Adiós 2020 que deja el nuevo protocolo’20

Se va, por fin, 2020. Jadeante, pero se va. Con ciertas dudas llega 2021 sobre si será igual, mejor o peor. Ha de confiarse que al menos se vaya lo malo y nos traiga la devolución integral de nuestras vidas, esperanzas, ilusiones, proyectos y trabajo. A unas horas del final de un año que parecía en su inicio redondo, las aristas creadas todavía nos arañan y deja en el sentir colectivo pérdidas de seres queridos, sufrimientos y angustias y desplome general en lo económico, social y relacional, entre otros. Sí, se va un año que nunca debió existir. Pero se va. Queda la esperanza, como cada fin de año, que el siguiente será mejor. Eso queremos creer y lo trasladamos a quienes lean este último artículo de un año de pandemia cuyas consecuencias preferimos no recordar. Dejo al sentimiento improvisado lo que pueda pensar mientras una a una tomo las uvas de la suerte, esa costumbre tan española como motivadora. Para quienes trabajamos en el sector de protocolo y eventos, este curso que acaba nos ha traído sentimientos encontrados. Por una parte, miles (sí, miles) de colegas de agencias y empresas de organización han pasado al ERTE o sencillamente se han quedado sin trabajo. Por otra, hemos observado la capacidad de reinvención y hemos asistido a un importante repunte de la necesidad de profesionales de protocolo con su creatividad organizadora.

Protocolo'20

Acto institucional del Día de Aragón, 23 de abril de 2020, promovido por el gobierno autonómico y Cortes de Aragón. El primer evento institucional presencial en pandemia celebrado en España y en nuestra modesta opinión el mejor acto oficial durante la crisis de 2020 y que ha servido de referencia a la profesión.

Reinventarse

En esa dualidad nos agarramos a la capacidad del sector de dar respuestas imaginativas a un período largo en el que los eventos se han restringido enormemente o se han suspendido. Nos quedamos con las acciones colectivas que han dado respuesta a la necesidad de unirnos, superar brechas y diferencias y poner las habilidades al servicio de una sociedad “noqueada” por la pandemia.

La industria de los eventos ha vivido en estos nueve meses –y seguirá al menos un semestre más- el año horrible, el escenario menos imaginado y deseado. Cuando el sector hacía cábalas sobre un crecimiento superior al 5 por ciento en 2020, la realidad del virus ha pretendido devolvernos a la casilla de salida. No nos han matado al alfil o a la reina como en el ajedrez, pero de alguna manera nos han comido alguna ficha del parchís que ha regresado a la parrilla de salida. Pese a esa aparente “vuelta a atrás” este 2020 ha generado, por contraposición, la adrenalina que empuja a sobrevivir y lo ha hecho sentando las bases de la renovación.

Fue necesario en 2020 reinventar sobre la marcha los actos institucionales, empresariales, culturales, deportivos, sociales… y se ha avanzado mucho, pese a la reducción drástica de más de un 95 por ciento de los eventos en sus formatos habituales, según datos del sector. Las tecnologías para la comunicación han sido aprovechadas para llenar el vacío de la presencialidad, incluso, nos han venido a decir por qué carajo hemos tardado tanto en darnos cuenta de sus bondades. ¿Quién no piensa hoy cuántas reuniones con desplazamientos, hoteles, catering, logística en general, que requieren elevados presupuestos, se han podido ahorrar gracias a los “zoom” de turno o sistemas similares? ¿Cuánto se han ampliado las relaciones personales gracias al uso rápido y fácil de estos sistemas no incompatibles con agendas y otras dificultades? Algunos pensaron que, en nuestro sector, las tecnologías iban a zancadillear al protocolo, dando mayor relevancia a los técnicos informáticos, frente a las sutilidades de los profesionales de la organización. Nos veíamos en marzo “aparcados” por los nuevos formatos. Pero no nos alteró, ni ocurrió lo peor.

Protocolo'20

Acto civil, organizado por la Xunta de Galicia en recuerdo por las 619 víctimas en los tres rpimeros meses de pandemia, el día 13 de junio de 2020, basado en la interpretación de los himnos de España y Galicia y una actuación en directo de Luz Casal y Carlos Núñez, que con la compañía de un pianista hicieron una emocionante versión de Negra sombra, el poema de Rosalía de Castro. También se descubrió una placa de recuerdo y se colocaron 619 rosas blancas. Consideramos que este ha sido el segundo mejor acto en recuerdo de las víctimas.

La imaginación colectiva

El “confinamiento”, palabra elegida por la Fundeu para 2020, nos ha traído algunas buenas noticias a los profesionales, como la de juntarnos para generar creatividades colectivas acordes con las normativas de salud públicas y en línea con los fines comunicacionales de las instituciones y las empresas. Se ha disparado la imaginación positiva y eso es muy bueno en una profesión quizá demasiado anclada en formatos antiguos. El protocolo se ha mantenido vivo y ha triunfado allá donde se ha hecho bien, con alternativas creativas que han permitido fortalecerlo. Frente a las tecnologías frías, distantes –aunque eficaces- y aparentemente deshumanizadas, los técnicos de protocolo han puesto el corazón, el sentimiento y la narrativa en eventos inicialmente hostiles.

La creatividad y la imaginación no se han aplicado solo en poner orden a los eventos remotos, sino también para actos presenciales donde se ha cuidado con esmero el “evento seguro” y ha introducido el sentimiento de humanidad en unos momentos donde el abrazo quedaba lejos de nuestras vidas. Seguimos sin abrazarnos, pero sí hemos respirado el sentir del abrazo, la solidaridad y el acercamiento. Se ha respetado el dolor y el sufrimiento y se ha permitido que los representantes públicos estuvieran “físicamente” junto a los ciudadanos y los empresarios con sus trabajadores y clientes.

La imaginación y la adaptación a las circunstancias nos hace concluir curiosamente que en 2020 hemos tenido magníficos eventos protocolarios, llenos de tanto alma que ni la mascarilla ha sido barrera. Hay que reconocer el enorme trabajo de estos gestores por sostener la presencialidad con la adopción de medidas seguras, pero sobretodo, con alternativas que nos han hecho vibrar. Ha sido el año para empujar a los profesionales a novedosas maneras de organizar y al escape de la rutina atrapante que estaba asfixiando a los eventos oficiales.

Protocolo'20

Acto civil promovido por la presidencia del Gobierno de España, en Palacio Real, presidido por los reyes de España y sus hijas, el pasado 16 de julio. Junto con el acto del Día de Extremadura, mi mejor tercer evento del año institucional.

Racionalidad en los presupuestos futuros

Ha habido muchos actos apoyados en tecnologías de la comunicación, pero no nos hemos quedado cortos en los presenciales. Menos gente, sí, pero más intensidad y efectividad, lo que nos lleva a pensar que tocaba reinventarnos y la pandemia nos ha empujado. Volverán con fuerza los eventos presenciales (cuando el bicho se aleje), tan necesarios en estos tiempos de convivencia, pero la crisis nos ha enseñado que en esta presencialidad hay opciones de las que se puede sacar buen provecho.

2020 ha hecho fuertes a los profesionales que han sabido adaptarse. Nos va a permitir que los presupuestos respondan racionalmente a la convivencia de eventos en remoto, híbridos o presenciales, y éstos últimos serán a partir de ahora más valorados si su convocatoria es necesaria.

Hay que pedir a las instituciones y empresas que no se queden con la experiencia de que lo virtual funciona y gasta menos (no siempre). Cumple su función y lo seguirá haciendo. Pero continuan siendo necesarios los presenciales, con un presupuesto lógico dentro de una estudiada estrategia para combinar los diferentes canales. No olvidemos que la comunicación institucional y empresarial pasa también por el roce humano, los abrazos y la proximidad. Conviviremos entre lo virtual y lo presencial, aunque se reconocerá una vez más la eficacia del evento de cercanía.

Protocolo'20

Acto oficial con motivo del día de Extremadura, celebrado el 8 de septiembre de 2020. Ni discursos, ni público, ni espectáculo. El acto institucional del Día de Extremadura estuvo condicionado por la pandemia del coronavirus tanto por el contenido, un emotivo homenaje a las víctimas de la covid-19, como por las formas, con la aplicación de medidas de prevención. Un gran evento que merece la pena destacar que forma parte también de mis tres mejores eventos.

Una nueva oportunidad

Con lo que hemos aprendido este año, los buenos profesionales que han sabido adaptarse, 2021 llega como una nueva oportunidad para demostrar los beneficios de un protocolo actual. Quedan meses para la normalidad, pero mientras tanto hay sitio y motivos para el evento presencial, con las medidas sanitarias necesarias (muchas de ellas han venido para quedarse). También para los virtuales e híbridos siempre que sean conceptualizados más allá de una simple reunión, encuentro o promoción comercial. Las agencias de eventos deben comprender que no todo vale por la apariencia o el gran formato, pues si falta corazón y sentimiento los actos empresariales, comerciales o de otro tipo seguirán cojeando aunque recurran a espectáculos increíbles.

Sí, se va 2020, pero se queda el espíritu del protocolo’20, ese que nos ha dejado una nueva forma de hacer, crear y pensar, un Observatorio Profesional de Protocolo y Eventos, 19 jornadas de protocolo abiertas en 9 meses, un mejor anclaje y convivencia entre verdaderas asociaciones profesionales serias y comprometidas, un “tajo” en el que trabajar juntos, una visión diferente de nuestra responsabilidad, una “criba” para los oportunistas o falsos profesionales que aprovechan cualquier agujero para colarse y una necesidad permanente de contrastar en común opiniones y experiencias. Que no se pierda. Si en 1995 se habló del “espíritu de Oviedo”, llega ahora esta segunda referencia: “El protocolo’20”, ese que ha dado la vuelta para servir de nexo entre todos los miembros de la sociedad.

El congreso de la convergencia para 2021

De corazón, ¡feliz 2021!, al que solo pedimos la oportunidad de volver a sentirnos personas libres que valoran la vida como nunca y profesionales comprometidos con la sociedad.

¡Feliz 2021! Confiamos que nos traiga, al fin, el auténtico congreso de profesionales de protocolo y eventos, promovido por todos los que apostamos por esta profesión, sin más nombre y apellido que la de “Encuentro de Profesionales” y un reclamo claro: “Juntos hacemos profesión”. Ahí el Observatorio puede lograr que todas las iniciativas sectoriales o de asociaciones converjan finalmente en un único y excelente encuentro en España en el que todos quepamos y nos encontremos a gusto.

Mis mejores deseos para esta nueva oportunidad.

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