Capilla ardiente en el Congreso sin luto oficial

Los servicios de Protocolo y Relaciones Institucionales del Congreso de los Diputados, que hoy viven una intensa jornada con la celebración del Día de la Constitución, hicieron ayer una adecuada interpretación de cómo “enlutecer” simbólicamente la institución como consecuencia del fallecimiento de su ex presidente, Manuel Marín (presidió el Congreso en la VIII Legislatura de la democracia, entre 2004 y 2008), y la instalación de la Capilla ardiente en el Salón de los Pasos Perdidos durante la tarde, sin que se hubiera fijado por el Gobierno Luto Nacional (que a mi modesto entender no procedía). Continue reading

Nuevo protocolo en una comida oficial ofrecida por los Reyes

Mesa presidencial

Presidencia de la comida en Palacio

Un interesante cambio que no debe pasar por alto. Aunque no fue una visita de Estado, sino oficial, nunca se había optado por una solución como las que muestran las fotografías que ilustren esta breve nota. Fue con ocasión de la visita a España del Presidente de Palestina, Mahmoud Abbas, en la que el rey Felipe VI y la reina Letizia ofrecieron un almuerzo en su honor en el Salón de Columnas del Palacio Real de Madrid. Con anterioridad, ambos Jefes de Estado habían mantenido un encuentro en el Palacio de La Zarzuela, en compañía de sus respectivas delegaciones. Un protocolo diferente para el comedor y la mesa principal. Merece la pena recogerlo. Continue reading

Mejoras en el Protocolo en la ceremonia de bienvenida al Presidente de Israel

El pasado lunes 6 de noviembre, el Presidente de Israel y su esposa eran recibidos oficialmente por los Reyes de España en el Palacio Real, sede de la Jefatura del Estado. Era el primer acto oficial con ocasión de su visita de Estado que se prolongaría 48 horas más con diferentes actos protocolarios, entre ellos los habituales encuentros en el Palacio de La Zarzuela, la cena de Gala, la visita al Senado (que se alterna con el Congreso), la reunión con el Presidente del Gobierno y la recepción en El Pardo (donde se aloja el visitante), entre otras. La ceremonia de bienvenida se celebró por segunda vez en la historia reciente de nuestra monarquía en el Patio de la Armería de Palacio Real, tras el “estreno” de esta modalidad con ocasión de la visita del Presidente de la República Argentina, el pasado mes de febrero. En la ceremonia del jefe de Estado israelí se han producido interesantes cambios en el formato con respecto a la visita argentina y que han venido a mejorar notablemente el resultado protocolario, ganando en vistosidad, solemnidad y sencillez de movimientos. Analizamos los cambios de un acto que parece haber encontrado el estilo que buscaba Felipe VI y su equipo de protocolo, dirigido por Alfredo Martínez Serrano. El Rey, desde su acceso a la Jefatura del Estado en junio de 2014, viene marcando su propio estilo protocolario y ya desde el primer día de su reinado viene notándose. Como escribimos en su día, el acierto del cambio del lugar de la ceremonia, prescindiendo de El Pardo por el Palacio Real, constituye un acierto, pues por encima de todo pone en valor dicho Palacio como sede de la Jefatura, permite abrir a la sociedad la ceremonia y vestirla de mayor solemnidad, dentro de la sencillez que en todo momento quiere el Monarca. No obstante, siendo reservados, hay que barajar también la posibilidad de que estos cambios obedezcan en parte a las malas condiciones físicas de la Primera Dama invitada. En las próxima podremos confirmar si son cambios confirmados o si estamos ante dos modelos que se aplicarán según las circunstancias de cada visita.

Ver video íntegro de la ceremonia, pinchando aquí. Continue reading

¿Protocolo politizado en los Premios Princesa de Asturias?

La ceremonia y el protocolo del acto en sí de entrega de los Premios Princesa de Asturias no puede calificarse de otra manera que de exitosa. No hay apenas pegas trascendentales que poner, ni que merezca la pena comentar, y, por lo tanto, felicitamos en consecuencia a todos sus organizadores. Sin embargo, hay algunas cuestiones extra ceremonia y de contenidos de la misma que sí deben ser objeto de alguna reflexión. Este acto de entrega de los galardones, que ha cumplido su 37 edición, ha pisado el peligroso terreno del uso político, algo que hasta ahora había sido la línea roja. Siempre los organizadores, con la Casa Real al frente, han frenado la presión de los políticos por instrumentalizar la más importante ventana de España al mundo. Oviedo fue cita un año más de ese mundo que quiere vivir en concordia y en paz, que busca la justicia, la solidaridad y el progreso a favor de un mundo mejor para todos y lo hace desde la aportación de todos los ámbitos del conocimiento y la actividad. En mis 33 años de trabajo en el servicio de protocolo de la Fundación Princesa de Asturias, el entonces mi director Graciano García (creador y fundador de estos galardones) siempre me insistió en no cruzar esa frontera. Soy testigo de las muchas presiones que soportó procedentes de todos los rincones políticos de nuestro país (por ejemplo al presidente Felipe González, no se le permitió hacerse la foto con el presidente brasileño, Lula da Silva cuando recogió su premio, y hubo de conformarse con un encuentro en el Hotel de la Reconquista, lo que hizo que González no acudiera luego al Teatro). Tuve un director muy plantado en ese convencimiento, y gracias a él estos premios cuentan con el prestigio que tienen. Pero el acto de ayer, por muy emotivo, bonito y elegante que haya sido, ha pisado una “china” que le puede hacer herida. Cuando el objetivo es generar la “postal del reconocimiento universal a favor de la sociedad global”, a través de un conjunto de premiados, permitir ciertas acciones que responden a criterios de política doméstica le hace perder su verdadera esencia. Continue reading

Ceder la presidencia, una cuestión excepcional de cortesía

Ceder la presidencia en un acto debe responder a criterios de excepcionalidad. En mi modesta opinión no debe hacerse con frecuencia, porque el anfitrión es la persona que debe presidirlo. No hacerlo resulta extraño en primer lugar, y carece de sentido, en segundo. Desde el punto de vista de la tradición en la celebración de actos, es a quien le corresponde presidir, y desde la normativa prima esa situación al dejar claro que la “autoridad que organiza un acto le corresponde la presidencia”. Pero como esa misma normativa prevé la cesión al señalar que en caso de no presidir se situará en lugar inmediato, muchos se acogen a ello de forma surrealista, cuando realmente se refleja en la norma para dar amparo al anfitrión en situaciones de excepcionalidad. Continue reading