Protocolo y compromiso profesional

Congreso de Comunicación y Eventos. El #protocololocal

Cartel oficial del encuentro.

Que más de un centenar de profesionales de diferentes instituciones públicas y empresas privadas o semipúblicas, vinculadas al protocolo y a la organización de eventos en el ámbito local, provincial y autonómico, es un gran paso para seguir dando a conocer la importancia de una profesión que se ha renovado de forma importante, pero que aún para gran parte de la sociedad, empresarios, políticos y medios de comunicación sigue siendo algo vinculado al saber estar. El VI Congreso Universitario de Comunicación y Eventos, que se celebra los días 15 y 16 de noviembre en Madrid, promovido por un amplio grupo de expertos de todas las comunidades, que están al pie del cañón todos los días, confiere aún más valor al encuentro, porque entre todos ellos han sido capaces de fijar un programa realista de preocupaciones sobre las que hablar y que apuntan en la dirección de buscar nuevas estrategias para contribuir al buen nombre de las instituciones y al acercamiento de éstas a los ciudadanos. Bajo el reclamo #protocololocal tenemos una buena oportunidad de seguir construyendo una profesión que precisa de reciclaje permanente y urgente, y de mayor apoyo y reconocimiento social e institucional.

Estamos satisfechos de que por primera vez en nuestro país un Congreso se especialice en un tema tan importante como son los eventos locales y su protocolo, los que más se celebran en nuestro país y los más cercanos a los ciudadanos. Este foro ha fijado un formato donde la doctrina da paso a la experiencia, la buena y la mala, para que desde la realidad del día a día, y la aportación de más de cincuenta profesionales cada asistente pueda sacar las conclusiones de cuál es ya el nuevo rol que tiene un responsable de protocolo o un gestor de eventos. Nada que ver con el pasado reciente, ni con las noticias que habitualmente recogen medios de comunicación que confunden el protocolo con el saber estar, saber vestir o conocer cómo hacer reverencias a los reyes, por citar lo más casuístico.

Profesión para la convivencia

El nuevo protocolo de hoy, el renovado profesional de estos tiempos, busca en su trabajo diario la organización de eventos que faciliten la comunicación, la transparencia y la cercanía de gobernantes y gobernados, de empresarios y clientes, etc. Trata de facilitar las buenas relaciones institucionales, frenar posibles enfrentamientos, generar imagen de ciudad y país, abrir las puertas de las entidades, generar una comunicación más abierta y constante, fomentar acciones de reputación e implicar a todos los agentes que cada día construimos “mundo”. No somos acomodadores, ni profesionales obsesos por el cumplimiento rígido de normas o costumbres (que dejan espacios suficientes para la adaptación a cada situación), ni somos los responsables de decidir sobre el vestuario de un alcalde o de un consejero, ni de gastar dinero en cuestiones innecesarias. Al contrario, somos técnicos que apostamos por la eficacia en el cumplimiento de unos objetivos y que medimos cada euro de gasto para generar un retorno favorable para la comunidad.

Airear las instituciones

No somos eso, al menos en su mayoría. Somos profesionales necesarios en las instituciones, organizaciones y empresas porque cubrimos y atendemos un aspecto tan esencial como son las relaciones institucionales y humanas, la adecuada imagen de una entidad, ciudad o país, que establecemos puentes y facilitamos la convivencia. Lo hacemos no solo desde el sentido común, sino desde el conocimiento de las técnicas hoy exigibles que pasan por muchas materias que a veces nos convierten no solo en creativos y comunicadores, sino ingenieros, arquitectos, diseñadores, informáticos, relacionistas, estrategas, garantistas de la seguridad y un largo etcétera. Obviamente, nos regimos por técnicas, costumbres y objetivos a cumplir, pero también por el cumplimiento de los mínimos que exigen las normas en vigor y aprobadas por los representantes oficiales, o por los procedimientos fijados desde las entidades privadas (en cada caso su “fuente de derecho”). Pero por encima de todo somos personas que asumimos la responsabilidad de airear las instituciones mediante procesos de comunicación en vivo, sostenedores de determinadas costumbres y tradiciones que por su componente cultural o humanístico deben mantenerse y personas modernas que nos importa por encima de todo el bien de la institución para la que trabajamos.

Ajenos a intereses partidarios

La profesión no debe responder a intereses partidarios, y cuando se ve obligado a hacer es porque existen políticos que tratan de aplicar un protocolo privativo, cuando nuestra función es estar precisamente por encima de los partidos para que la esencia institucional no sea vea vulnerada en perjuicio de los vecinos. Las cuestiones de Estado, de Autonomía, de Provincia y de Municipio están muy por encima y nuestra aportación al respecto es esencial. Por eso reclamamos que se nos mire desde la perspectiva correcta actual.

Por estas razones y otras también fundamentales encuentros como éstos miden la fortaleza de la profesión y el grado de compromiso de sus profesionales, su capacidad de actualizarse y de compartir, su humildad por apostar por el reciclaje y por adquirir competencias y habilidades personales que le permitan efectuar con mayor éxito su trabajo. Queremos avanzar de la incomprensión al reconocimiento y por ello este Congreso abierto, lejos del adoctrinamiento y basado en el intercambio de experiencias y debate de problemas puntuales o incorporación de nuevas técnicas y procesos creativos, debe de marcar un antes y un después en el compromiso profesional, porque hay más en juego que el puesto de trabajo.

Compromiso colectivo, la asignatura pendiente

Desdeluego, no tengo duda alguna después de casi cuarenta años al servicio de esta profesión, que asistir a foros de este nivel demuestra quién apuesta realmente por el presente y futuro de la profesión, a la que todavía le cuesta hacer “piña”, concurrir a foros y compartir y a poner al servicio del bien común sus éxitos y fracasos, sus problemas y sus soluciones. Compromiso colectivo es aún una asignatura pendiente, precisamente la que puede garantizar alcanzar una profesión digna, respetada y entendida.

Ver video: https://www.facebook.com/carlos.fuente/videos/10156913436590452/

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