¿Protocolo politizado en los Premios Princesa de Asturias?

La ceremonia y el protocolo del acto en sí de entrega de los Premios Princesa de Asturias no puede calificarse de otra manera que de exitosa. No hay apenas pegas trascendentales que poner, ni que merezca la pena comentar, y, por lo tanto, felicitamos en consecuencia a todos sus organizadores. Sin embargo, hay algunas cuestiones extra ceremonia y de contenidos de la misma que sí deben ser objeto de alguna reflexión. Este acto de entrega de los galardones, que ha cumplido su 37 edición, ha pisado el peligroso terreno del uso político, algo que hasta ahora había sido la línea roja. Siempre los organizadores, con la Casa Real al frente, han frenado la presión de los políticos por instrumentalizar la más importante ventana de España al mundo. Oviedo fue cita un año más de ese mundo que quiere vivir en concordia y en paz, que busca la justicia, la solidaridad y el progreso a favor de un mundo mejor para todos y lo hace desde la aportación de todos los ámbitos del conocimiento y la actividad. En mis 33 años de trabajo en el servicio de protocolo de la Fundación Princesa de Asturias, el entonces mi director Graciano García (creador y fundador de estos galardones) siempre me insistió en no cruzar esa frontera. Soy testigo de las muchas presiones que soportó procedentes de todos los rincones políticos de nuestro país (por ejemplo al presidente Felipe González, no se le permitió hacerse la foto con el presidente brasileño, Lula da Silva cuando recogió su premio, y hubo de conformarse con un encuentro en el Hotel de la Reconquista, lo que hizo que González no acudiera luego al Teatro). Tuve un director muy plantado en ese convencimiento, y gracias a él estos premios cuentan con el prestigio que tienen. Pero el acto de ayer, por muy emotivo, bonito y elegante que haya sido, ha pisado una “china” que le puede hacer herida. Cuando el objetivo es generar la “postal del reconocimiento universal a favor de la sociedad global”, a través de un conjunto de premiados, permitir ciertas acciones que responden a criterios de política doméstica le hace perder su verdadera esencia. Continue reading

Tocar a la reina Isabel

“El gobernador general de Canadá, David Johnston, rompió el protocolo con la reina Isabel II. Johnston tomó a la reina del brazo mientras ella bajaba las escaleras y causó polémica, aunque él insiste en que lo hizo por una buena razón”. Esta noticia ya es del pasado 20 de julio, pero desde entonces me sigue dejando perplejo la reacción/obsesión que siguen teniendo diferentes medios por el hecho de que toquen a la “intocable” reina Isabel II del Reino Unido. Más mito que realidad, porque realmente ese protocolo no es como se cuenta.El Gobernador de la ex colonia, en las declaraciones que hace y que se recogen en este video, explica los motivos y me parecen muy razonables. También es cierto es que si el Gobernador ya era consciente de la peligrosidad de la alfombra, ¿por qué no ordenó solventar el problema? Ese hubiera sido el mejor protocolo.
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El protocolo hace de Felipe VI un Jefe de Estado más que un Rey

Los reyes de España, Felipe VI y Letizia Ortiz, realizaron esta semana su primera visita de Estado al Reino Unido, invitados por la reina Isabel II, que por diferentes causas había sido aplazada en sendas ocasiones. Desde el punto de vista político hay que reconocer el éxito de dicha visita, y desde la perspectiva de protocolo también. El protocolo y ceremonial nos han dejado diferentes detalles relevantes, apenas percibidos por la opinión pública, pero muy sustanciales en mi modesta opinión, que ponen de manifiesto que pese al férreo protocolo inglés, los Reyes españoles han sabido superar con creces el corsé protocolario británico y mantener, con el respeto a sus anfitriones y al programa diseñado, su propio estilo. No era fácil la cuestión, y menos con un buen número de medios de comunicación a los que sólo les importaba el glamour, el boato y la etiqueta, especialmente en la figura de la reina Letizia, desgraciadamente siempre sometida a dos cuestiones: su estilo, etiqueta y saber estar frente a la Familia Real británica (por desgracia la más mirada y admirada del mundo por los monárquicos) y su papel de cierta discreción como Primera Dama en visitas de esta relevancia. Continue reading

¿Culpa del protocolo?

Foto 1

De nuevo se culpa al protocolo. Muchas han sido las críticas habidas a propósito de la no asistencia del rey emérito, Juan Carlos I, al acto conmemorativo del cuarenta aniversario de las primeras elecciones democráticas del 15 de junio de 1977 en España tras la dictadura. En ellas se eligieron los diputados y senadores que conformaron la Legislatura en la que se aprobó la Constitución Española de 1978. Dicho acto se celebró en el Congreso de los Diputados, bajo la presidencia de los reyes de España, Felipe VI y Letizia Ortiz.

Personalmente considero un error que el impulsor, en calidad de Jefe de Estado, de la recuperación de la democracia en España, el rey de España entonces, Juan Carlos I, no haya sido invitado. También me parece una torpeza la filtración del disgusto del monarca hoy emérito a un medio de comunicación, porque aún cuando pueda sentirse “dolido”, su posición institucional en este caso le obliga al sacrificio del silencio. La abdicación en junio de 2014 acarrea también asumir ese papel discreto y disciplinario con respecto al actual Jefe de la Casa Real. Continue reading

Protocolo para el “jefe” del PSOE (ex-diputado)

Si el actual Secretario General del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, fuera invitado a un acto oficial, ¿qué puesto de precedencia habría que reservarle? ¿Cuál es su protocolo? No sé si será un problema o no, si dará algún quebradero de cabeza o no, pero es cierto que el máximo responsable del segundo partido más votado en España no tiene sitio, hoy, oficialmente en el ordenamiento general de precedencias en el Estado. Hasta su dimisión al menos era diputado y presidente del Grupo Parlamentario y como tal tenía el puesto que corresponde a un diputado (en mínimos) o al inexistente “cargo” de Jefe de la Oposición (en máximo, título nunca creado oficialmente, pero que en la praxis parlamentaria y de Protocolo de Estado se contemplaba). ¿Pero ahora?

El Real Decreto 2099/83 sobre Ordenación General de Precedencias en el Estado guarda un lugar alto para el Jefe de la Oposición, y, en cualquier caso, los diputados y senadores tienen un sitio adjudicado. Es cierto que en 1983 se incluyó en el citado decreto la figura del Jefe de la Oposición, pensando en el diputado-jefe del grupo parlamentario con mayor número de diputados. Es decir, esa persona que tuviera posibilidad de ser alternativa al presidente del Gobierno. Nació en una España que tenía muy consolidado el bipartidismo, PSOE y Alianza Popular (hoy Partido Popular). Nació cuando Felipe González era presidente del Gobierno y se quiso dar un estatus espacial al líder del partido alternativo que en ese momento era Manuel Fraga Iribarne, al que como tal se le asignó coche oficial, un despacho y dos secretarias, con cargo a los presupuestos generales del Estado. Continue reading