Firma acuerdo social: contradicciones en el protocolo

El Presidente del Gobierno de España, acompañado por la Ministra de Empleo y Seguridad Social, firmó esta mañana un acuerdo con los dos principales sindicatos, Comisiones Obreras (CCOO) y Unión General de Trabajadores (UGT), y las dos organizaciones empresariales, Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME). Un pacto por el que se aumenta el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), en un 4 % para 2018 y un horizonte de 850 euros mensuales para 2020. El acto de la firma del acuerdo, cerrado el pasado 19 de diciembre, se celebró en el Salón de Tapices de la sede de la Presidencia (La Moncloa) y su protocolo nos aporta una vez más diferentes variables que son susceptibles del análisis. Cierra este año este modesto blog con una buena noticia social en medio de un país para el que sólo parece existir el problema catalán. La ceremonia de esta mañana nos trae algunos interrogantes sobre los criterios que se siguen a la hora de hacer precedencias sociales, que no vamos a cuestionar, pero sí a reflejar ciertas contradicciones para que cada uno saque sus conclusiones. Debemos dejar bien claro que estamos ante una buena noticia (que es lo importante), pero dada la vocación de este blog vamos a ver los cambios habidos con respecto al acuerdo anterior y para los que no encontramos justificación alguna (salvo posibles acuerdos protocolarios entre las partes a los que no hemos tenido acceso). Continue reading

La Moncloa sigue dando ejemplo: luto nacional sin pena

02/11/2015 Madrid, España El Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, recibe al dirigente de Izquierda Unida Alberto Garzón Fotografía: Diego Crespo / Moncloa Presidencia del GobiernoEl Presidente del Gobierno con el líder de Izquierda Unida ayer, día de Luto Nacional, en La Moncloa. Fotografía: Diego Crespo / Moncloa

Ayer, lunes día 2 de noviembre, fue día de Luto Nacional en España. Así lo declaró el Gobierno de la Nación y así se publicó en el Boletín Oficial del Estado en el Real Decreto 1001/2015, de 1 de noviembre, por el que se declara luto oficial con motivo del fallecimiento en accidente de tres militares destinados en el 802 escuadrón del Ejército del Aire con base en Gando, Canarias. Textualmente decía el Real Decreto:

“Como testimonio del dolor de la Nación española ante el fallecimiento en accidente de tres militares destinados en el 802 escuadrón del Ejército del Aire con base en Gando,
Canarias, a propuesta del Presidente del Gobierno,
DISPONGO:
Artículo único.
Luto oficial.
Se declara luto oficial desde las 00 horas hasta las 24 horas del día 2 de noviembre de 2015, durante las cuales la Bandera Nacional ondeará a media asta en todos los edificios públicos y buques de la Armada.
Disposición final única.
Entrada en vigor.
El presente real decreto entrará en vigor el día de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado».
Dado en Madrid, el 1 de noviembre de 2015.
FELIPE R.
El Presidente del Gobierno,
MARIANO RAJOY BREY”

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Rajoy y el “enemigo” en casa

SusanaDiazRajoy_176El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, recibe a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. Se coloca a la derecha.

Susana 3Por cierto, siempre me ha llamado la atención de que los políticos a la hora de saludar a las mujeres lo hagan tomando la iniciativa de besarlas y en cambio a los hombres les larguen el brazo. Curioso. Y entre ellas lo mismo. Supongo que al final todos terminaremos por besarnos, cuando ya empieza a haber un cierto grado de conocimiento.

Suena fuerte el titular, pero que nadie lo interprete mas allá que una mera reflexión profesional sobre el protocolo oficial. A veces los periodistas somos así de “crueles”.Me inspira este artículo la reciente entrevista que mantuvo el 22 de diciembre, en el Palacio de La Moncloa con la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. ¿Por qué Rajoy no mantiene un estilo propio como Presidente en cuestiones de precedencias y cortesía y lo aplica siempre de forma similar para que no dé lugar a interpretaciones? Casi no harían falta más comentarios, pues viendo las fotos resulta suficiente para definir una obsesión por aplicar la precedencia según el estado anímico de cada día. ¿Alguien entiende que el Presidente el 15 de diciembre pasado ceda la derecha al Presidente de Senegal –jefe de Estado- en la entrevista en el salón de La Moncloa y en cambio no lo haga cuando le recibe a la puerta de Palacio? Un invitado además al que invita a firmar en su libro de honor.

Senegal derechaRecibimiento en la puerta de La Moncloa al Presidente de Senegal, con todos los honores como acredita la presencia de la escolta de honor y la bandera senegalesa.

Senegal  Entrevista entre ambos mandatarios.

Firma SenegalFirma en el libro de honor. El Presidente de España debería situarse a la izquierda del invitado por dos razones: la cortesía de la derecha y para no tapar las banderas (más práctica).

Es costumbre internacional que en el protocolo de actos bilaterales el anfitrión ceda la derecha al invitado, como mostramos en estos ejemplos gráficos que siguen. ¿Por qué no aplicamos esta costumbre en situaciones de este tipo? Pienso que cuando un anfitrión recibe en su casa a un invitado, tenga el rango que tenga, la cortesía elemental nos señala que se le ceda la derecha, sea portero de la finca de la esquina, un famoso deportista, o un político o mandatario de alto nivel. Así lo vemos habitualmente en el protocolo en las relaciones bilaterales, como refleja esta imagen:

Rajoy Francia

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El Presidente de España a la derecha del Presidente de la república francesa el pasado 23 de mayo en la puerta del Palacio de Elíseo, en París. Rajoy no es Jefe de Estado, Hollande, sí. En la imagen de abajo durante la rueda de prensa ofrecida en la sede de la jefatura del Estado gala.

México

 El Presidente de México ofreció con motivo de la pasado Cumbre Iberoamericana un almuerzo a los dos representantes españoles, cediendo la derecha al Jefe del Estado español.

Por eso digo que Rajoy tiene el enemigo en casa. ¿Por qué? Sencillamente porque nadie le fija un estilo propio en La Moncloa que se aplique con sentido común y de forma habitual. Es muy importante en Protocolo que cada institución tenga su estilo y que que lo mantenga (aunque a veces haya que adaptarlo). Entonces el protocolo cobra más sentido y se acerca a lo correcto y al público en general. Si andamos cambiando según qué situaciones, el protocolo pierde su razón de ser.

La firma de los acuerdos sociales

Firma social

 De izquierda a derecha: Secretario General del Sindicato Unión General de Trabajadores (UGT), Presidente de la Confederación Española de Organización empresariales (CEOE), Ministra de Empleo,  Presidente del Gobierno, Secretario General de Comisiones Obreras (CCOO) y Presidente de la Confederación de Empresarios de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME).

Ocurrió lo mismo en la firma de los acuerdos sociales en La Moncloa,el pasado 15 de diciembre. Durante el acto de la rúbrica entre el Gobierno y los interlocutores sociales las precedencias no son correctas de acuerdo a la norma como podrá apreciar el lector en esta foto, en la que el Presidente debía estar en el puesto 1 y no la Ministra de Empleo. ¿Casualidad? No, despiste. Tanto que nos puede llevar a pensar que en La Moncloa el protocolo se improvisa o no se ejerce. Pero tampoco es así. ¿Entonces? Tendrán que explicarlo, pero no es buena la imagen que se traslada.

Al margen de que el Presidente del Gobierno y la Ministra debieran intercambiar sus posiciones para cumplir la norma (estamos ante una presidencia par, donde de los dos puestos centrales el de la derecha es el primero), no hubiera estado de mas que los dos representantes sindicales de CCOO y UGT (esa es la precedencia vigente, por haber obtenido mejores resultados electorales Comisiones Obreras) mantuvieran una paridad posicional. Bastaría con que la Ministra –que pierde relevancia en un acto que preside su “jefe” se hubiera ido al último lugar y permitiera con ello mayor protagonismo a los otros firmantes del acuerdo, los presidentes de la gran patronal (CEOE) y de la pequeña y mediana empresa (CEPYME), y los secretarios generales de CCOO y UGT.

Firma 1

Firma 2

Firma 3

Las tres fases de la firma. Ministra, sindicatos y empresarios.

La puesta en escena no es mala, pero la precedencia mejorable. Dado que el Presidente no puede quedarse en el centro por ser par –que sería lo ideal-, al menos que tenga a su derecha a la patronal (por su orden, CEOE y CEPYME) y a su izquierda a los sindicatos. No pasa nada si la Ministra se va al último lugar. Hubiera quedado más elegante. Alguien diría entonces que copresidirían Rajoy y CCOO, pero que no se olvide que a la derecha quedaría el Presidente de los empresarios. Lo uno por lo otro. Y si se considera que la decisión fuera fuerte, al menos que la Ministra queda a la izquierda de su jefe político.

El Gobierno ya queda en buen lugar con un presidente que preside. No es necesario que los dos representantes gubernamentales se queden en el centro, copando tanto protagonismo, ese mal, esa falta de generosidad en cortesía que acaba por destruir la imagen institucional. Pero como empresarios y sindicatos “pasan” habitualmente del protocolo tampoco les molesta la situación (luego éste les pasa factura; y si fuera el secretario de UGT preguntaría por las razones de este protocolo). Y el Gobierno, que no pasa del protocolo, también es víctima de su no acertada aplicación. En fin, muchos discreparán, pero viendo las imágenes es lo primero que me dicta el corazón, y, en definitiva, es lo que ocurre con la mayoría de los mortales cuando ven imágenes de este tipo: la sensación que te transmite en los primeros tres segundos que las observas (tiempo que según los expertos dedicas a ellas).

La mesa de la reunión

Mesa social

Lo mismo puede decirse de la foto de la mesa de la reunión. ¿Por qué esa disposición? ¿No hubiera quedado mejor si la Ministra se coloca la última dejando a derecha e izquierda al Presidente de CEOE y al secretario general de CCOO, respectivamente, seguidos a cada lado por el secretario general de UGT y el Presidente de CEPYME? Y si alguno considera que la Ministra no puede ser la última o debe estar al lado de su jefe, al menos que no ocupe el puesto de invitada de honor (derecha del anfitrión) sino el lado izquierdo.

Y por Dios que eviten mesas de cristal que producen esos reflejos que desvirtúan y que parecen vislumbrar a un presidente hacia arriba y otro cabeza abajo. Al margen de estos detalles, la puesta en escena no es mala. En eso este presidente va mejorando cada día. ¿Será que ha cambiado a los responsables de protocolo por interioristas? Ya no sabe uno qué pensar.

La Casa Real avala la teoría protocolaria del “vale todo”

El Rey ha sabido actuar como un buen jefe de Estado al concurrir públicamente con inmediatez ante los medios de comunicación para testimoniar su dolor y condolencia por la muerte del que fuera el primer presidente de la democracia española, Adolfo Suárez, el gobernante entonces joven que nos devolvería constitucionalmente la libertad a los españoles. Pero el Rey, o/y su equipo de asesores –protocolo, comunicación y otros gabinetes- han hecho un triste favor al orden constitucional, a la bandera y al buen protocolo institucional. Fue el primero en comparecer ante los medios de comunicación, a los pocos minutos de anunciarse oficialmente el fallecimiento del abulense, desde su despacho oficial de La Zarzuela. Instantes después lo haría el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, desde La Moncloa. Y siguieron luego otras declaraciones de interés.
Pero la puesta en escena Real me ha apenado y, por qué no decirlo, molestado y enfurecido. Quienes saben de Protocolo, sólo al ver la imagen ya intuirán a qué me voy a referir:
Rey Suárez buena
No había casi ni transcurrido unos segundos cuando las redes sociales de los profesionales de protocolo se llenaron de expresiones como “increíble”, “no me lo puedo creer”, “otra vez”, “¿qué está pasando?”, etc. A mi twiter, en apenas treinta minutos, llegaron más de cien comentarios que no daban crédito a lo que veían sus autores. La bandera española estaba dispuesta incumpliendo la ley, la misma que, por cierto, creó Adolfo Suárez. Hay quien se preguntaba por las razones, argumentando que eso no podía ser un fallo, que algún motivo habría. No sé si hubo razones o no, o si se tuvo en cuenta de nuevo que la enseña nacional debía aparecer junto al monarca (y no la Europea como correspondía). No lo sé. Pero sí sé que las leyes están para cumplirse, y más desde la jefatura del Estado (y sino les vale que cambien la norma). No es un fallo solamente, es saltarse peligrosamente la norma vigente. Se ha dado luz verde al “vale todo en protocolo” y sin querer facilitan argumentos a quien desde ya hacer con las banderas lo que se le antoje. El presidente catalán, por ejemplo, habrá sonreído al ver la imagen. O los que consideran que la verdadera bandera española es la republicana.
Si era necesario que el vexilo nacional estuviera al lado del Jefe del Estado, cosa que suscribo, hubiera bastado con prescindir de la Europea, que por cierto tampoco era necesaria en esta comparecencia de consumo nacional. Ya dijimos lo mismo con ocasión del mensaje de Navidad, en el que se adoptó la misma decisión.  Cuando se anunció que el Rey haría una declaración ya comenté con mis allegados lo peor, incluso presagiaba que podrían aparecer enlutadas cuando aún no se había declarado el luto oficial (menos mal que no fue así).
Hubiera sido más institucional y de Estado que hubiera aparecido solo la bandera de España, pero si su deseo es que lo hiciera también la Europea no quedaba más remedio que ponerla al otro lado del Rey o bien intercambiarla con respecto a la nacional. Pero soluciones mediáticas a la carta cuando hay normas oficiales de obligado cumplimiento no son admisibles. Podrían haberse buscado otras soluciones más televisivas, que las hay sin incumplir.
Comparecencia presidencial
 Los asesores de Mariano Rajoy debieron tener en cuenta el detalle, pues el Presidente compareció –en una inapropiada escenografía- con las dos banderas,  ordenadas correctamente (en una disposición casi ridícula), como puede apreciarse en la imagen que sigue más abajo. Pero nos llamó la atención que aparecieran enlutadas cuando aún no había declarado el luto oficial, que por otra parte solo puede aplicarse legalmente mañana cuando aparezca en el Boletín Oficial del Estado y que durará tres días (desde las 00.00 horas de esta noche hasta las 24.00 horas del miércoles). En este tiempo, todos los organismos oficiales deben hacer ondear la bandera de España a media asta y, por consideración, el resto de las enseñas.  Además, si se fijan los lectores en la imagen, el lazo negro sobre la bandera de España parece más –perdón por el simil- un condón negro que un lazo de luto. ¿No se puede cuidar mejor esta puesta en escena? ¿Y la bandera de Europa? Parece que está, que no está… Una posición rarísima, entre escondida y apartada. Lamentable.
 Rajoy bandera Suárez
El Rey San Pedro
Volviendo a la comparecencia del Rey, nos ha llamado la atención la fotografía elegida por el Monarca (o sus asesores) tomando del hombro a Suárez en los jardines de La Zarzuela, en su último encuentro, ya enfermo el ex presidente. Varias reflexiones salen de inmediato. La más preocupante: la imagen de Suárez dando la espalda a los televidentes. ¿Era lo más idóneo? Pienso que no aunque reconozco que la foto tiene una fuerte carga sentimental y mediática, pero también sabemos que hay otras fotos en La Zarzuela más emotivas del Rey y Suárez juntos y emocionados y dando la cara a la cámara.
Nos viene una segunda reflexión más anecdótica: parece que el Rey asume el papel de “San Pedro” llevándose al cielo al ex presidente. Inevitable pensar en ello. Quizá por esta razón debía haberse evitado.
 Rey abrazo Suárez
El incumplimiento de la bandera daña la imagen del protocolo institucional, ya bastante tocada. Me preocupan estas decisiones que ya se reiteran, porque contribuyen a la ley de la selva –todo vale si lo dicen las televisiones o los comunicadores- y porque consolida la opinión de que las altas instituciones del Estado han dejado de ser referencia protocolaria de quienes trabajamos en esta profesión. No hay razones que justifiquen un incumplimiento así, ni puestas en escena tan desafortunadas. Y menos desde la más alta instancia del país. El tema está en que vale todo pero solo para estas instituciones. Luego obligan a las demás a que se cumplan cuando interesa.
Sospecho que los sustos protocolarios en relación al fallecimiento de mi admirado Adolfo Suárez, sólo acaban de empezar. Al tiempo. No le dejamos ni descansar en paz.

Protocolo y eficacia gráfica

 Rueda de prensa tras el Consejo de Ministros del Gobierno de España el día 7 de marzo, víspera del Día Internacional de la Mujer. Foto: pool La Moncloa.

Rueda de prensa tras el Consejo de Ministros del Gobierno de España el día 7 de marzo, víspera del Día Internacional de la Mujer. Foto: pool La Moncloa.

Observando esta foto uno se queda pensando si realmente tiene sentido que tras un Consejo de Ministros del Gobierno de España, la Vicepresidenta del Gobierno, Ministra de la Presidencia y Portavoz del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría, acompañada de los ministros de Defensa, Pedro Morenés, y de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, concurran ante los medios de comunicación, en la Sala de Prensa de La Moncloa, con las banderas de España y Europa.
Ambas están correctamente ordenadas, pero resulta evidente desde la posición del observador que la enseña comunitaria destaca demasiado frente a la nacional que queda semitapada por el Ministro. ¿No sería mejor poner la bandera de España al lado derecho de la presidencia (más o menos donde se aprecia la bandera de Europa en la imagen) y la de la UE a la izquierda de la presidencia, o sencillamente prescindir de ella?
No es baladí lo que planteamos porque cualquiera que observe la imagen podría entender fácilmente que estamos ante un acto relacionado con Europa, cuando sencillamente es una rueda de prensa en la que se informa de los acuerdos del Consejo de Ministros del Gobierno de España. El titular de Defensa ha sido invitado por el acuerdo gubernativo de renovar la autorización para el despliegue temporal en la Base Aérea de Morón de la Frontera de una fuerza del ejército de los Estados Unidos de América. Nada que ver con la política de la Unión Europea. La Ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad comparece para informar de la aprobación del Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades 2014-2016, que responde al compromiso del Gobierno con la igualdad entre mujeres y hombres y para el que se destina una dotación de 3.127 millones de euros, el mayor presupuesto de cuantos planes de igualdad se han presentado en España.
Como puede verse nada que tenga que ver directamente con Europa. ¿Para qué la bandera comunitaria y dispuesta de tal manera que visualmente queda más relevante? Pienso que el Protocolo no consiste en ordenar solamente, sino en buscar las soluciones legales oportunas en línea con lo que se pretende comunicar. Por ejemplo, en este caso, debería valorarse si estratégicamente es conveniente o no poner el vexilo europeo, ya que no hay norma alguna que obligue a ello (la Unión Europea da libertad a los estados miembros para colocarla o no en el territorio de cada país miembro y en el orden que estimen oportuno).
En fin, solo es un ejemplo para demostrar que el Protocolo oficial es algo más que aplicaciones miméticas. Está para ponerse al servicio de loque se pretende comunicar. Uno llega a la conclusión que la cesión de la base y el Plan de Igualdad es cosa de Europa y no de nuestro gobierno. Eficacia gráfica perdida.

El verdadero protocolo moderno

Motos MoncloaLos actos protocolarios de las administraciones públicas españolas necesitan de una importante actualización. Solo viendo esta imagen de La Moncloa, de las que se podrían aportar cientos similares, no es necesario insistir mucho en la necesidad de propiciar eventos con otro estilo. Los políticos se juegan mucho en ello.
 
El II Congreso Universitario de Comunicación y Eventos que se celebrará en el Hotel Meliá Princesa de Madrid los próximos dias 3, 4 y 5 de abril,  reserva un importante panel para la tarde del segundo día en el que se reflexionará y debatirá con la ayuda de diferentes profesionales, sobre la conveniencia o no de que los actos oficiales, promovidos por las administraciones públicas, evolucionen en sus formatos y contenidos, incluso en su concepto y sentido comunicacional.  Es una cuestión que se habla en círculos pequeños, pero que no ha generado ni estudios, ni propuestas, ni interesantes reflexiones, ni debates.  De ahí que en el contexto en el que se mueve este segundo encuentro que promueven varias universidades, entre ellas la Camilo José Cela y la Complutense de Madrid, se haya querido coger el “toro por los cuernos”.
La pregunta es clara y concisa: ¿Deben los servicios de protocolo de las instituciones oficiales diseñar, programar y ejecutar sus actos de acuerdo a un formato más en línea con los tiempos actuales? La pregunta parece sencilla, y probablemente muchos respondan de forma positiva. Pero es compleja la respuesta. Además, se supone que en determinados casos el “cambio” ni tan siquiera es posible, especialmente en aquellos eventos que vienen precededidos de costumbres y tradiciones que conviene respetar. Pero es un error pensar así. También los eventos más tradicionales pueden sufrir modificaciones positivas.
Convencer a los políticos
La mayoría admitimos que las administraciones, con sus actos, transmiten una imagen antigua y desfasada, que distancia, que no comunica… En definitiva que somos partidarios de avanzar hacia nuevos modelos que conllevarían sustanciales cambios conceptuales y escenográficos, entre otros. Pero al reflexionar sobre esto, los profesionales rápidamente sacamos nuestro pesimismo al respecto: imposible de plantear, los políticos no están por la labor, ni tampoco hay dinero para ello.
Uno se pregunta si realmente el problema está en los políticos o en nosotros mismos. Es cierto que los profesionales en su mayor parte apostamos por avanzar y no perder la estela de los nuevos formatos de eventos empresariales, culturales, etc, que tan buenos resultados de comunicación y marketing reportan, a juzgar por los balances del ROI. Pero creo que los profesionales debemos de superar ese pesimismo y quizá nuestra labor, en estos tiempos de recortes, es sentar las bases necesarias para los actos públicos de las instituciones públicas en los proximos años. Es probable que ahora, en el contexto económico en el que se encuentran las administraciones, los políticos no quieran ni oir hablar del tema, pero también es cierto que tampoco se les explica bien lo que de positivo tendría en el necesario acercamiento gobierno-ciudadanos. No creo que este apostolado se esté haciendo bien.
¿Sabemos en qué consiste el cambio?
Por otra parte, tengo severas dudas de que realmente exista clarividencia sobre cómo aplicar la creatividad, las tecnologías y las nuevas tendencias a los actos oficiales. No estamos hablando de que haya que llenar de plasmas los salones de actos, ni entregar ipads a los invitados, ni iluminar especialmente el salón de recepciones. No. Estamos hablando de hacer actos o eventos de otra manera, con otro concepto, con otra puesta en escena, con otro sentido, con perspectiva de conseguir un Retorno favorable de la Inversión. Y si no lo tenemos claro nosotros, menos nuestros representantes.
Creo, desgraciadamente, que en el sector el pesimismo es tan fuerte que muchas ideas no llegan ni a plantearse. Un error. Incluso ni a pensarse, lo cual es peor. Pero debemos reinventarnos con urgencia, proponer formatos alternativos y generar eventos con otro estilo que hagan recuperar la fe a nuestros políticos sobre la importancia que tiene un buen protocolo y lo que de él se deriva, y un buen equipo de profesionales detrás. Veo que estamos bastante parados y siempre echando la culpa al presupuesto, cuando es cierto que no siempre este inmovilismo responde a criterios económicos.
Las empresas han reducido en los últimos años drásticamente sus presupuestos, pero siguen haciendo eventos con fuerte impacto y buscando nuevas experiencias que permitan fidelizar a sus clientes. No siempre es cuestión de dinero, sino de ideas y cómo gestionar las mismas. Los profesionales de protocolo no debemos olvidar que además de hacer protocolo debemos saber gestionarlo, y eso implica muchas cosas más que no se están haciendo (hablamos en general). El concepto de gestión va más allá de una mera planificación.
Si a un alcalde le planteas eventos que consiguen fidelizar a sus “clientes”, ahora con eventos de bajo coste, seguro que empezará a pensar de otra manera. Pero, ¿le estamos ofreciendo bien esos eventos? ¿Y qué eventos? ¿Sabemos realmente cuál es la manera más acertada de ejecutar eventos comunicacionales y experienciales, por ejemplo? Creo sinceramente que esta reflexión del II Congreso puede aportar luces y pienso de verdad que los profesionales necesitamos una importante puesta al día. Más de lo que pensamos.  Para empezar hay que saber muy bien en qué consisten de verdad los eventos del siglo XXI. El protocolo moderno no es actualizar precedencias, ni normativas, ni tan siquiera tecnologías o espacios… Es mucho más. El protocolo moderno creo que lo desconoce la mayoría. Es una pena, pero llama urgentemente a nuestras puertas.

“Foto de Estado”, asignatura pendiente

Rajoy 3
Hace unos días se me ocurrió subir a mi Facebook (https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10152157476020452&set=a.10150253253230452.371123.551705451&type=1&theater) la foto del Presidente del Gobierno imponiendo la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil al Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Guido Westerwelle, en el transcurso de un sencillo evento celebrado en el Palacio de La Moncloa el pasado 9 de diciembre, en presencia de nuestro ministro de la diplomacia, José Manuel García Margallo.
Subía la imagen porque francamente me llamaba mucho la atención la imagen que había publicitado el propio servicio de prensa de la Presidencia. Es decir, no se trataba de montaje alguno, ni mala intencionalidad por parte de algún gráfico o medio. Era la imagen que esta alta institución española decidió difundir, junto a otras tres más.
Hasta la hora en que se escribe esta crónica ha habido 43 comentarios de personas que conocen bien este mundo y de ninguno de ellos salen comentarios positivos. Falta de sentido del Estado en la escenografía general, simpleza, poca solemnidad, parecido a la entrega de un premio “Míster”, muñecos de cera, comunicación penosa, falta de cortesía en la cesión de la derecha, críticas a la ausencia de criterio por parte de la Jefatura de Protocolo del Estado, poca naturalidad, desacierto con el fondo del árbol… Así una opinión tras otra.
Rajoy 4
Había puesto la imagen porque veía a nuestro presidente entregando una alta distinción en mitad de un bosque, en un posado forzado, de esos que transmiten simple compromiso, sin calor alguno y carente de valor significativo. Por otra parte, tampoco estaba muy de acuerdo que el gobierno de España tuviera que dar este tipo de condecoración al Ministro alemán, habiendo otras más propicias. Pero esto quizá ya me importa menos ante la cantidad de desatinos que se cometen con la entrega de estos premios del Estado, que más bien parecen artículos del bazar institucional del que se tira sin criterio alguno para compensar determinados compromisos. Son distinciones que no llegan al ciudadano, en su doble sentido: ni se la dan generalmente a él, ni entiende por qué se las dan a otros.
La necesaria reforma del Derecho Premial.
Comparto plenamente la teoría de algunos expertos, como Fernando García-Mercadal y Alfonso de Ceballos-Escalera, que consideran urgente y necesario renovar todo el Derecho Premial español, en primer lugar porque está muy desfasado y no responde a la realidad actual y, en segundo lugar, porque existe exceso de tipos de condecoraciones que hacen restarse valor unas a otras. Me decanto claramente, a semejanza de otros países democráticos, por ir a una nueva legislación que unifique en una o dos condecoraciones con diferentes grados (conservando el nombre de aquellas más históricas y simbólicas -caso de Isabel la Católica y Carlos III-), definiendo claramente quiénes pueden tener derecho a ellas y abriéndolas a todo tipo de ciudadanos.
Defiendo, además, que se entreguen en una o varias ceremonias solemnes anuales, bajo la presidencia de una autoridad de relieve (en este sentido guardo ejemplos vergonzantes) y dándole mucho más relieve institucional al evento. De esta forma se acabaría por una parte con la dispersión de ceremonias y tipo de cargos que las presiden, el secretismo y falta de transparencia en la burocracia de su concesión, el evidente amiguismo que rodea su otorgamiento y el carácter endógeno que las envuelve. Todo ello quita valor a la concesión de quienes realmente se han hecho merecedoras de la condecoración. Para algunos, de hecho, recibir estas distinciones ya es cuestión de coleccionismo. Hay casos sangrantes al respecto.
Hay que buscar la nueva foto del Estado.
Rajoy árbol
Sobre la “ceremonia” objeto de la foto y el debate en mi FB, es cierto que carece de sentido institucional, y que su formato no responde a la comunicación pretendida. No soy muy partidario de la excesiva oficialización en la puesta en escena, en consecuencia de recargarla con excesivos símbolos oficiales (banderas, escudos, tapices, etc.), pero sí de que se confiera más solemnidad positiva -ello no significa insisto más aparataje, sino mayor valor al evento-, y se frene esa inevitable tentación de pensar que detrás de la acción hay un evidente compromiso institucional o una mera excusa para decir adiós a alguien o agradecerle que nos haya hecho algún recadillo que otro.
Posar ante un árbol navideño francamente no me parece la imagen más adecuada, con un trasluz de fondo inadecuado (no sé por qué La Moncloa insiste una y otra vez en este marco). Parece un encuentro de amigos donde uno le pone al otro una banda cuyo significado, por otra parte, desconoce la mayoría de los españoles. Parece que quedaron a tomar un té en los jardines de La Moncloa y que en un momento determinado el anfitrión le entregue una banda de “Míster” a su invitado de honor. Los comentarios habidos en el Facebook son bastante benévolos, porque lo cierto es que no es de recibo que se “juegue” de esta forma con unos premios que son del Estado, es decir, de todos los españoles.
Alguien debería explicar al Presidente del Gobierno cuándo debe dar la derecha a sus invitados de honor -por ejemplo en esta ceremonia- porque se confunde demasiadas veces y, al mismo tiempo, cuándo debe dar la razón a quienes se dedican a organizar sus eventos frente a los “mercenarios” comunicadores de La Moncloa que por huir de imágenes muy protocolarias hacen añicos el sentido de Estado. Entre lo “casposo” del desfasado protocolo y la imagen de ternura navideña, donde parece que Papa Noel ha dejado la Gran Cruz para el alemán al pie del árbol, hay un término medio.
Tiene uno la sensación que La Moncloa carece de una estrategia clara de protocolo, que sus altos responsables lo ven como un mal necesario, y que tratan de dulcificarlo recurriendo a formatos donde normalmente el resultado es peor todavía porque termina por decontextualizarse. Veo bien y necesario que el Gobierno busque nuevos formatos para sus eventos, que transmita una imagen más actual y próxima, más natural y menos oficializada. Pero eso no se hace colocando un arbolito junto a un repostero o delante de una puerta que da al campo.
Nuestros gobernantes deberían dejar a los verdaderos técnicos de protocolo que hicieran su labor, si los que tienen están debidamente preparados para encarar la necesaria reforma de la escenografía general de los actos de Estado, harina de otro costal. Sí, porque nuestras instituciones mostrarán más cercanía si saben planificar mejor sus eventos y hacer la adecuada puesta en escena. Y ésta requiere especialistas en la materia, y no diplomáticos, militares o similares que al respecto saben lo que yo de física cuántica.
Invertir en protocolo.
 Rajoy 2
Está bien invertir en comunicadores, pero que no se olviden que hay que hacer lo mismo con verdaderos expertos en protocolo, capaces de hacer algo más que colocar banderas, tapices, micrófonos o asignar precedencias. El protocolo requiere una adecuada puesta en escena y un sentido comunicacional del significado de un evento. Esa es una de las carencias que tiene nuestro protocolo oficial. Las instituciones del Estado suspenden gravemente en la asignatura de saber transmitir a través de los eventos. Lo hace tan mal, que cuantos menos genere mejor. Lástima, porque debería hacer más, pero bien concebidos. Subyugadas a la tiranía de determinadas políticas de comunicación, se olvidan que a través de los eventos es muy probable que se conecte mucho mejor con ese pueblo que da la espalda a los políticos y a las instituciones. Seguro que en ese desencuentro algo tiene que ver el mal entendido protocolo y la grave ausencia de especialistas reciclados en la cuestión. No basta ya con la experiencia de sus profesionales, sino que éstos deben empezar a convencer de la necesidad de reformar la “foto de Estado” y para ello hay que saber mucho más que el Real Decreto 2099/83.
Al protocolo institucional le queda mucho por avanzar. Está atascado en viejos formatos, y cuando busca nuevas puestas en escena su resultado es malo. Eso me hace pensar que realmente no existe una estrategia clara y definida del protocolo como un instrumento claro y necesario de comunicación.
Todo eso y más me da que pensar cuando veo estas fotos: necesitamos una auténtica “revolución” en la imagen de los eventos de Estado. Hoy nos hemos centrado en este sencillo acto, pero es ya muy preocupante lo que está ocurriendo en otros eventos e instituciones cuyo protocolo se empeña en no contribuir a la imagen de un Estado moderno, sencillo y cercano. Por ejemplo, es sorprendente (para mal) las felicitaciones oficiales de este año de nuestro Rey y su Heredero. Y así sucesivamente. Tema del que hay que seguir hablando.
¡Feliz Navidad para todos los lectores!
¡Feliz creatividad para 2014!

(Fotos Pool Moncloa)

El juramento americano y la motivación en los eventos

http://www.rtve.es/alacarta/videos/noticias-24-horas/obama-jura-segundo-mandato-ceremonia-privada/1670883/La toma de posesión y “juramentación” de Barack Obama como 44 presidente de los Estados Unidos de América, en su segundo y último mandato, que se viene desarrollando en tres sucesivos días intensos, desde el “Día Nacional de Servicio”, ayer sábado, y el acto público de mañana lunes, viene a subrayar una tendencia cada vez más importante en el mundo de los eventos institucionales y, por supuesto, corporativos: la importancia de la motivación de los públicos y de que estos formen o puedan formar parte de los actos conmemorativos no como meros espectadores sino protagonistas esenciales.

La vigésimo enmienda de la Constitución americana, ratificada en 1933, establece las reglas para la investidura presencial, y dice manifiestamente que ésta, y la del vicepresidente, debe de producirse el 20 de enero. Sin embargo, al caer en domingo, el Comité para la Investidura presidencial (PIC) decidió la observancia de la fecha, y así Obama juró este domingo su cargo en el transcurso de un acto a celebrado en la Casa Blanca y en la que el Presidente pronunciará, en esta ocasión ante la Biblia[1] de la familia Robinson (un regalo del padre de la primera dama, Fraser Robinson III, a su madre, LaVaughn Delores Robinson, en el año 1958) , la célebre frase “Juro (o afirmo) solemnemente que cumpliré fielmente con las funciones ejecutivas del cargo de presidente de Estados Unidos y que conservaré, protegeré y defenderé la Constitución de los Estados Unidos con lo mejor de mis capacidades”. Lo hizo de forma “privada”, junto a su mujer e hijas y ante el juez presidente de la Corte Suprema de Justicia, John Roberts, y por supuesto delante de las cámaras de televisión..
Para el senador por Nevada, Harry Reid, “a lo largo de la orgullosa historia de los Estados Unidos, la Inauguración Presidencial y el Discurso Inaugural han servido para unir a la nación bajo una sola bandera y la república a la que representa. Y como cada presidente ha ofrecido una visión para el futuro de América, la herencia del pasado es una de las razones que este evento es tan solemne, ya que rinde homenaje y celebra el liderazgo de nuestro país aquí y por todo el mundo”.
Con independencia de los detalles protocolarios que pueden ser objeto de otra reflexión, a la hora de escribir estas líneas, y tras observar las numerosas crónicas de los diarios de referencia de Estados Unidos, uno saca la conclusión de la importancia que tiene la participación del público en estos grandes eventos. No acuden solo para aplaudir, ni para ser observadores o testigos de lujo, sino que forman activa del propio evento. Según Nathaly Arriola, portavoz del PIC, esta inauguración histórica está diseñada para asegurar que todo estadounidense pueda tomar parte en las celebraciones. “Desde el Día Nacional de Servicio, el sábado, hasta la ceremonia pública de inauguración del lunes, estadounidenses a lo ancho del país tendrán la oportunidad de tomarse un momento para reflexionarsobre la importancia de este evento y nuestros valores compartidos, comprometerse a servir en nuestras comunidades, y celebrar la fortaleza y diversidad de nuestra gran nación”.
Es muy probable que tengamos la tentación de trasladar al orgullo americano y su patriotismo frases como las recogidas anteriormente. Pero aunque fuera así, la celebración pública del evento de mañana lunes, no tendría sentido alguno sin la participación activa de casi un millón de personas que se darán cita frente al “Ala Oeste” de la Casa Blanca. A esa conclusión llegamos no sólo por las afirmaciones de quienes lo programan y coordinan, sino de los intensos trabajos de preparación que desde hace varias semanas llevan a cabo miles de personas. No se trata de hacer de extras, para que responsables de Seguridad, Protocolo y Comunicación tomen sus anotaciones, sino para trabajar las motivaciones personales. Busca el PIC que los asistentes  vengan en su mayoría no por ser testigos del que posiblemente en cuanto a la capacidad de movimiento de masas se ponga a la altura de las grandes celebraciones papales, sino para que ellos mismos trasladen y vivan el sentimiento de sentirse americanos y orgullosos de sus instituciones y representantes. Para ello, llevan trabajando semanas a través de todas las redes sociales este mensaje de espíritu americano.
Todo esto nos hace pensar en la gran necesidad que los eventos de todo tipo tienen de buscar una mayor complicidad del público. Parece como si eso estuviera reservado exclusivamente a los espectáculos televisivos, cuando lo cierto es que acontecimientos de este calibre alcanzan su gran cénit cuando el público se mete de lleno en el guión. Por eso es necesario comenzar a pensar en nuestro país -como lo hacen algunas grandes empresas- en la necesidad de motivar a nuestros públicos para que no sean solo espectadores de lujo, atraídos por el acto en sí o para sentirse privilegiados. Es necesario conseguir que asistir a los eventos deje de ser algo rutinario para convertirlo en excepcional y en ello los preparativos de motivación que comienzan ya desde la primera invitación son y serán ya claves en el éxito de los actos. Vamos a esa tendencia. El protocolo ya no sólo mira a la presidencia, sino al público, que es también muy importante.
Ver a tu futuro presidente con su esposa pintando estanterías en un modesto colegio constituye ya un importante incentivo para remover conciencias que predispongan favorablemente a esa motivación. Y aunque todo parezca muy americano -tal y como solemos decir en España cuando hablamos del falso o exagerado patriotismo-, la realidad es que si tienen la mejor democracia del mundo y el mayor compromiso de lealtad a su país, actos como éstos influyen decisivamente.
¿Se imaginan queridos lectores, la que se armaría en España si Rajoy o antes Zapatero jurase su cargo de forma privada en La Moncloa junto a su mujer e hijos, con una sencilla escenografía y al día siguiente lo hiciera públicamente en el Paseo de La Castellana?. Ya veo a los “peñafieles” de turno desenvainando la espada y a los periodistas sumando la cantidad de pancartas y colectivos “en lucha” que se darían cita en la vía central madrileña. Somos conscientes de que nada es comparable, entre otras cosas porque la Constitución Española no prevé más juramento para el Jefe del Estado (el Rey) que ante las Cortes Generales y una vez en su vida y para el Presidente del Gobierno ante el Monarca en La Zarzuela, por cierto en una escenografía que requiere ya cierta puesta al día mediática. Pero no es deseo del que suscribe que se copien las fórmulas, cada uno tiene las suyas, sino que ponga en valor la capacidad de motivar ese orgullo de ser ciudadano de un país, capaz por ello de echar a Nixon por deshonesto, obligar a pedir perdón a Clinton por abuso o mandar a las catacumbas a quien se le ocurre hacer perjurio -caso Amstrong- o meter la mano en la caja. No soy habitual de poner de ejemplo a este país -tan dañino para tantas cosas-, pero al menos en esto nos dan algunas “lecciones”. Al menos yo saco mis propias conclusiones de lo que se podría aprovechar para nuestro crítico país español.

[1] En la ceremonia pública del lunes, 21 de enero, utilizará la Biblia del reverendo Martin Luther King, Jr. En 2009 el mandatario lo hizo con la Biblia usada por el presidente Abraham Lincoln.