El protocolo hace de Felipe VI un Jefe de Estado más que un Rey

Los reyes de España, Felipe VI y Letizia Ortiz, realizaron esta semana su primera visita de Estado al Reino Unido, invitados por la reina Isabel II, que por diferentes causas había sido aplazada en sendas ocasiones. Desde el punto de vista político hay que reconocer el éxito de dicha visita, y desde la perspectiva de protocolo también. El protocolo y ceremonial nos han dejado diferentes detalles relevantes, apenas percibidos por la opinión pública, pero muy sustanciales en mi modesta opinión, que ponen de manifiesto que pese al férreo protocolo inglés, los Reyes españoles han sabido superar con creces el corsé protocolario británico y mantener, con el respeto a sus anfitriones y al programa diseñado, su propio estilo. No era fácil la cuestión, y menos con un buen número de medios de comunicación a los que sólo les importaba el glamour, el boato y la etiqueta, especialmente en la figura de la reina Letizia, desgraciadamente siempre sometida a dos cuestiones: su estilo, etiqueta y saber estar frente a la Familia Real británica (por desgracia la más mirada y admirada del mundo por los monárquicos) y su papel de cierta discreción como Primera Dama en visitas de esta relevancia.

El Rey con la Primera Ministra britànica.

Desde aquí quiero felicitar a los servicios de protocolo de la Casa de Su Majestad de España por la negociación en los preparativos de la visita y el cierre del programa, así como por hacer valer el “estilo de la monarquía del rey Felipe” que pudo salvarlo pese a algunas tradiciones del Reino Unido que podrían haber fagocitado la forma de entender la Jefatura del Estado de nuestro Rey. Ha sido una visita en contenidos muy equilibrada, bien estructurada, con mensaje y “chicha” relevante, más allá de las imágenes difundidas de carruajes, mantos, himnos, reverencias, almuerzos, cenas y alfombras impolutas.

Homenaje en la Abadía de Westminster.

Los reyes en cada acto en el que participaron en esta visita han sido respetuosos con el protocolo británico y de la Familia Real que encabeza Isabel II, pero al mismo tiempo se ha notado que se han sentido a gusto con ellos mismos, porque han hecho primar el contenido y dejar de lado el continente, aunque los ciudadanos y los medios de comunicación hayan prestado más atención a la forma. Eso es inevitable, pues siempre llama poderosamente la atención ese boato inglés, prácticamente único en el mundo civilizado, bonito en muchos aspectos, pero totalmente pasado de moda, pero que ha de valorarse en el contexto que se produce.

Me ha llamado la atención esta imagen. La Reina británica tapada entre las altas flores de la cena de gala, y la esposa del Príncipe de Galas borrada entre las velas.

Distanciándose del boato

Felipe VI y Letizia Ortiz han evitado el riesgo de las comparativas y el Rey ha sabido trasladar solemnidad y profundidad en esta visita con sus mensajes y discursos, más allá del boato propio de estos viajes reales. Analizado en clave de ROI, los Reyes se han traído para España la imagen de un país que tiende puentes, que desea mantener buenas relaciones, que es consciente de la necesidad de que el tema Gibraltar no se olvide y se siga trabajando sobre él, que el “brexit” no debe condicionar la “bilateralidad” positiva entre dos países que tienen fuertes intereses mutuos y, sobretodo, proyectar la imagen de un país representado por unos reyes con visión moderna y de futuro.

Encuentro con la colectividad española en la embajada de nuestro país en Londres.

Se observa que ha sido necesario rebajar hasta lo aconsejable el boato y darle mucha naturalidad a los movimientos de los reyes españoles, a los que he visto, especialmente a Felipe VI, más “suelto” (permítaseme la expresión) que nunca. Ha sabido “romper” sin molestar y ofender; ha dado mayor solemnidad a la palabra que al “entorno” y ha dejado “recados” positivos. Ha contribuido el equilibrio del programa, que no se ha visto atrapado en la red de la fastuosidad protocolaria. Frente a ella, otros eventos han potenciado la figura de un Jefe de Estado que huye del glamour y afronta su verdadero papel como Jefe de Estado de los españoles, para quienes el Reino Unido debe ser un objetivo importante. La visita deja postales llamativas para los frívolos noticiarios y programas del corazón, que se han deleitado en ello, pero pasados los días y “quemadas” las fotos, quedan esos discursos sin desperdicio y las muy estudiadas visitas lejos de la corte londinense.

Cena de Gala en el Ayuntamiento de Londres.

Estilo propio frente a la veterana monarquía británica

No hemos visto al Rey agarrotado de hace unos años, sino a un Jefe de Estado joven, con estilo propio, con gestos para rebajar el férreo protocolo que en España no se entiende bien e, incluso, en más de una ocasión, tirar de recursos personales para frenar el exceso de ceremonial. No era fácil, insisto, pero lo ha conseguido. La reina Letizia ha ejercido de forma sobresaliente con el papel de Primera Dama, discreta en su papel (más allá de “etiquetas” que algunos han analizado hasta en las costuras) y evitando posibles deslices tan fáciles de cometer en casos como éstos.

Discurso de Felipe VI en el Parlamento británico.

Los Reyes han superado un viaje complejo, en un momento político nada favorable, y estimo que su paso por Londres deja muchas semillas y un buen reforzamiento de los anclajes actuales. España está llamada a jugar un papel relevante en la negociación del “brexit”, quizá por ello la propia Casa Real británica consciente de ello ha favorecido el clima necesario para saber conjugar los dos estilos de ambos jefes de Estado y sus respectivas Casas. Prueba de ello, es el hecho de cómo se ha sabido conjugar el menor protoganismo de otros miembros de la Familia Real británica, que apenas han destacado más allá de la foto obligada. No era una cuestión de encuentro entre familias, sino una auténtica Visita de Estado. Ese ha sido el gran cambio con respecto a casos anteriores.

Felipe VI y Letizia Ortiz con representantes de la Asociación de Científicos Españoles en el Reino Unido. Instituto Francis Crick

Felipe VI se aleja del “glamour”

Aunque muchos periodistas me siguen diciendo que una casa real sin glamour no vale para nada (“¿para qué sirve una monarquía sin él?”, me han llegado a preguntar), Felipe VI ha dejado claro que el glamour no va con él y aunque respeta tradiciones y atenciones, apuesta siempre por lo importante: su papel como Jefe de Estado. Ese papel que hace indiferente que sea Rey o no, porque aunque esté coronado eso no le inhabilita para ejercer su papel constitucional como Jefe de Estado, dentro del respeto a los poderes del Estado y sin interferir en sus competencias y objetivos. Pero Felipe VI hace de su protocolo un “abrelatas” capaz de destapar los resortes necesarios para que en aquellas cuestiones donde puede actuar se faciliten las cosas.

Don Felipe y Doña Letizia con un grupo de niños que les recibieron a su llegada a la Weston Library en Osford.

Por ello, en esta crónica no vamos a desgranar el ceremonial de la visita, ya tantas veces visto y comentado en estos días, y que si alguno tiene interés puede recurrir a las webs oficiales de ambas casas reales o a todos los medios de comunicación. Pero sí a poner de manifiesto que esta visita ha demostrado una vez más que tenemos una de las monarquías más ajustada a nuestros tiempos y a nuestras necesidades, próxima y que apuesta por los intereses generales de España y todos sus ciudadanos. Los defensores de la república negarán esta evidencia, y entiendo sus razonamientos cuando apelan a la necesidad de que el Jefe del Estado deba ser elegido, lo que conllevaría a otra forma de Estado. Pero en tanto se dirime esta cuestión nadie podrá negar que el papel de Felipe VI como Jefe de Estado está siendo intachable (son inevitables algunos errores, de los que se aprende, como recientemente la ausencia del rey emérito Juan Carlos en la conmemoración de las primeras elecciones democráticas).

Los Reyes de España en el recibimiento por la Soberana británica y su esposo.

Un Rey/Jefe del Estado del siglo XXI

Tenemos además una Jefatura del Estado lejana al boato y al exceso de ceremonial y protocolo, que hace esfuerzos por la cercanía y las sensibilidades, y que es fiel a su mensaje en el día de su proclamación: “una monarquía renovada”. No me gusta entrar en comparativas, pero el excesivo ceremonial y boato dispensado por el Presidente de la República de Francia al Presidente de Estados Unidos este pasado 14 de julio, si lo hace nuestro Rey en España sería mediáticamente vapuleado. La Jefatura de Estado que menos presupuesto tiene de Europa, que mayor austeridad acredita, por mucho que algunos quieran dar a entender otra cosa, está haciendo un papel de máxima relevancia. Acierta al alejarse del estilo de las otras monarquías europeas, mucho más anquilosadas y ancladas en la forma. Y el estilo de Felipe VI su muy estudiado protocolo está contribuyendo decisivamente a la imagen de un rey propio del siglo XXI. En cualquier caso, me quedo con la monarquía española frente a la británica, que huele demasiado a pasado.

Resumen gráfico del viaje: https://www.youtube.com/watch?v=Co3qGA4Gjt8

Ver crónica y videos de la visita: http://www.casareal.es/ES/Actividades/Paginas/actividades_viajes_detalle.aspx?data=811

Ver página web de la Casa Real británica: https://www.royal.uk/spanish-state-visit

 

2 Comments

  1. Excelente nota del Dr.Carlos Fuentes.Desde Buenos Aires, he seguido la trasmisión hecha por la revista HOLA. Concuerdo con todos los dichos del Dr.Fuentes, que fue mi profesor en la Universidad de Oviedo.
    Me permito agregar algo: S.M.la reina Letizia sentó cátedra.
    Quizás haya pasado inadvertida una pequeña advertencia suya.Cuando en la cena de gala, después de los himnos, todos tomaron asiento. Doña Letizia permaneció de pie. Fue entonces cuando un asistentes se acercó para acercarle la silla y posibilitarle la acción. Quizás en un guiño a la modernidad, el ingreso solemne de las parejas al comedor, se hizo “en solitario”. Me dio pena ver a la reina Isabel caminando junto a don Felipe. Los caballeros hubiesen facilitado el paso acompasado de las damas extendiéndoles sus brazos.

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  2. La Monarquía inglesa se gana las perras y hace ganar perras a los ingleses, representando un papel: Eso es reinar.
    La nuestra gana perras ella, y hace ganar perras a las empresas españolas acompañando a grupos de empresarios en viajes internacionales.

    Prefiero la primera monarquía. En el fondo creo que es mucho más moderna y se acomoda más, aunque pueda parecer lo contrario, al papel de las monarquías constitucionales. La Monarquía inglesa con sus tradiciones aglutina a la sociedad. La española, tan juvenil, natural y moderna no lo consigue.

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