Día de la Constitución: protocolo para los candidatos

Puestos especiales
Puestos especiales 3A la derecha el lider de Ciudadanos, Rivera. Dis puestos a su derecha, el de Podemos, Iglesias. Ambos en la primera línea frente a la presidencia.

Teníamos algunos profesionales mucha expectación sobre el tratamiento protocolario que se daría en el acto de esta mañana en el Congreso de los Diputados a los candidatos a las próximas elecciones generales del 20 de diciembre y que actualmente no son diputados, ni ostentan un cargo que les otorgue derecho a una precedencia. ¿Dónde se les colocará? Era una pregunta que estos días iba de boca en boca entre nosotros. Especialmente acostumbrados al buen protocolo que se hace en la Cámara baja española, capaz de adaptarlo a las circunstancias lógicas de cada momento, algo esperábamos al respecto. En concreto la expectación se centraba en si se reservaría puesto o no a los cabezas de lista de los partidos Ciudadanos, Albert Rivera, y Podemos, Pablo Iglesias. Continue reading

Eventos que alejan a los gobernantes

Rajoy puente

Hay veces que nuestros políticos y representantes institucionales nos dejan un poco descolocados. Viendo esta imagen, sino se hiciera referencia alguna a la situación que la provoca o se desconociera el motivo, ¿qué se podría pensar a priori de qué va este evento? Cada cual que saque sus conclusiones acerca de la importancia que tiene para el mundo de los eventos en general, y en especial –en un año de tantas citas electorales- para gobernantes y políticos, contextualizar correctamente su mensaje mediante una adecuada escenografía o un entorno acorde a sus objetivos.

Por si alguno no está al corriente, se trata de la comparecencia del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, junto a la presidente de la Comunidad Autónoma de Aragón, Luisa Fernanda Rudí, tras visitar las zonas inundadas por el desbordamiento del río Ebro a su paso por las comunidades de Aragón, Navarra, La Rioja y Álava. Un exceso de caudal que ha llevado la catástrofe a cientos de familias y cuyos daños inicialmente han sido estimados solo en lo que afecta a tres mil agricultores y sus 50.000 hectáreas en más de 50 millones de euros. Añadan a esto las pérdidas por otras situaciones diferentes a la agricultura, que seguramente multiplicarán por cien las pérdidas. En cualquier caso las inundaciones más graves de los últimos cien años.

Tras recorrer el pasado día 6 de marzo en Zaragoza algunas de las zonas más afectadas por las riadas, el máximo representante del Poder Ejecutivo central comparecía ante los medios de comunicación en el Pabellón Puente de la Expo 2008. Recurriendo a la ironía, está claro que esta especie de tubería arquitectónica, símbolo emblemático de la Exposición Internacional celebrada bajo la temática del agua en la capital aragonesa, es el mejor escenario para que el presidente de todos los españoles exprese su preocupación por lo sucedido, anuncie ayudas y se solidarice con quienes han sufrido y sufren las importantes inundaciones del río más caudaloso de España. Y la imagen tampoco se justifica anque precisamente todo el recinto de la Exposición haya quedado igualmente inundado. De no ver al presidente comparecer en medio de la catñastrofe, mejor hubiera sido  haber convocado a los medios en la Delegación del Gobierno.

¿En qué piensan los políticos? ¿Dónde tienen la cabeza quienes programaron esta visita? ¿Han perdido el norte todos? ¿Se ha querido buscar una institucionalidad que en situaciones de este tipo resultan absurdas? Para empezar, sus indumentarias no expresan para nada que vienen de recorrer zonas declaradas catastróficas, aunque es cierto que tampoco es necesario que aparezcan con un traje de bombero. Pero entre una cosa y otra hay soluciones. Y más: ¿cómo puede elegirse ese “puente” cerrado y seguro después de haber recorrido situaciones como muestran imágenes que han recogido los medios de comunicación como éstas?

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Señora

Muchos representantes públicos siguen encerrados en su “corte”, pero con un problema añadido: no se dan cuenta. Podían leer algo acerca de la asfixia que sintió Felipe II por un espantoso protocolo de borgoña que terminó por ahogarle en su soledad “imperial”. ¿Este es el gobernante que transmite cercanía al pueblo y sensibilidad por sus problemas? Sobra la respuesta, pero preocupan las consecuencias: si el político no muestra claramente cercanía al pueblo hace un flaco favos a las instituciones. No les vendría mal una buenas sesiones de marketing y comunicación política tanto a ellos como a sus asesores.

Los eventos políticos requieren ya con urgencia otras estrategias, puestas en escena más realistas y proximas, maneras diferentes de dinamizar sus contactos con la realidad del día a día ciudadano. Es probable que se sea injusto si se generaliza, pues evidentemente otros gobernantes actúan con la proximidad requerida quizá porque son conscientes que la institucionalidad no es cosa de corbatas, ni de escenarios preciosistas, ni la búsuqeda de la foto forzada. Seguramente hubiera sido más efectivo comparecer ante los propios afectados y expresarles a ellos directamente -en presencia de los medios- la solidaridad del pueblo español al que representa y anunciar las medidas que al día siguiente el Consejo de Ministros iba a adoptar (una ayuda general de cien millones de euros destinados en parte a paliar los daños y otra a limpiar y reparar cauces de ríos para evitar nuevos desbordamientos).

Además si se analizan las fotografías que La Moncloa ha seleccionado para publicar en su web de esta rápida visita, la imagen es doblemente patética. Más soledad todavía a pie de río y solo aparecen dos imágenes donde el Presidente conversa con gente, y solo aparecen los jefes de los equipos que han trabajado en el control de la riada. ¿Dónde están los afectados? ¿Se los llevó el agua? Estas son las imágenes que aparecen en la web oficial (es decir la que sus propios equipos de comunicación han seleccionado):

Rajoy A

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Rajoy D

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No es que tampoco sea santo de mi devoción la visita que hizo el líder socialista, Pedro Sánchez, pero al menos se aproximan un poco más a la realidad de expresar igualmente su preocupación y solidaridad.

 

Pedro Sánchez

Sánchez 2
“Vivir” en la calle

Mucho tiene que cambiar la forma de hacer eventos políticos e institucionales, y más debe evolucionar su protocolo en situaciones como las que son objeto de este comentario. Los representantes públicos deben convertir “la calle” en sus principales escenarios, abandonando así sus “poltronas” y mezclarse con los ciudadanos, hablar con ellos, ponerles esa mano en el hombro y transmitir de verdad solidaridad y confianza en que se hará todo lo que sea posible, y no pasa nada por reconocer que seguramente el Estado no les podrá devolver lo que el Ebro les ha llevado, porque hay cosas que ni dinero puede arreglar. Pero seguramente algo confortará saber que tu presidente está ahí, a tu lado, sufriendo como todos y garantizando que como representante público hará lo que esté al alcance de su mano para contribuir a la mayor reparación posible.

El partido político que se encierre en sus mítines, en sus sedes, en sus corbatas, que muestre sordera o transmita visualmente insensibilidad poco tiene que hacer en estos tiempos en los que la calle busca perfiles de cercanía, sensibilidad y credibilidad. Viendo la primera imagen, ¿alguien se cree algo de lo que pueda decir el Presidente? Aunque más tarde cumpla con sus compromisos, para la sociedad en general habrá perdido su primera batalla que es la de sensibilidad inmediata. Confiemos que en este año de múltiples citas electorales, los candidatos vayan mucho más allá del simple falso gesto de quitarse la corbata, del apasionamiento desmedido de prometer la solución de todos nuestros problemas o de vender que se ha cumplido con los deberes.

¡Qué enorme soledad transmite esa comparecencia ante los medios de comunicación! ¡Qué lejos de la realidad se han colocado! ¿No miran las fotos y las imágenes después para darse cuenta de su soledad? Es hora de que el político vuelva a la calle, pero de verdad, y no solo para saludar en los mercados o llamar puerta a puerta. Sin olvidar sus altas responsabilidades y sus actos institucionales tradicionales, deben instalarse al lado dela ciudadanía, y eso requiere de la organización de eventos que transmitan confianza, cercanía y credibilidad. En fin, poco optimista soy si quienes deben organizar esos eventos no han sido capaces de reciclar que los actos ya deben hacerse de otra forma. Cuando algún día vea a un alto gobernante haciendo la compra del fin de semana, y no lo hace de cara a la galería, empezaré a pensar que quizá comience el cambio. ¿Alguien ha visto al presidente en la tasca de la esquina tomando un vinito mientras se suma al jaleo de quienes siguen un partido de fútbol? Pues sería una buena terapia.

Rajoy y el “enemigo” en casa

SusanaDiazRajoy_176El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, recibe a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. Se coloca a la derecha.

Susana 3Por cierto, siempre me ha llamado la atención de que los políticos a la hora de saludar a las mujeres lo hagan tomando la iniciativa de besarlas y en cambio a los hombres les larguen el brazo. Curioso. Y entre ellas lo mismo. Supongo que al final todos terminaremos por besarnos, cuando ya empieza a haber un cierto grado de conocimiento.

Suena fuerte el titular, pero que nadie lo interprete mas allá que una mera reflexión profesional sobre el protocolo oficial. A veces los periodistas somos así de “crueles”.Me inspira este artículo la reciente entrevista que mantuvo el 22 de diciembre, en el Palacio de La Moncloa con la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. ¿Por qué Rajoy no mantiene un estilo propio como Presidente en cuestiones de precedencias y cortesía y lo aplica siempre de forma similar para que no dé lugar a interpretaciones? Casi no harían falta más comentarios, pues viendo las fotos resulta suficiente para definir una obsesión por aplicar la precedencia según el estado anímico de cada día. ¿Alguien entiende que el Presidente el 15 de diciembre pasado ceda la derecha al Presidente de Senegal –jefe de Estado- en la entrevista en el salón de La Moncloa y en cambio no lo haga cuando le recibe a la puerta de Palacio? Un invitado además al que invita a firmar en su libro de honor.

Senegal derechaRecibimiento en la puerta de La Moncloa al Presidente de Senegal, con todos los honores como acredita la presencia de la escolta de honor y la bandera senegalesa.

Senegal  Entrevista entre ambos mandatarios.

Firma SenegalFirma en el libro de honor. El Presidente de España debería situarse a la izquierda del invitado por dos razones: la cortesía de la derecha y para no tapar las banderas (más práctica).

Es costumbre internacional que en el protocolo de actos bilaterales el anfitrión ceda la derecha al invitado, como mostramos en estos ejemplos gráficos que siguen. ¿Por qué no aplicamos esta costumbre en situaciones de este tipo? Pienso que cuando un anfitrión recibe en su casa a un invitado, tenga el rango que tenga, la cortesía elemental nos señala que se le ceda la derecha, sea portero de la finca de la esquina, un famoso deportista, o un político o mandatario de alto nivel. Así lo vemos habitualmente en el protocolo en las relaciones bilaterales, como refleja esta imagen:

Rajoy Francia

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El Presidente de España a la derecha del Presidente de la república francesa el pasado 23 de mayo en la puerta del Palacio de Elíseo, en París. Rajoy no es Jefe de Estado, Hollande, sí. En la imagen de abajo durante la rueda de prensa ofrecida en la sede de la jefatura del Estado gala.

México

 El Presidente de México ofreció con motivo de la pasado Cumbre Iberoamericana un almuerzo a los dos representantes españoles, cediendo la derecha al Jefe del Estado español.

Por eso digo que Rajoy tiene el enemigo en casa. ¿Por qué? Sencillamente porque nadie le fija un estilo propio en La Moncloa que se aplique con sentido común y de forma habitual. Es muy importante en Protocolo que cada institución tenga su estilo y que que lo mantenga (aunque a veces haya que adaptarlo). Entonces el protocolo cobra más sentido y se acerca a lo correcto y al público en general. Si andamos cambiando según qué situaciones, el protocolo pierde su razón de ser.

La firma de los acuerdos sociales

Firma social

 De izquierda a derecha: Secretario General del Sindicato Unión General de Trabajadores (UGT), Presidente de la Confederación Española de Organización empresariales (CEOE), Ministra de Empleo,  Presidente del Gobierno, Secretario General de Comisiones Obreras (CCOO) y Presidente de la Confederación de Empresarios de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME).

Ocurrió lo mismo en la firma de los acuerdos sociales en La Moncloa,el pasado 15 de diciembre. Durante el acto de la rúbrica entre el Gobierno y los interlocutores sociales las precedencias no son correctas de acuerdo a la norma como podrá apreciar el lector en esta foto, en la que el Presidente debía estar en el puesto 1 y no la Ministra de Empleo. ¿Casualidad? No, despiste. Tanto que nos puede llevar a pensar que en La Moncloa el protocolo se improvisa o no se ejerce. Pero tampoco es así. ¿Entonces? Tendrán que explicarlo, pero no es buena la imagen que se traslada.

Al margen de que el Presidente del Gobierno y la Ministra debieran intercambiar sus posiciones para cumplir la norma (estamos ante una presidencia par, donde de los dos puestos centrales el de la derecha es el primero), no hubiera estado de mas que los dos representantes sindicales de CCOO y UGT (esa es la precedencia vigente, por haber obtenido mejores resultados electorales Comisiones Obreras) mantuvieran una paridad posicional. Bastaría con que la Ministra –que pierde relevancia en un acto que preside su “jefe” se hubiera ido al último lugar y permitiera con ello mayor protagonismo a los otros firmantes del acuerdo, los presidentes de la gran patronal (CEOE) y de la pequeña y mediana empresa (CEPYME), y los secretarios generales de CCOO y UGT.

Firma 1

Firma 2

Firma 3

Las tres fases de la firma. Ministra, sindicatos y empresarios.

La puesta en escena no es mala, pero la precedencia mejorable. Dado que el Presidente no puede quedarse en el centro por ser par –que sería lo ideal-, al menos que tenga a su derecha a la patronal (por su orden, CEOE y CEPYME) y a su izquierda a los sindicatos. No pasa nada si la Ministra se va al último lugar. Hubiera quedado más elegante. Alguien diría entonces que copresidirían Rajoy y CCOO, pero que no se olvide que a la derecha quedaría el Presidente de los empresarios. Lo uno por lo otro. Y si se considera que la decisión fuera fuerte, al menos que la Ministra queda a la izquierda de su jefe político.

El Gobierno ya queda en buen lugar con un presidente que preside. No es necesario que los dos representantes gubernamentales se queden en el centro, copando tanto protagonismo, ese mal, esa falta de generosidad en cortesía que acaba por destruir la imagen institucional. Pero como empresarios y sindicatos “pasan” habitualmente del protocolo tampoco les molesta la situación (luego éste les pasa factura; y si fuera el secretario de UGT preguntaría por las razones de este protocolo). Y el Gobierno, que no pasa del protocolo, también es víctima de su no acertada aplicación. En fin, muchos discreparán, pero viendo las imágenes es lo primero que me dicta el corazón, y, en definitiva, es lo que ocurre con la mayoría de los mortales cuando ven imágenes de este tipo: la sensación que te transmite en los primeros tres segundos que las observas (tiempo que según los expertos dedicas a ellas).

La mesa de la reunión

Mesa social

Lo mismo puede decirse de la foto de la mesa de la reunión. ¿Por qué esa disposición? ¿No hubiera quedado mejor si la Ministra se coloca la última dejando a derecha e izquierda al Presidente de CEOE y al secretario general de CCOO, respectivamente, seguidos a cada lado por el secretario general de UGT y el Presidente de CEPYME? Y si alguno considera que la Ministra no puede ser la última o debe estar al lado de su jefe, al menos que no ocupe el puesto de invitada de honor (derecha del anfitrión) sino el lado izquierdo.

Y por Dios que eviten mesas de cristal que producen esos reflejos que desvirtúan y que parecen vislumbrar a un presidente hacia arriba y otro cabeza abajo. Al margen de estos detalles, la puesta en escena no es mala. En eso este presidente va mejorando cada día. ¿Será que ha cambiado a los responsables de protocolo por interioristas? Ya no sabe uno qué pensar.

El Protocolo del Día de la Constitución (sin el Rey)

Buena presidenciaSalón de Conferencias. Presidencia del acto.

Este sábado se celebró el 36 aniversario de la Constitución Española de 6 de diciembre de 1978. Como viene siendo habitual se hizo en el transcurso de un acto institucional en el Congreso de los Diputados, bajo la presidencia conjunta de los presidentes del Congreso, Jesús Posada Moreno, y del Senado, Pío García Escudero. Como seguramente muchos lo habrán seguido a través de los medios de comunicación no voy a extenderme mucho en los detalles protocolarios, pues en este sentido no ha habido especiales novedades con respecto a ediciones anteriores.

Me sigue llamando la atención que un acto tan singular como el de conmemorar el día que se aprobó el texto que garantiza la democracia española y que constituye el acto más solemne y trascendental de las Cortes Generales (después de la ceremonia de apertura de cada Legislatura tras las elecciones generales), no asista el Jefe del Estado, hoy el rey Felipe VI. Tampoco lo hacía anteriormente el rey Juan Carlos I. Es evidente que no es cosa de la Casa Real, sino de una decisión política encaminada a dar el protagonismo a los parlamentarios españoles, acompañados de los poderes del Estado y las representaciones de los diferentes sectores de la sociedad española (quizá haya que abrir algo más este listado, aunque es cierto que la presencia ciudadana se garantiza con los dos días anteriores de puertas abiertas al público). Casi 1.500 invitados que, como sardinas en lata, ocupan los diferentes salones de la casa madre del Legislativo. Afortunadamente, el Congreso y el Senado cuentan con espléndidos profesionales de protocolo que garantizan la correcta organización de esta conmemoración, y a quienes de nuevo hay que felicitar.

La no presencia del Rey

Pero al margen de los detalles técnicos, uno se hace la pregunta: ¿por qué la ausencia del Jefe del Estado en un acto tan simbólico? ¿Resta protagonismo al parlamentarismo? ¿Es suficiente ese criterio para que no acuda la máxima autoridad del estado? Nunca he entendido por qué no entra en la agenda Real este evento que celebra la gran conquista de la democracia (aunque por cierto creo que hay cosas que ya habría que cambiar para amoldarla a la realidad político-social de nuestro país). La Constitución fue redactada y aprobada por las Cortes, luego tanto al Congreso como al Senado le corresponde el protagonismo. No hay duda. Pero hay fórmulas protocolarias para que el Rey esté presente y no quede al margen del evento. ¿No va la Constitución con él? Su no presencia provoca el riesgo de que pueda pensarse que nuestra monarquía nada tiene que ver con la Constitución y es evidente que el Rey es el primer defensor del orden constitucional. Tenemos Rey, además, porque la Constitución que en 1978 votamos quienes teníamos derecho a ello, así lo establece, definiendo nuestro sistema como monarquía parlamentaria. Por mucho que me lo expliquen encuentro un sinsentido que estando todos los poderes del estado y representaciones sociales, el Rey deba quedarse en Palacio siguiendo el acto por televisión. Absurdo.

Acto para el Hemiciclo

También llama la atención que el acto tenga como escenario el Salón de Conferencias (más conocido por el nombre de los Pasos Perdidos) y no el propio Salón de Sesiones o Hemiciclo, aunque en aquél se celebren otros actos solemnes, como las juras de altos cargos dependientes de las Cortes. Un evento de esta solemnidad obliga al uso de los espacios que contribuyan a entender mejor el sentido del acto. Y conmemorar la Constitución en el Hemiciclo, donde fue aprobada, nos parece más adecuado. Desde su habitual sillón, junto al Presidente del Senado, debiera haber pronunciado su discurso el Presidente del Congreso. Para nada, por cierto, hubiera restado protagonismo que el Rey o los Reyes presidieran tan importante acto, aunque no hicieran uso de la palabra. Lo importante es su asistencia, junto a todas las instituciones presentes. Queda chocante que la Jefatura del Estado esté ausente.

Hemiciclo

Es el marco idóneo, porque está presidido por un tapiz con el Escudo de España bajo dosel y a cada lado dos esculturas en mármol de Carrara que representan a Isabel la Católica y Fernando el Católico, obras de José Panucci y Andrés Rodríguez, respectivamente. A derecha e izquierda de cada una de ellas hay dos grandes cuadros: uno sobre las Cortes medievales, en el momento en que la Reina Regente María de Molina presenta a su hijo el Infante don Fernando ante las Cortes de Valladolid, pintado por Antonio Gisbert; otro, de las Cortes de Cádiz, durante la celebración de la Sesión en la que los Diputados juran su cargo en 1810, obra de José María Casado del Alisal.

También, me sorprende que en tan señalada fecha no se interprete el Himno Nacional, primero porque el guión del evento lo demanda, y segundo porque contribuiría no solo a la solemnidad sino a los objetivos del acto. Los símbolos del Estado están precisamente para estas ocasiones.

El marco del hemiciclo es el adecuado, disponiendo a autoridades y diputados y senadores lugar entre las bancadas o buscando lugares especiales, reservando las tribunas para otros invitados, o bien mezclando. Está claro que los 1.500 invitados no entrarían, con lo cual si se estima conveniente su presencia pueden seguir la ceremonia desde los diferentes salones, hasta el momento de mezclarse tras el discurso, momento que parlamentariamente viene a denominarse el de los “corrillos”.

Presidentes entre macerosEl Presidente del Congreso durante su discurso, acompañado por el Presidente del Senado.

Por otra parte, la imagen del Presidente del Congreso durante su intervención quedaría más adecuada a los tiempos actuales, hablando desde la presidencia del Hemiciclo que desde el precioso Salón de los Pasos Perdidos, con los dos maceros de fondo que nos trasladan excesivamente una imagen no muy enlazada precisamente con el texto constitucional (deberían estar en un posición más abierta, para que no copen tanto la imagen principal). Con ello, no quiero decir que deba de prescindirse de la costumbre parlamentaria de la presencia de los maceros en estos actos solemnes. Debe respetarse esta tradición porque su presencia recuerda simbólicamente la autoridad suprema de los parlamentarios y su independencia frente al resto de los poderes.

El protocolo del acto

Banderas autonómicasAcceso al Congreso a través de la carpa.

Protocolariamente el acto ha sido correcto, aunque es difícil “lidiar” con tanta gente para tan poco espacio. En varias ocasiones he tenido la oportunidad de asistir a este acto y es cierto que intentar poner orden es tarea imposible. Por ello, es suficiente atender con más mimo el recibimiento que los dos presidentes dispensan en la puerta de Congreso a todos los invitados y que se reserven los puestos protocolarios en la zona de presidencia a los representantes de las principales instituciones del Estado y de las cámaras legislativas, y que el resto se ubique al libre albedrío. Para el acceso de invitados se habilitó una carpa desde la entrada de la Carrera de San Jerónimo hasta la puerta lateral de la calle de Floridablanca, donde lucía además de tres banderas nacionales, las enseñas de las 17 comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas.

Lado Gobierno Los representantes de los poderes y otras autoridades a la derecha de la presidencia.

Lado MesasMiembros de las Mesas del Congreso y Senado.

En el centro de la presidencia se ubicaron los dos presidentes, tomando precedencia (lado derecho) el del Congreso, no solo porque está en su “casa” sino por ser el presidente de las Cortes Generales (cuando concurren conjuntamente Congreso y Senado). A la derecha, en dos filas, los presidentes de los otros poderes (Gobierno, Constitucional y Judicial) y los ministros por su orden, cerrando el Ministro de Sanidad, no por ser el último nombrado, sino porque en el ordenamiento de los ministerios ocupa la última posición. Detrás de ellos, los pocos presidentes autonómicos que acudieron (igualmente por su orden), seguido (porque no asistió ex presidente del Gobierno alguno) del Secretario General del Partido Socialista, que como máximo representante del grupo parlamentario no gobernante con mayor número de diputados, se le reservó el puesto de Jefe de la Oposición que prevé el artículo 10 del Real Decreto 2099/83 sobre Ordenación General de Precedencias en el Estado (de las pocas veces que se hace bien). El lado izquierdo quedó reservado para los vicepresidentes y secretarios que componen las Mesas del Congreso y Senado. Sigue así el Congreso su práctica de distinguir mediante espacios a las autoridades externas, y las internas, en una decisión muy acertada.

Supongo que habrá razones presupuestarias, pero al Congreso le hace falta un atril renovado, acorde con el entorno, más funcional y discreto (y con algo más de gusto). Seguro que cuando la economía lo permita será cambiado. La ceremonia consistió únicamente en el discurso pronunciado por el Presidente del Congreso.

Como recuerdo de este año queda la iluminación de la fachada principal del edificio, que se inauguró la noche anterior, y que fue financiada por la empresa Iberdrola.

Congreso iluminado

Honores a la bandera en la Plaza de Colón

Como también es tradicional, dos horas antes del acto del Congreso, a las 10.00 h, los presidentes del Congreso y Senado presidieron en la plaza de Colón el solemne acto de izado de la bandera de España, una enseña de nada menos 300 metros cuadrados de superficie y que entre numerosos militares fueron izando a los acordes del Himno Nacional.

Revista Presidentes

Compañía buena

Comenzó este homenaje con la formación de la compañía mixta que rendía honores (ejércitos de Tierra, Mar y Aire, más Guardia Civil). Tras la llegada de los presidentes del Congreso y Senado, accedieron al podio para recibir los honores militares que les corresponde, y posteriormente pasaron revista a la tropa. Seguidamente se izó la gran enseña, ya emblema de Madrid, y que periódicamente es cambiada de forma solemne. Hasta no hace mucho, en cuatro ocasiones al año: 15 de mayo (San Isidro), 24 de junio (onomástica del anterior Rey de España), 12 de octubre (Fiesta Nacional) y 6 de diciembre (Día de la Constitución). La del 24 de junio se cambiará por el 19 del mismo mes, aniversario de la proclamación del rey Felipe VI, y la del 12 de octubre se hace días antes de forma más discreta, pues el homenaje a la bandera en ese día se traslada al lugar donde se celebra el desfile.

Ver ceremonia completa:

La precedencia del presidente del TSJ

Jura Jueces TSJA 2013
Es de común reconocimiento entre los profesionales del protocolo oficial que el Real Decreto 2099/83 tiene graves lagunas que en el algún momento habrá que resolver por el bien de una normalizada convivencia institucional. Nació como un documento razonable en su momento, generó cierta paz y sosiego, pero casi 31 años después es más conflictivo que pacífico. Personalmente, creo que es necesario revisar con cierta urgencia muchos puntos, pero entre ellos dos esenciales: la precedencia del delegado del Gobierno en la comunidad autónoma, excesiva en mi opinión, y la del presidente del Tribunal Superior de Justicia, algo relegada. Dejaremos para otro comentario la cuestión del representante gubernativo, para centrarnos hoy en la del máximo representante del Consejo General del Poder Judicial en la comunidad autónoma que es el presidente del TSJ.

 

 

Mucho se ha hablado de este tema, especialmente en las instancias judiciales, desde las que vienen reclamando hace años una mejor posición protocolaria para quien asume la dirección del organismo que culmina la organización judicial en el ámbito territorial de la comunidad autónoma, según recoge el artículo 152, apartado 1, de la Constitución Española. La cuestión no es baladí, pues cada día hay más incidentes protocolarios sobre la posición de estos presidentes, como bien saben los profesionales de las instituciones autonómicas principales.

 

 

El posicionamiento de los representantes del Poder Judicial es claro al respecto: si a nivel nacional los presidentes de los tres poderes clásicos se colocan inmediatamente tras la Familia Real –en este orden: presidente del Gobierno, presidentes del Congreso y el Senado, presidente del Tribunal Constitucional (que no es poder como tal, pero se le ha dado un puesto entre los mismos) y el presidente del Consejo General del Poder Judicial, que lo es al mismo tiempo del Tribunal Supremo-, y dicha disposición debiera mantenerse a nivel autonómico. De aplicarse supondría que tras el presidente del Consejo de Gobierno de la comunidad y del presidente del Parlamento debiera ir el presidente del Tribunal Superior de Justicia de dicho territorio. El planteamiento parece hasta lógico y con sentido, pero francamente tampoco es así. Por una razón: culmina ciertamente el presidente del TSJ la organización judicial en la autonomía, pero lo hace bajo una dependencia directa del presidente del Consejo General del Poder Judicial. Incluso su autoridad es inferior –políticamente hablando- a la de cualquier vocal del Consejo General del Poder Judicial (y hay 20, elegidos por las Cortes Generales –Congreso y Senado-, que por cierro no se contemplan en el Real Decreto), pero goza de la alta representación del citado poder. No es comparable en consecuencia a un presidente de Comunidad o de la Asamblea Legislativa, máximos representantes autonómicos sin dependencia superior.

 

 

El informe de los jueces

 

 

Un informe del Consejo General del Poder Judicial[1] viene a concluir que “no se entiende que fuera de las autoridades estatales que concurran a los actos celebrados en el territorio de una comunidad autónoma se interponga en precedencia respecto del presidente del Tribunal Superior de Justicia a una serie de autoridades que por su rango y puesto institucional no deben preceder al presidente del Tribunal Superior de Justicia, destacando que si en el artículo 10 del Real Decreto 2099/83 aparece el presidente del Consejo General del Poder Judicial en lugar anterior al vicepresidente del Gobierno, a los miembros del Gobierno, al ex presidente del Gobierno, al alcalde de Madrid, al jefe de la Casa de Su Majestad, al fiscal general del Estado, entre otros supuestos, no se compadece que en la precedencia de los actos organizados en el territorio propio de una comunidad autónoma antecedan al presidente  del Tribunal Superior de Justicia, entre otros, el alcalde de los municipios del lugar, los consejeros del Gobierno, y los miembros de la Mesa de la Asamblea Legislativa de la comunidad autónoma, no siendo tampoco lógico que estén situados en el mismo orden de precedencia que el presidente del TSJ el fiscal del mismo Tribunal, cuando el artículo 10 el Fiscal General del Estado está en un orden de precedencia posterior al presidente del CGPJ”.

 

 

Fruto de esta reflexión, se concluía en el informe la necesidad de elevar al Gobierno de la Nación la solicitud de modificar el artículo 12 para que al Presidente del TSJ se conceda la misma precedencia que tiene el presidente del CGPJ en los actos organizados por la Corona, el Gobierno o la Administración del Estado cuando éstos tengan lugar en el territorio de un comunidad autónoma y a ellos no concurra el presidente del Consejo General del Poder Judicial. Ha de entenderse –me imagino, pues de lo contrario sería un despropósito- que esta petición se refiera a situarse en el tercer lugar, tras los presidentes de gobierno y parlamento regionales.

 

 

No es el número 3 de la Comunidad

 

 

La reivindicación judicial no ha tenido respuesta alguna y la pretendida modificación no ha prosperado. Pienso que no les falta parte de razón a los miembros del Poder Judicial para solicitar una mejor precedencia del presidente del TSJ, ciertamente retrasado, pero consideramos que resultaría excesivo y poco democrático asignarle el “número 3” en una comunidad autónoma. El mismo argumentario que exhiben en su informe, podría asumirlo para sí el delegado del Gobierno, que en ausencia del presidente de la Nación, podría reclamar el puesto uno en la comunidad, lo que también sería un “sinsentido”. No es esa la voluntad que, en el preámbulo, el Real Decreto 2099 expresa. Los juristas debieran resolver este conflicto que cada día indigna más a los representantes judiciales, si nos atenemos a sus frecuentes protestas cuando acuden a los actos, lo que ciertamente crea innecesarias tensiones que a veces llega a límites impensables o que anima a muchas instituciones a no invitarles para evitar “follones” (cosa por otra parte poco lógica). Tampoco entendemos por qué no se ha llevado su reivindicación al Tribunal Constitucional para que se manifieste al respecto.

 

 

Entendemos que el puesto idóneo, valorando el entramado constitucional español, para el presidente del TSJ debería ser el inmediato siguiente al alcalde del municipio del lugar donde se celebra el acto, siempre y cuando que no esté presente el presidente del CGPJ, en cuyo caso consideramos correcto el puesto que le reserva el actual ordenamiento. Criterio similar mantendríamos para el delegado del Gobierno, que en nuestra opinión debiera ir por detrás del alcalde y los secretarios de Estado cuando asiste el presidente del Gobierno o un ministro.  Consideramos que ubicar al presidente del TSJ por delante del alcalde iría en menoscabo de la representación ciudadana del municipio y, en cualquier caso, contra la voluntad expresada en el Real Decreto de dar prioridad a los electos frente a los designados. De lo contrario, estaríamos atacando de forma grave la importancia y consideración que ha de tenerse hacia el poder local. De hecho en el artículo 10 del Real Decreto 2099 el alcalde de Madrid toma posiciones de privilegio, ascendiendo cinco escalones nada menos con respecto al artículo 12, precediendo al presidente de la Asamblea de Madrid y al mismísimo delegado del Gobierno. Esta disparidad de tratamiento del alcalde en un artículo y otro es cuestión a resolver, pues no tiene sentido alguno que, en actos promovidos por  las instituciones del Estado en la Villa de Madrid, el edil municipal anteceda a numerosas autoridades que luego le relegan cuando se celebra el acto en el territorio de una comunidad autónoma. No tiene mucho sentido en la España actual.

 

 

Orden que se propone

 

 

Fruto de la maduración y estudio de años, considero que el orden de las autoridades objeto de este análisis en una comunidad autónoma debiera ser el siguiente:

 

 

1.     Presidente de la Comunidad Autónoma.

 

2.     Presidente de la Asamblea Legislativa (parlamento autonómico).

 

3.     Alcalde (en territorios forales el diputado general antes que el alcalde).

 

4.     Delegado del Gobierno[2].

 

5.     Presidente del Tribunal Superior de Justicia.

 

6.     Representante institucional de las Fuerzas Armadas (como mínimo con rango de general o almirante)

 

7.     Consejeros de la comunidad, por su orden.

 

8.     Miembros de la Mesa de la Asamblea Legislativa.

 

9.     Fiscal del Tribunal Superior de Justicia.

 

 

Pero todo esto mientras no se modifique, los presidentes de los tribunales debieran trasladar su malestar a quien corresponda, pero no exhibirlo con acritud en actos oficiales que puedan organizar las instituciones regionales y locales. La norma está para cumplirla y aunque pueda asistirles parte de la razón, en tanto está vigente el Real Decreto 2099 debe respetarse. Los presidentes de los TSJ debieran asumir con resignación el puesto que ahora tienen asignado. Tratar de tensar basándose en que la estructura constitucional les otorga un nivel de representación mayor no es razón para “jalear” negativamente en los eventos a los que acuden. Es como si los ciudadanos cuando no estamos de acuerdo con una sentencia intentáramos saltarnos su cumplimiento porque entendamos otra cosa diferente.

 

 

Señores presidentes de los tribunales superiores de justicia, en tanto la norma llamada Real Decreto 2099/83 esté en vigor, no les asiste razón alguna para exigir a los servicios de protocolo una mejor posición que la estipulada. Si se consideran “mal tratados” (y pienso que parcialmente sí) debieran reivindicar y negociar posibles cambios en la misma. Pero no pueden exigir a los profesionales del Protocolo que incumplan la normativa en vigor, y menos manifestarse contrariados en sus apariciones públicas. Todo tiene un límite. Como jueces parece increíble que haya que recordarles la necesidad de cumplir la normativa aunque les parezca injusta. Si los representantes de la Ley no cumplen con la misma ¿qué democracia sería ésta? Un poco de cordura. Asistiéndoles parte de razón, la pierden en sus comportamientos en público.


[1] Madrid. 17 de octubre de 1994
[2] En otro artículo justificaremos las razones de este puesto más retrasado para el Delegado del Gobierno.