Precedencias y la tabla del 9

multiplicaciones
Estaba con mi hija haciendo los deberes de matemáticas previstos para hoy. Tocaba la división por tres. Se volvía “tarumba”. Tras todo el día jugando y viendo una peli, no hay manera de que se concentre esta tarde en dividir 256.897 entre 237. Lo entiendo, pero parece que este reparto del tiempo entre jugar y asumir la responsabilidad de estudiar, en la proporción adecuada es buena, según los expertos. Un baño después, pijama y cena y todo presto para el descanso, al menos para la peque.
Precisamente, mientras hacía de “profesor” de mate, me acordaba de algunos alumnos que he tenido y tengo cuando intento explicarles el por qué de determinadas precedencias entre las autoridades y personalidades cuando hay que conformar una presidencia para un acto. ¿Quién organiza el acto?… Pues preside… Pero, ¿hay algún motivo para ceder? Y si lo hay ¿a lo clásico o a lo moderno? Y luego colocar al resto según precedencias.
– ¿Pero dónde pongo al concejal que no está en la lista de precedencias? ¿Y al presidente de la Cámara?
Entonces se les vuelve más difícil que hacer aquella división por muchas vueltas que le den. Al fin y al cabo las matemáticas son fórmulas que te dan una respuesta exacta si las sabes aplicar bien. Y en caso de no saberlas, te queda el recurso de la calculadora, algo que hasta los más pequeños saben manejar. Pero en Protocolo no existen ni las fórmulas para la exactitud, ni la calculadora de recurso.
Hacer precedencias es, salvo los casos cantados, probablemente de lo más difícil que hay en Protocolo, y, por cierto, donde más “cojean” expertos y no tan expertos. No es ciencia exacta, razón por la cual hay que recurrir a normas cuando las hay y a razonamientos en el resto de los casos, valorando las circunstancias, sentido del acto y relación de las personas con el evento, entre otros muchos factores.
Las precedecias en protocolo es como las matemáticas para los niños. Cuando hacen una división y la hacen bien piensan que ya saben dividir. Pero les pones una segunda y vuelta a empezar. Y mira que las fórmulas son las mismas. Así hasta que las aprenden bien. En Protocolo ocurre parecido pero sin fórmulas. Cuando hacen una, o dos o tres presidencias piensan que ya saben ordenar autoridades. Error. Entre saber y aplicar correctamente hay una abismo. Aquí no hay fórmulas ni programas matemáticos, afortunadamente.
Para manejar bien el protocolo de la ordenación exige conocer muchas experiencias, analizar adecuadamente, valorar, y entrenar una y otra vez. Y cuando te llegan los casos reales hay que volver a empezar, pero recordando lo que has ido consolidando en tu fase de aprendizaje. Nunca se podrán hacer bien precedencias sin tener cultura general, sin inquietud por saber aplicar la normativa e interpretarla, por buscar comparaciones, por analizar lo que hacen los demás, etc… Algo que a los más jóvenes les cuesta mucho. No es llegar y aplicar el Real Decreto, eso ayuda poco. Hay que ejercitar todo lo demás. Por eso es tan importante conocer el entorno, la realidad y practicar.
Veo a mi hija pequeña hacer divisiones en su cuarto. Y a la mayor precedencias en el suyo. No sé quién lo pasa peor. Los que quieran aprender protocolo no deben olvidarse que no sólo es organizar y crear un evento sino hacer bien las precedencias, factor que nos diferenciará para bien con respecto a la competencia profesional. Es como si quisiéramos ser brillantes matemáticos y no saber bien sumar. Odiando las comparaciones, un buen experto en Protocolo y Organización de Eventos nunca podrá llegar a serlo sin dominar las matemáticas del Protocolo: las precedencias. Y lo malo es que eso lleva más tiempo y años que aprender la tabla del 9.

Ahora la falda de la princesa Kate

Foto Kate
De nuevo la etiqueta femenina se ha convertido en carnaza para determinados Medios de Comunicación.Y cómo no el asunto se haconvertido en una cuestión de Protocolo de Estado. La noticia, facilitada al parecer por unas declaraciones de la Reina de Gran Bretaña, al Dail Mail, hace referencia a que la Princesa Kate debe utilizar faldas un poco más largas. Según recoge Noticias24 horas, la cosa va como sigue:
[box]La reina Isabel II de Gran Bretaña pidió a Kate Middleton, la esposa de su nieto Guillermo y nueva duquesa de Cambridge, “alargar un poco” las faldas que viste en público.[/box]
[box]”La reina nunca ocultó que ve en Kate un enorme potencial, pero también piensa que la joven debe realizar algunos cambios en el modo en que se comporta en público, y ello incluye alargar los extremos de sus faldas”, escribió hoy el Daily Mail, citando a una fuente de palacio. [/box][box]Según indiscreciones del Palacio de Buckingham, a la monarca le agrada Kate, por lo que está tratando de ayudar a la ex plebeya a evitar los “errores” cometidos en su momento por Lady Diana.[/box]
Ante la “importancia” de la declaración, muchos medios españoles se han echado a la calle para ocuparse de la cuestión: ¿cómo ha de ser el vestuario femenino de nuestras princesas de hoy, posibles reinas del futuro, cuando concurren a actos públicos? Ya tenemos polémica. Vale con observar bien las fotos que hemos tomado del citado diario.
Como era de prever los comentarios de los foros virtuales en torno a esta noticia no dejan precisamente bien a la monarca inglesa. Tampoco es para menos. Si las declaraciones son realmente ciertas uno se queda absolutamente sorprendido. ¿Alargar la falda de la esposa del segundo heredero de la monarquía británica? Según algunos entendidos es cuestión de que la jovencita princesa estire sus vestidos unos 15 centímetros para tapar las rodillas. Ahora que precisamente se cumple los 70 años de la aparición de la minifalda, afirmaciones como esas nos retrotraen muchas décadas atrás.
Las monarquías, especialmente la parte femenina de ellas, siempre está en el ojo del huracán con estas cuestiones estéticas y de moda. Fue durante tiempo los tacones de Letizia, ahora es la corta falda de la Kate. La más bonita y elegante princesa europeael día de su boda, es hoy para la Reina y algunos mediáticos, un “niña” atrevida que enseña pierna. Y lo peor y de ahí la justificación de este comentario: es un problema de protocolo, señalan algunos periodistas. La Kate no debe llevar una falda por encima de la rodilla porque las normas de protocolo para actos oficiales lo prohibe. ¿Dónde está esa prohibición? Viendo la foto donde aparece la Reina con su nuera y con la esposa del nieto, las dos mayores parecen del siglo XIX.
Nadie debe apelar al protocolo en estas cuestiones. En primer porque no es un porblema de protocolo, sino de estética o de imagen. El Protocolo que mide la ropa de la mujer por centímetros está felizmente superado. Pertenece al pasado. Me recuerda esta polémica al uso del pantalón por las mujeres, algo que socialmente originó todo tipo de problemas, debates e incomprensiones. Hay que ir vestidos conforme a la etiqueta de los tiempos, y eso es igual para familias reales o para la gente plebeya. No puede pedirse que la joven princesa vista similar a la abuela de su marido. Las generaciones evolucionan en todos los aspectos, incluidos en el vestuario. No me parece nada mal que busquen las nuevas princesas su propio estilo y se les deje de dar consejos sobre cómo vestir, y menos de si lo correcto es llevar falta por encima de la rodilla o por debajo. Es absurda la polémica, pero ya están todas las redes sociales con el tema.
Es curioso, siempre es la mujer la que está en el ojo del huracán. Ya puede ir su marido vestido como desee, que como ella no cumpla con lo estricto se ha armado el lío.
Que todo el mundo opine lo que quiera pero que nadie hable que el Protocolo exige esto o lo otro. En el pasado quizá, hoy desdeluego no es un problema de protocolo. Además que la princesa, al menos por las fotos objeto de la polémica va estupenda. Y que tomen ejemplo de ella muchas personas cada vez que la vean entrar en Zara a comprar sus vestidos.
Es evidente que en actos oficiales, llevar una minifalda muy aparente no está bien visto, lo mismo que si un hombre acude de pantalón vaquero. Pero hay que comenzar a decir que la cuestión de si el vestido corto es por debajo de las rodillas y el largo tapando los zapatos. Hace décadas probablemente nos dirían que así era. Hoy, al menos en el vestido corto, ya no se puede decir eso. Dependerá del propio vestido, de la persona que lo lleve y de otras circunstancias excepcionales.
Vaya día con los periodistas llamando sobre la veracidad o no de los quince centímetros arriba o abajo en los actos oficiales. Por Dios, que estamos en el siglo XXI.

“Pepa 2012”, ¿romper el protocolo?, no destrozarlo

Presidencia Pepa 2012
Profesionales. Docentes. Investigadores. Será muy difícil de explicar a partir de hoy el por qué de algunas decisiones protocolarias tras observar detalladamente las imágenes que los medios de comunicación nos han transmitido a propósito de la presidencia del acto del bicentenario de las Cortes de Cádiz, celebrado en esta ciudad. Difícil, porque no encuentro argumento alguno que sostenga el erróneo protocolo seguido para la presidencia del acto central celebrado en el Oratorio de San Felipe Neri, lugar donde hace 200 años los diputados doceañistas redactaron y promulgaron la Constitución de 1812, la primera constitución liberal del España.
No dudo que el evento haya sido un éxito, que felizmente se haya celebrado un acontecimiento tan importante en la historia de la construcción del Estado español. Tampoco ponemos en duda la carga de los discursos pronunciados en beneficio de una sociedad democrática, justa e igualitaria. No entramos en eso. Hablamos de Protocolo. Y en especial de la precedencia seguida en la mesa presidencia del Oratorio. A lo largo del día de hoy hemos recibido cientos de mensajes de profesionales y estudiantes relativos a la ordenación seguida en la citada mesa. Todos muestran extrañeza y buscan una u otra explicación, sin hallarla.
Al menos hasta hoy era práctica habitual obligatoria que cuando los Reyes acudían a un acto, en la mesa central se previera una doble presidencia donde los dos puestos centrales se guardasen para Sus Majestades los Reyes, ocupando el Jefe del Estado el sitial derecho entre ellos, y su consorte el izquierdo. Y a partir de aquí se aplicase la precedencia en alternancia. Sin embargo, este lunes 19 de marzo de 2012, hemos visto una ordenación inédita. Siete puestos, el Rey en el medio, la Reina a su derecha y el Presidente del Gobierno a su izquierda, Y a partir de ahí de derecha a izquierda el Presidente del Congreso, Presidente del Senado, Presidente de la Comunidad Andaluza y Vicepresidenta primera del Gobierno. Incluso algunos me han escrito pensando que los medios han publicado la foto al revés, pero no.
Si alguien pregunta por qué, tendrá que dirigirse a los organizadores porque uno no encuentra explicación alguna a este cambio sin sentido. Tampoco razones para que se salte a la torera las normas vigentes de precedencias, las técnicas tradicionales y las costumbres, que tanto pesan en eventos de estas características. Por muchas razones. Primero, porque argumentar que no caben más de siete personas en la mesa para hacerla par, no cuadra. Segundo, porque en el peor de los casos con seis personas hubiera sido suficiente (aunque lo ideal hubieran sido ocho). De acuerdo a la costumbre, la lógica y la norma, los Reyes presiden, don Juan Carlos a la derecha y doña Sofía a la izquierda, como siempre. ¿Por qué esta vez no se hizo así? Ni idea, pero para los profesionales de protocolo decisiones de este tipo hacen dinamitar todos los principios relativos a la aplicación de precedencias. Si alguien quiere saber por qué, no podemos decirlo y solo podemos remitirle a los altos responsables de Protocolo del Estado para que nos lo expliquen. No porque nos parezca ni bien, ni mal (que la verdad nos parece frívolo), sino sencillamente para saber qué tenemos que hacer a partir de ahora. ¿Vale todo?
En un acto de estas características, hemos echado de menos en la mesa al Presidente del Tribunal Constitucional (más que justificada su presencia) y a la Alcaldesa de Cádiz (máxima representante local), y si embargo no entendemos el por qué de la presencia de la Vicepresidenta del Gobierno (estando el Presidente). Creemos que hubiera sido perfecta esta disposición en presidencia par:
1.       Rey.
2.       Reina.
3.       Presidente del Gobierno.
4.       Presidente del Congreso.
5.       Presidente del Senado.
6.       Presidente del Tribunal Constitucional.
7.       Presidente de la Junta de Andalucía.
8.       Alcaldesa de Cádiz.
Lo que se hizo, con todos los respectos, no lo podemos compartir para nada, por muchas explicaciones que nos den. Así de sencillo. Queridos colegas y alumnos no nos quedemos con este caso como una “inflexión” en Protocolo, sino como un importante error que genera confusión. Siento decir esto, pero el Estado no puede jugar con “frivolidades protocolarias” sean fruto de lo que sean. Uno confía que en estos actos la presión política no se imponga al Estado de Derecho, pero tras lo visto ya no sé qué pensar. Pierden el derecho a decidir sobre precedencias quienes resolvieron el orden de esta mesa.
Por eso, queridos alumnos y amigos profesionales, confiemos que esta sea la mala excepción que rompe la regla. Últimamente se habla mucho de “romper” el Protocolo como forma de humanizar los actos oficiales. Pero esto no es romperlo, sino sencillamente “destrozarlo”. Resulta que en la inauguración de la X Legislatura en el Congreso, el Rey y la Reina ocupan sus lugares tradicionales. Meses después lo invierten. ¿Es que la Pepa tanta fuerza tiene?
Como diría  mi amigo, explicaciones al “maestro armero”. Para mí es un error y grave.
Y otra pregunta: ¿seis banderas de España no es excesivo? Me hubiera gustado ver las enseñas de todas las autonomías de España, como símbolo de unión, y no tanta rojigualda, a la que obviamente respetamos y mucho. Seis banderas de España en apenas unos metros a uno le hacen pensar muchas cosas, aunque para otros posiblemente haya sido solo cosa de armonía y equilibrio escenográfico. Pero los símbolos del Estado no son elementos de decoración. Son algo más. Y en Cádiz estábamos toda España.

Bandera a la “carta”

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IUComo no es la primera vez que sucede, creo que es bueno hacer algún comentario al respecto. Tampoco es la primera vez que desde diferentes ámbitos de la profesión se viene comentando el incumplimiento de la Ley de Bandera de España en diferentes instituciones oficiales, entidades privadas y otros estamentos. Y no es cosa de izquierdas o de derechas, de nacionalistas o españolistas, de empresas fuertes o no tan poderosas. Se sucede con más frecuencia de lo que es habitual, lo que me lleva a pensar que realmente no estamos ante un fallo sino ante una estrategia forzada probablemente por la necesidad de encuadrar una determinada foto de cara a los medios de comunicación. Hemos recogido estas imágenes del Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy en la sede de la Presidencia (durante una entrevista que emitió Televisión,  de la portavoz del Partido Socialista en el Congreso, Soraya Rodríguez, y al coordinador de Izquierda Unida, Cayo Lara,  compareciendo ante los periodistas en una de las Salas de Prensa de esta alta institución del Estado.

He estado buscando la foto, pero no la he encontrado, pero hace apenas unas semanas veía por el telediario otra imagen similar con el portavoz del Partido Popular en el Congreso, Alfonso Alonso, con idéntica colocación de las banderas. Ya en su momento, la que fuera Vicepresidenta del Gobierno, María Teresa de la Vega, en sus tradicionales comparecencias de los viernes tras el Consejo de Ministros, en calidad de Portavoz del Gobierno, acudía a la Sala de Prensa del Congreso, con una disposición igual de las enseñas, lo que valió una severa crítica por parte de algunos medios, como el diario ABC:
VicepresidentaViceY podríamos decir lo mismo del anterior presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, también en La Moncloa:
11-foto2Por si acaso alguno desconoce la normativa al respecto, la Ley 39/1981, de 28 de octubre, por la que se regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas, en su artículo 6, dice lo siguiente:

1. Cuando se utilice la bandera de España ocupará siempre lugar destacado, visible y de honor.
2. Si junto a ella se utilizan otras banderas, la bandera de España ocupará lugar preeminente y de máximo honor y las restantes no podrán tener mayor tamaño. Se entenderá como lugar preeminente y de máximo honor:
a.        Cuando el número de banderas que ondeen juntas sea impar, la posición central.
b.        Si el número de banderas que ondeen juntas es par, de las dos posiciones que ocupan el centro, la de la derecha de la presidencia si la hubiere o la izquierda del observador.
Por si acaso alguno quiere apelar a ello, es cierto que el artículo 7 señala que “cuando la bandera de España deba ondear junto a la de otros Estados o naciones lo hará de acuerdo con las normas y usos internacionales que rigen esta materia en las relaciones entre Estados, así como son las disposiciones y reglamentos internos de las organizaciones intergubernamentales y las conferencias internacionales”. Pero es evidente que este artículo no es de aplicación para este caso, pues ni Europa es una nación, ni el acto está promovido por la Unión Europea o cualquiera de sus instituciones.
Es obvio que en función  a esta norma aprobada por el Congreso de los Diputados en el año 1981, si se colocan las banderas de España y Europa, la nacional debe ocupar un lugar de honor y visible y situarse a la derecha, es decir, a la izquierda si se mira de frente. Es curioso que una norma tan sencilla se haya vulnerado de forma tan sistemática en nuestro país. ¿Se hace por desconocimiento? Uno a estas alturas comienza a pensar que no, porque de lo contrario habría que cuestionarse ciertas profesionalidades, porque precisamente esto de las banderas, es la primera lección que se da en cualquier “cursillito” de protocolo. Y pienso que quienes toman la decisión de colocar las banderas así no desconocen la norma (me imagino).
La sana intención de que el compareciente ante los medios quiera salir junto a la bandera de España es lícita, pero no por ello debe vulnerar la norma, porque precisamente los políticos deben ser los primeros que cumplan con la misma. Probablemente, el “Uso Francés” como vengo a denominar esta situación, esté influyendo para mal en nuestros representantes. El Jefe del Estado francés, el actual y los anteriores, en sus comparecencias colocan la bandera de Francia a la izquierda frente a la Europea, para conseguir el efecto de que su Presidente quede junto a la francesa y no quede la de Europa más resaltada. Para ello, han recurrido a un mecanismo loable que es mantener la francesa unos centímetros adelantada con respecto a la comunitaria. De esta forma, al no estar en la misma línea, la más adelantada cobra precedencia, tal y como se puede apreciar en esta imagen:
Sarkozy

Esta intención por situar la bandera nacional en el caso de España junto al que posa ante los medios, puede resolverse sin vulnerar la Ley. Basta con seguir el ejemplo francés, o bien por prescindir de la Europea (no sé por qué tanta obsesión por ella) o sencillamente por ponerlas separadamente una a cada lado. Probablemente gusten menos estas opciones, pero la ley está para cumplirla, y si la fórmula de la Ley de 1981 no responde a las necesidades mediáticas que buscan los políticos tienen la facultad de llevar una modificación a la norma al Congreso. Si se incumple, caemos en la coherencia de exigir a vascos y a Catalanes que cumplan la Ley de la Bandera de España, que ondee junto a ellas en posición preferente, que haya habido fallos judiciales al respecto, y luego desde las primeras instituciones ocurre lo que ocurre. Y en ambos casos se infringe la Ley.

De no cumplir la norma estaremos desacreditados para denunciar situaciones como esta del Presidente Catalán, que habitualmente comparece con la bandera catalana, ignorando la obligatoriedad de situarla junto a la española y en segundo lugar (artículo 4: “En las Comunidades Autónomas, cuyos Estatutos reconozcan una bandera propia, ésta se utilizará juntamente con la bandera de España en todos los edificios públicos civiles del ámbito territorial de aquélla, en los términos de lo dispuesto en el artículo 6 de la presente Ley”; y el artículo 5 dice lo mismo para diputaciones y ayuntamientos):

Es hora ya de que los responsables de protocolo hagan valer el cumplimiento de la norma y que los políticos y autoridades respeten la misma (o que cambian la Ley). Situaciones como estas desacreditan al Estado Constitucional y le quita argumentos cundo es necesario defender la presencia de la enseña nacional en los actos oficiales que convoquen cualquiera de las instituciones españolas tanto en el interior como en el exterior del país.

Claro está que cualquier cosa menos lo que nos traslada esta imagen de una rueda de prensa del Presidente Vasco con el entonces vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves. Algo que no trascendió mucho, pero que obviamente resulta de una gravedad extraordinaria, pues esa disposición viene a transmitir el mensaje claro de que España y Euskadi son dos naciones de igual a igual unidas por Europa. No creo que haya sido un fallo de Protocolo.
Chaves y Patxi

Puestos a hablar de incumplimientos, deberíamos referirnos igualmente a esa otra circunstancia que tristemente en los duelos se produce: colocar el crespón o lazo negro prendido a la bandera. Algo que por tradición no debe hacerse, ya que la bandera es la que es y nada que esté contemplado en las diferentes normas que la regulen puede colocarse. El artículo 8 habla de la prohibición de colocar cualquier símbolo y aunque se refiere fundamentalmente a partidos políticos, asociaciones o entidades privadas, hemos de entender por extensión que la colocación sobre la enseña de cualquier otro símbolo debe estar prohibida, porque de lo contrario empezaremos a ver (perdón, ya lo vemos) cosidos a la bandera lazos rosas, azules, blancos, quijotes, toros, etc. El crespón, que debe reservarse en el luto solo para la bandera de interior (el luto en las exteriores se hace únicamente poniéndola a media asta, cosa que también se hace habitualmente mal en muchas instituciones de primer nivel), se coloca en la parte superior del mástil, pero sin engancharse a la bandera. Deberíamos evitar situaciones como estas:

Bandera Luto 0Bandera lutoO incluso cuando el mismo Rey de España compareció ante la Televisión tras el trágico atentado del 11-M:
Rey crespònEn fin, que las normas y las tradiciones que terminan por elevarse casi a rango de norma, están para cumplirse. Sabemos que hay situaciones en que el factor mediático hace necesario la visualización de determinados símbolos o mensajes, pero hay otras maneras de conseguir los mismos fines sin que desde las más altas instancias se trate a la bandera de esta forma.

¿Por qué el “Queremosorganizareventos”?

No es una acción más. O una intentona. Es sencillamente una apuesta. Y confiamos en que salga bien. No paro de recibir todos los días numerosos correos o llamadas, o de recibir a personas que me transmiten su desánimo por la falta de oportunidades para acceder al mundo del protocolo y la organización de eventos. Lo cierto es que el tema está como está para todas las profesiones. La crisis ha sacudido a todos. Pero si protocolo fuimos los primeros en sufrir las consecuencias de ella, también seremos de los primeros en salir.

Llevamos un grupo de personas cavilando hace tiempo sobre la necesidad de hacer algo que sirva para revitalizar el sector, hacernos notar, recuperar el optimismo, sensibilizar a la sociedad y demostrarle que con protocolo se puede salir mejor de este atolladero. El cambio de Gobierno ha dado posibilidades a unos, pero sigue dejando fuera a cientos.
Y no podemos quedarnos impasibles. Ni los que tenemos la oportunidad de trabajar, ni los que sufren el terrible paro, la falta de oportunidad o los bajos salarios, o ejercer lejos de lo que han estudiado. No podemos. Primero hay que recuperar el optimismo, porque si persistimos en el pesimismo nunca saldremos.
Por eso, hemos pensado que debíamos lanzar de forma espontánea una iniciativa a la que libremente cada uno se apunte para proponer ideas, acciones, hacer lobby, ayudar… Incluso los profesionales también deberían meterse en este movimiento, entre otros motivos, porque nadie está a salvo. Tenemos que recuperar la conciencia colectiva, la conciencia de que somos profesión y debemos corporativizarnos. No queda más remedio que unirnos y entre todos ir tratando de sacar uno a uno de este atolladero.
Quieroorganizareventos no es la panacea, ni tampoco la solución, pero pretende ser la casa de todos, un lugar en donde nos encontremos, hablemos, generemos iniciativas, busquemos soluciones y reclamemos alternativas. Pero no es nuestro deseo fijar el camino unos pocos, sino entre todos. Se pueden hacer muchas cosas y eso es de lo que se trata. Vamos a abrir foros, fomentar el intercambio, habilitar una web con ese nombre –ya registrada– y que sea gestionada con orden pero con la ayuda de todos. Buscaremos los foros de profesionales para recordarles que hay generaciones detrás con ganas que no buscan apartar a nadie, sino ayudar, recibir apoyo y que se les brinde la oportunidad de colaborar en sus eventos.
Este movimiento, que algunos ya llaman P-15, quiere la unión, aunque sobretodo las ideas. ¿Cómo puedo ser un emprendedor en protocolo y organización de eventos y poder iniciar carrera profesional desde ya? Ése es nuestro propósito y por eso pasamos a la acción. Buscamos la oportunidad. De ahí que este tren vaya camino de ello desde que comenzó el año. Creemos que se pueden llevar a cabo iniciativas que devuelvan las ganas, que nos den fuerza y que nos dirijan por la senda correcta. Queremos que las asociaciones profesionales se ocupen más de este tema y pedimos a los profesionales que desde sus puestos orienten y procuren posibles participaciones en eventos, aunque sea como ayudantes u observadores.
Hay una generación de protocolo que busca sitio, y aunque poco a poco se van dando buenos pasos es hora ya de dar los definitivos.
Queremos que el movimiento culmine en todo el territorio nacional, pero que en cada autonomía o provincia los interesados se muevan y expongan sus conclusiones y resultados. Estamos en un momento importante y crucial donde ser emprendedor es algo más que llevar un currículum. Pero, en la desorientación general, es necesario que iluminemos el camino y que quienes tenemos algunas bazas las pongamos a disposición de la comunidad protocolaria.
Funcionará si quienes se comprometen cumplen y trabajan en serio. Por eso, a través de las redes sociales hemos lanzado la iniciativa y con buena respuesta. Hay mucha, mucha, gente que quiere ayudar, que quiere hacer cosas sin más ánimo que el de tirar por esta profesión. Todos tenemos contactos y mal se tiene que dar para que no rasquemos cosas.
Confiamos mucho en esa web y en las muchas ideas que nos han hecho llegar. Ya veréis cómo comenzará pronto a dar resultados.
Ahora queda fijar la hoja de ruta. Primer paso, en febrero, reunión restringida pero libre de quienes puedan acudir a Madrid. Se tratará de fijar los parámetros del movimiento y las primeras iniciativas, así como la mínima organización de salida que precisamos. Y en marzo nos iremos al primer gran foro de emprendedores. Todo sin ánimo de lucro, sin costes, buscando las ayudas necesarias.
Creemos que merece la pena, porque hay que abandonar el pesimismo y situarse en el optimismo. Hay tiempo para la oportunidad. Claro está, como siempre digo, si se vale para esto y si de verdad uno se compromete. Si estás apuntado has asumido una bonita responsabilidad. Si no lo estás, vente al grupo. Siendo muchos tendremos más fuerza. Aislados en cada pueblo o ciudad no somos nadie.
Y en esa hoja de ruta, las réplicas en cada autonomía tienen que producirse con intensidad, con iguales acciones pero a escala regional. Tendrá que haber coordinadores para cada acción y para cada lugar, pero todos tenemos la misma voz y el mismo voto. Y todo sin dejar de estar al lado de profesión que amamos profundamente.
Ésa es la apuesta de Quieroorganizareventos. La apuesta de todos. No es una iniciativa que queramos llevar unos pocos. Ayudamos a ponerla en marcha, a facilitar medios, contactos, pero al final quien tiene que tirar del carro son todos, debidamente bien organizados, con réplicas en todas las comunidades autónomas. Nos ofrecemos a ayudar, estimular, empujar, abrir puertas, etc… Pero el reto está en las ya más de casi trescientas personas que de una y otra manera han puesto en marcha una gran ola que puede llegar lejos. No es una iniciativa para ofrecer puestos de trabajo, pero sí para facilitar la inserción. Poco a poco iremos haciendo.
Ánimo y en breve la constitución del Comité Organizador. Primer paso de este imparable Tren 2012. Destino Oportunidad.