La tecnología 3D llega al protocolo de Palacio

Las nuevas tecnologías y el concepto de evento basado en el relato, en una puesta en escena sencilla, minimalista y bien pensada, han llegado al protocolo de Palacio. Los Reyes de España han presidido esta mañana en el Palacio Real del Pardo (Madrid) la presentación oficial del “Diccionario Biográfico Electrónico (DBE), realizado por la Real Academia de la Historia (RAH). Por primera vez, las alfombras han dado paso a las fibras digitales, a los hologramas y al 3D, ha sacudido otras puestas en escena que restaría la frescura al protocolo que necesitaba este acto en una de las sedes de la Jefatura del Estado y ha aportado interesantes novedades que abren otra forma de concebir actos promovidos por las altas instituciones del Estado cuando su naturaleza lo exige. Hasta dos reconocidos actores han conducido desenfadadamente un acto con tendencia habitual a la consabida y, a veces, aburrida y poco comunicativa solemnidad.

¿Quién dijo que no es propio que las nuevas tecnologías audiovisuales protagonicen la puesta en escena de un evento solemne presidido por el Rey y en su propia casa? Y nada menos para presentar los resultados espectaculares del trabajo realizado por la Real Academia de la Historia. No pretendemos con ello señalar que todos los eventos de Palacio tengan que sujetarse a esta forma de escenificar un mensaje, pues es obvio que la naturaleza del acto es quien determinará una escenografía más puntera o más clásica (caso de la imposición del Toisón de Oro a la Princesa de Asturias en Palacio Real). Con ello, la Casa Real española no renuncia a escenarios clásicos cuando convenga a los objetivos de un acto, pero también apuesta por otros formatos alternativos que en esta ocasión venían dados por el entorno digital de su contenido.

La puesta en marcha y desarrollo de esta edición electrónica tiene el objetivo principal de crear una red cultural y social en torno a contenidos de tipo histórico-biográfico vinculados con todos los territorios que han formado parte, a lo largo de la Historia, de la Administración española. La primera aportación presentada es la publicación electrónica de los datos biográficos mínimos de los más de 40.000 personajes (ya fallecidos) que se incluyen en la primera edición del Diccionario Biográfico Español, desde el siglo séptimo antes de Cristo hasta el siglo XX. De cada uno de ellos, se aportan sus lugares, ámbitos geográficos y fechas de nacimiento y muerte, así como los ámbitos disciplinares en que destacaron.

La elección acertada del Pardo

Un acto de estas características no sería entendido con el habitualmente conocido como Protocolo de Palacio o de reyes. Felipe VI, con el apoyo de los miembros de la Casa de Su Majestad, han sido valientes y han planteado un evento en El Pardo que desde la esencia misma de sus paredes y pilares históricos nos han llevado al futuro a través de la propia historia. Precisamente, la elección del lugar –cualquiera hubiera apostado por otro recinto más tecnológico- constituye el primer acierto de esta ¿ceremonia? Seguramente cualquier centro o espacio de altas tecnologías que hay en Madrid hubiera encajado a la perfección, pero no se trataba de eso.

Se ha pretendido desde una de las casas históricas al servicio de la Jefatura del Estado, El Pardo (construido en el siglo XVI por Carlos I, sobre la planta del Pabellón de caza utilizado en el siglo XV por Enrique IV), albergar la presentación de un diccionario digital que recoge la propia historia intelectual y cultural de más de 27 siglos de nuestro país. La historia y los nuevos entornos digitales se han dado la mano esta mañana en un acto en el que tampoco se ha perdido la esencia de lo que debe entenderse por solemnidad.

Escenario minimalista

El Patio de los Austrias fue el elegido para esta ocasión. Un gran escenario a media altura, muy minimalista en su espacio, acogió a ambos lados sendos atriles para la intervención de la Presidenta de la Real Academia (izquierda), y otro –el oficial con el escudo del Rey- para el discurso de Felipe VI (derecha). Detrás de éste último la bandera de España. Y ocupando toda la trasera central una gran pantalla que protagonizó gran parte del evento. Ningún elemento más, salvo el escudo de España y las siglas DB, en lo alto de las dos esquinas de la trasera. Así de sencillo. Nadie en el escenario, el protagonista principal era el propio Diccionario digital al que había que darle visibilidad de alguna manera.

La presidencia en primera fila

Todos los presentes se ubicaron en sillas frente al vacío estrado. Los Reyes presidieron desde el centro de una primera fila de diez puestos, flanqueados a su derecha por el ministro de Educación, Cultura y Deportes, Íñigo Méndez de Vigo, y a su izquierda por la directora de la RAH, Carmen Iglesias. Completaban la fila, por orden de precedencias, el Alto Comisionado del Gobierno para la Marca España, Carlos Espinosa de los Monteros (rango de Secretario de Estado y dependencia funcional del Presidente del Gobierno); el director del Instituto Cervantes, Juan Manuel Bonet (rango de Secretario de Estado con dependencia de los ministerios de Exteriores y Educación); el secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo; el secretario de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital; José María Lasalle; el presidente de Telefónica, José María Álvarez; y el presidente de la Fundación Bancaria “la Caixa”, Isidro Fainé (estos dos últimos patrocinadores y financiadores del proyecto). Otro gesto importante de colocar en la primera fila a los dos representantes de las empresas mecenas.

Personajes históricos fallecidos que tomaron vida

Comenzó el evento con la interpretación del Himno Nacional a cargo de un cuarteto de la Escuela de Música Reina Sofía, al que siguió una espléndida intervención de la directora de la RAH, que como anfitriona de la obra contextualizó el evento y su significado. Después, sin mediar presentación alguna, los conocidos actores Cayetana Guillén Cuervo y Fernando Cayo condujeron de forma muy mediática el acto, interactuando con la pantalla en la que iban apareciendo hologramas animados con personajes reales que “habitan” ya en este diccionario digital al alcance de todos. Hablaron y conversaron con personajes históricos, les dieron vida y a través de ellos pudimos observar la enorme importancia del nuevo diccionario digital de los personajes de nuestra historia española y de la importante apuesta de nuestro país ante el desafío digital en el ámbito cultural e histórico.

El responsable técnico del proyecto, Jaime Olmedo, con una sencilla pero muy clarificadora exposición, explicó su funcionamiento y sus posibilidades y colmó las expectativas de conocer realmente el alcance de la novedad tecnológica. Lo hizo sin utilizar atril alguno, moviéndose en el escenario e imitando los recursos gestuales de una presentación al más puro estilo corporativo, docente y pedagógico. Volvieron los actores para interactuar de nuevo con esta “máquina ilustrada del tiempo” y otros personajes históricos fallecidos, como Alfonso X El Sabio, recobraron vida demostrándose las enormes posibilidades de este diccionario digital que ya está al alcance de cualquier persona interesada en la investigación y estudio o simplemente tenga curiosidad. De esta forma supimos, por los filtros de búsqueda, que tan sólo cinco mujeres españolas, en 2.500 años, fueron poetas vinculadas al Islam o conocimos al doctor que salvó inicialmente de la muerte al Nobel Vicente Alexandre, con el que los actores también pudieron conversar. Las nuevas tecnologías nos transportaban al pasado, pero pensando en el futuro.

Más de 45.000 vidas

La última intervención fue para el rey Felipe VI, que desde su institucional atril, quien pronunció un discurso en el que destacó que este Diccionario “se convertirá en una obra de referencia, en una herramienta de trabajo imprescindible para investigadores, profesores, escritores y científicos pero, también, en una fuente de consulta permanente para estudiantes y para todo aquél que sienta la curiosidad de saber y conocer más de nuestra Historia”. También, afirmó que “no existe ningún proyecto digital en el ámbito internacional como el que hoy presentamos. Con este Diccionario, la divulgación de nuestra Historia y el talento de nuestros historiadores se sitúan en el más alto nivel de calidad y proyección tecnológica mundial”. Subrayó que “en esas más de 45.000 vidas, y en todas las que vendrán, estamos también nosotros, porque todos somos hijos de nuestra propia historia y de los hombres y mujeres que la han construido a lo largo de generaciones. Y debemos aprender con las vidas de estos hombres y mujeres que hoy traemos a nuestro presente con esta gran obra”. Recogemos esta parte del discurso porque no se entendería entonces el relato de este evento.

Tras sus palabras, como suele ser habitual, no se levantó el acto, sino que los actores fueron los encargados de hacerlo, poniendo así un punto más de novedad, en un acto al que no faltaron niños, como guiño al futuro.

La importancia de un buen relato

Un acto institucional que ha venido a demostrar las enormes posibilidades de conceptualizar eventos oficiales desde otro prisma, cohesionado a través del relato, apoyándose en nuevas tecnologías y buscando sorprender a los invitados. Actores profesionales que supieron hilar las escenas sin asumir el protagonismo, con tablas suficientes para no desviar el centro de atención y con un natural y espontáneo rostro amable. Todos los detalles pudieran parecer para algunos la pérdida de protagonismo para el Jefe del Estado, pero no fue así: todo el relato visual previo hizo posible que el discurso Real fuera plenamente entendido y los presentes se identificaran con él. Porque sus palabras eran más necesarias que nunca para completar la historia de un país moderno que no olvida su propia Historia y la hace accesible a todos.

Lo clásico con relato también tiene cabida

Plantear eventos como una simple consecución de discursos y formalidades excesivas (y da igual a cualquier nivel del Estado) comienza a ser Historia…, aunque haya formatos que requieran tintes más clásicos. Pero incluso en ellos hay sitio para la clave en el buen saber hacer protocolario actual: el relato como hilo conductor de la escenificación. Algo que por ejemplo sí hubo en la mencionada ceremonia del Toisón, que respondió al más puro ceremonial clásico de Estado.

Ver video completo en: https://www.youtube.com/watch?time_continue=3&v=aVYEJxd4tsg

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