíamos evitar situaciones como estas:

Bandera Luto 0Bandera lutoO incluso cuando el mismo Rey de España compareció ante la Televisión tras el trágico atentado del 11-M:
Rey crespònEn fin, que las normas y las tradiciones que terminan por elevarse casi a rango de norma, están para cumplirse. Sabemos que hay situaciones en que el factor mediático hace necesario la visualización de determinados símbolos o mensajes, pero hay otras maneras de conseguir los mismos fines sin que desde las más altas instancias se trate a la bandera de esta forma.

Día de la Constitución en el Congreso, el Protocolo de la sensatez

Presidencia Congreso
El Protocolo reglado está pensado para que a veces nos lo saltemos. La lógica de determinadas situaciones hace necesario que excepcionalmente la rigidez de las precedencias en los actos de carácter general haya que hacerla añicos. Eso ocurrió hace apenas unos instantes en el Congreso de los Diputados, en uno de los actos más importantes, como es el del aniversario de la Constitución, que ya cumple la edad de Cristo.
Había una cierta curiosidad entre los profesionales por visualizar el tratamiento que los responsables de Protocolo del Congreso de los Diputados iban a dar a diferentes cuestiones en este acto, cuando hay un gobierno en funciones, unas cámaras disueltas, unos diputados y senadores electos, un presidente en funciones y un candidato a Presidente que será elegido como tal la semana que viene al contar su grupo político con mayoría absoluta.Al menos en los Institutos de Protocolo (IUP e ISPE) de la Universidad Camilo José Cela (UCJC) esperábamos novedades.
La cuestión esencial era el tratamiento protocolario que se iba a dar en este acto al todavía líder de la oposición, igualmente en funciones, ya que aunque conserve unos días esa situación todo el mundo sabe que es como un “presidente electo”, término éste que sólo alcanzará tendrá un día, el que transcurre desde su nombramiento por el Congreso hasta que jura o promete ante el Rey su nuevo cargo. Entonces esta actual “bicefalía”, por llamarla de alguna forma, se dará por concluida.
Pienso que la decisión del Congreso y el Senado de conferir un estatus especial en este acto al Presidente del Partido Popular por su condición de próximo Presidente, es un acierto. Como pudimos observar por primera vez la Presidencia no fue de dos, como acostumbran las Cámaras cuando hacen actos conjuntos, los presidentes del Congreso –que pronuncia el único discurso- y el del Senado que se sitúa a su izquierda-, sino que en esta ocasión fue de cuatro. A la derecha de los presidentes legislativos se ubicó el Presidente actual (en funciones, pero presidente) y a la izquierda de aquellos el futuro Presidente. Haberle situado como Jefe de la Oposición, por detrás de las Mesas del Congreso y el Senado, que es donde le correspondería como miembro del Congreso, o a continuación de los presidentes de las comunidades autónomas y ex presidentes del Gobierno de España (no pude apreciar si había alguien) según señala el artículo 10 del Real Decreto 2099/1983 de Ordenación General de Precedencias en el Estado. Nadie entendería que quien en apenas 15 días será el inquilino de La Moncloa no esté en la foto de este Día de la Constitución. Mi enhorabuena a los responsables de Protocolo del Congreso y Senado por esta decisión.
En ediciones anteriores, la presidencia del acto era de dos, quedándose el Presidente en el primero de las autoridades un paso detrás, y el líder de la oposición entre los portavoces. Esta opción que es buena, y a la que se volverá seguramente, dejó paso excepcionalmente a otra alternativa igual de excepcional. Pero pienso además que es un bonito detalle despedir a un Presidente dándole también una posición igualmente excepcional.
Antecedente en el 2004
Tiene su antecedente esta decisión cuando José Luis Rodríguez Zapatero había ganado las elecciones a Mariano Rajoy en 2004, tres días después del brutal atentado de Atocha. En el funeral de Estado de La Almudena, en zona especial tras la Familia Real, se sentaban juntos en el banco de la iglesia correspondiente el presidente en funciones José María Aznar y el hasta entonces líder de la oposición que semanas después pasaría regir los destinos de España en estos casi siete años y medio. Entonces alabamos esa decisión, y hoy volvemos a decir lo mismo.
Aferrarse a la norma nos llevaría al absurdo. A veces las normas, cuando aparece el sentido común –que aquí sí se puede decir- hay que aparcarlas en algún supuesto porque sino el Protocolo no serviría para nada. Eso sí, el resto, en ese Salón de los Pasos perdidos, donde hay tanta gente que pensar en una ordenación fiel es imposible, se respetó el resto de los lugares especiales conforme a la costumbre de las Cámaras. A la derecha de la Presidencia, un paso por detrás los miembros del Gobierno y tras ellos los presidentes de Co9munidades autónomas, encabezados por los de las autonomías con estatutos más antiguos, Galicia y Principado de Asturias. A la izquierda de la presidencia, la Mesas del Congreso y el Senado, seguidos de portavoces y tras ellos los ex presidentes de las Cámaras Baja y Alta.
Como siempre, un bonito detalle que los presidentes del Congreso y el Senado reciban uno a uno en la puerta a todos los invitados, algo que también se ha consolidado en las últimas legislaturas. Retrasa el inicio puntual de los actos, pero es elegante y facilita la labor mediática. En mi opinión sólo sobraba el micrófono que bajo el toldo provisional de acceso se situó para que los líderes principales hicieran sus declaraciones. Claro, terminaron por hablar de todo menos de la Constitución. Este es un acto del Poder civil en el que la voz debe ser única, y la representa mejor que nadie el Presidente del Congreso de los Diputados. No obstante, seguimos sin entender muy bien por qué en este Día de la Constitución nunca ha estado el Rey –o desdeluego casi nunca, no puedo comprobarlo ahora-. En la conmemoración de la Carta Magna, con la presencia de todas las autoridades del Estado es inevitable preguntarse por qué quienes deciden estas cosas entienden que no debe estar el mismo monarca que el fin de semana vimos en Sevilla disfrutando como todos los españoles de la Copa Davis.
Quienes nos sentimos españoles, demócratas, defensores de las autonomía, de la paz, de la convivencia, del respeto de los derechos de las personas, de la libertad de opinión, de culto, del derecho al trabajo, la sanidad, una digna jubilación, y un largo etcétera que viene reflejada en la Constitución este sencillo acto de esta mañana es muy importante y que haya ido precedido del solemne acto del izado de la bandera en los jardines del descubrimiento de la Plaza de Colón de Madrid más. Porque con ese gesto, quienes nos representan están simbolizando bajo la enseña común a la que se rinde honores la unidad que ahora más que nunca necesitamos.

Encuentros de Protocolo para liderar el futuro

Este martes día 22 de noviembre de 2011 asistiré a las VI Jornadas Internacionales de Protocolo que organiza la Asociación Portuguesa de Estudios de Protocolo, que preside mi buena amiga Isabel Amaral, una de las más prestigiosas profesionales de Protocolo que hay ahora mismo en Europa y en el mundo. Me ha invitado en calidad de Director de los estudios de Grado y postgrado de Protocolo y Organización de Eventos de la Universidad Camilo José Cela, junto a Gloria Campos, directora general del Instituto Superior de Protocolo y Eventos y coordinadora de Postgrado de Protocolo de la Universidad Camilo José Cela,.

En primer lugar quiero felicitar a Isabel Amaral por su espíritu emprendedor para mantener y con mucho prestigio estas Jornadas, que poco a poco se van consolidando como un referente internacional. Hay que felicitarla además por el su fuerza para tirar del carro en un momento difícil económicamente hablando para Europa y en especial para Portugal y España. Precisamente, numerosos ponentes españoles estaremos allí, en lo que es el principal punto de encuentro de profesionales de protocolo de los dos países vecinos. Además de Gloria Campos, que hablará de las nuevas estrategias formativas en el sector, me gustaría hacer mención a otra gran profesional y también referente por lo mucho que ha hecho en España por la reivindicación del puesto directivo de la mujer en Protocolo, que es María Esther Regueiro, buena persona donde la haya y mejor profesional, que en estos momentos ocupa puestos de responsabilidad en Galicia dentro de la Universidad Menéndez y Pelayo.
Me ha encargado Isabel Amaral que hable del futuro de la organización de eventos de protocolo, y aunque ella en el título oficial lo pone entre interrogaciones (supongo que como técnica para obligarme a emplearme a fondo), lo cierto es que no son necesarios. No pienso tardar ni dos minutos en acreditar el notable futuro que tiene este sector del Protocolo y la Organización de Eventos, una nueva carrera oficial llamada a tomar el relevo a otras opciones universitarias desfasadas o descafeinadas o que han derivado en otros campos.
Trataré de demostrar que Protocolo ha existido siempre, que tiene notable sustento científico, que incluye numerosas técnicas a las que se llega mediante un aprendizaje que exige el dominio de la creatividad, la madurez, el conocimiento de disciplinas esenciales del ámbito de la Comunicación… De verdad, ¿hay alguien que sea sensato que pueda decir que Protocolo no es un sector con futuro? Tiene tanto futuro que incluso está condicionando muy seriamente el futuro de la Publicidad y desde luego el de las Relaciones Públicas.  Un reciente estudio al que aludiré lo acredita, pero el mero seguimiento de la realidad lo demuestra también. Basta con fijarse que hoy en día los buenos anuncios y campañas de publicidad se basan en auténticos eventos. Toda una transformación esencial de este campo, que convierte al Protocolo probablemente en una de las materias con más futuro de las tradicionales disciplinas adscritas a las Facultades de Comunicación.
Portugal, Lisboa, es otro buen momento para reflexionar sobre el futuro de los congresos en Protocolo. Personalmente estoy absolutamente decepcionado del Congreso Internacional de Protocolo que tuve la oportunidad de crear y que los actuales responsables han derivado a un encuentro carente de interés. Por eso me alegra saber que la Asociación Española está trabajando ya, en colaboración con importantes instituciones de este país, en un Congreso Nacional que realmente sea profesional, referente y que trate temas donde el futuro vaya incluso por delante del presente.  Tengo la sensación de que el Internacional ha entrado en punto muerto, y espero que lo que la AEP está trabajando responda a la nueva filosofía de lo que hoy es Protocolo y dentro de él especialmente el sector de los eventos. Nuevas temáticas, métodos, personas, sistemas…están llamando a nuestras puertas.
Y me alegra mucho saber y participar que está en marcha otra estupenda iniciativa de encuentro para ese sector de jóvenes emprendedores llamados a tirar de este sector y entre los que hay auténticos profesionales con un futuro espectacular y otros que injustamente están esperando su oportunidad y que demostrarán a la sociedad en general su valía. Probablemente este encuentro sea su punto de inflexión. Confío mucho en que esta gente sepa estar en esta iniciativa y participe ya desde su alumbramiento. Que no espere al programa y a la convocatoria que participe ya en ello. Y los profesionales, jolín, que les ayudemos a tope. El futuro bueno está en la suma de ambos. Porque estoy convencido que quien no se apunte a esto definitivamente no es un profesional de este sector. Es un oportunista que pasa por aquí.

Otra buena noticia para la profesión

Lunes 27 de junio de 2011
Por fin las buenas noticias. Con fecha de hoy la ANECA ha aprobado la implantación de los cuatro cursos del Grado a partir del curso 2011-2012. Es decir, los interesados en poder convalidar ya se pueden inscribir. La ANECA mejora el porcentaje de asignaturas a convalidar y en consecuencia el precio desciende. Mañana daré información más precisa. Pero es una buena noticia, la segunda más importante tras aporbarse el Grado. Cuando finalice el curso 2011-2012 tendremos ya los primeros titulados oficiales.
Se respetarán los privilegios de la «promoción 0» (la que empezó este año), pero se respetarán igualmente los derechos de quienes habiendo hecho un título propio deseen acceder al Grado Oficial y según las asignaturas que hayan estudiado podrán convalidar en mayor o menor tiempo. Para los alumnos que hayan acabado los tres años del título de UCJC de tres años, sólo tendrán que hacer un curso, pudiendo finalizar en junio de 2012 y convertirse en Titulados oficiales, si tienen la selectividad. La UCJC ha preparado igualmente un Plan específico para los alumnos que hicieron título con otras universidades, que deberán superar los créditos que exige la ley en un plazo de tres o cutro cuatrimestres según cada caso (no está mal, porque también se reduce tiempo conforme al plan inicial y en consecuencia se reduce el precio bastante).
Se ha autorizado un plan específico para profesionales que se pondrá en marcha en este curso próximo que deja en cinco cuatrimestres la posibilidad de acceder al Grado Oficial y con un precio muy interesante que se dará a conocer oficialmente mañana.
Estimo que toda la profesión debe sentirse satisfecha de este nuevo paso que nuevamente hemos dado después de estar trabajando duramente desde el día siguiente en que se aprobó el Grado (30 de spetiembre). Y para quien no tenga memoria fue el 1 de octubre de 2010, dos meses después de lo que todo el mundo sabe qué pasó. Seguimos trabajando por la profesión allá donde estemos y firmes y fieles a ese compromiso quedan todavía más buenas noticias por llegar.
Como siempre estaré encantado de informar a quien precise de más datos y obviamente con todos los papeles a la vista, incluidas las resoluciones de la ANECA.

Día 27 de junio, otro buen día para la profesión.

Otro ‘isotopazo’

Mira que a algunos les ha entrado la manía de bendecir todo. Si hace unas fechas hacíamos alusión a la bendición del aeropuerto de Castellón, ahora los adjudicatarios de explotación del nuevo Palacio de Congresos de Oviedo, diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava, han decidido abrir sus instalaciones a base de isotopazos. Claro, la polémica en la ciudad ya se ha lanzado. Y no es para menos, aunque en honor a la verdad hay que decir que de acuerdo a nuestro posicionamiento en relación al hecho estrictamente religioso han actuado de forma correcta.
Lo curioso es que esta gran obra para Oviedo, promovida por su ayuntamiento, pero con inversión en su mayor parte privada, es que los adjudicatarios decidan bendecir las instalaciones el mismo día que se inicia la campaña electoral. La empresa dice que no es una inauguración oficial, que ésa será más adelante. Pero, digan lo que digan, en el momento en que el señor arzobispo se pasa por el Palacio de Congresos y bendice los mismos ante los medios de comunicación, es normal que muchos piensen que se haya querido hacer un acto al margen de las autoridades, en un edificio que es público. Probablemente a algún político le hubiera gustado estar en esa pseudoinauguración, pero la Ley Electoral impide su protagonismo.
Como señalaba antes, al menos no se ha hecho hiriente para nadie que una instalación reciba la bendición católica. Si ése es el deseo de sus responsables hay que respetarlo. Pero lo cuestionable es que se haga a bombo y platillo, porque aunque no lo quisieran, la realidad acredita que es el Arzobispo quien ha inaugurado el impresionante edificio encajado en la parte alta de la ciudad. Supongo que como el caso de Castellón la divinidad dará larga vida al palacio de Congresos. De momento la Asociación de OPC’s ya ha logrado que en Oviedo no les cobren las tasas por celebrar en él uno de sus congresos anuales.
Claro, lo más indignante es que luego el principal diario asturiano, La Nueva España, recoja con sus páginas frases las siguientes:
“La bendición del arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, sirvió ayer, en un acto en el que participaron apenas cincuenta personas, para dar por inaugurado el espacio, concluido tras nueve años de obras. Las familias Cosmen y Lago, promotoras del proyecto con su empresa Jovellanos XXI, recibieron también la bendición de un arzobispo que reconoció: «Préstame mucho y agradezco la libertad de Jovellanos XXI para organizar este acto». Sanz mandó un aviso para navegantes en la primera jornada de campaña electoral: «Estamos aquí convocados por ellos –los promotores– y la foto no coincide con la que algunos habían dibujado en su cabeza, porque estamos aquí los que estamos y no otros, y estamos para esto y no para otra cosa». Por si alguien quería convertir la «inauguración» en un acto político”.
Me da la sensación de que este Arzobispo quiso ser político durante un día. Dios mío…