Periodistas y público gráficos en los eventos

Buena Clinton

¿Cómo trabaja así un periodista gráfico? Imposible.

En la sociedad de la globalización y la inmediatez, los periodistas gráficos (fotógrafos y cámaras de TV) lo tienen cada día más complicado en determinados eventos por la cada vez mayor proliferación de los otros gráficos (el público y sus móiles), si los organizadores no toman las medidas pertinentes. Esta fue una de las reflexiones que aportó en el V Congreso Universitario de Comunicación y Eventos celebrado recientemente en Madrid, el fotógrafo profesional, Nacho Rubiera. Una cuestión ésta en la que a veces no se repara a la hora de planificar, pero es cierto que constituye un severo problema para los anfitriones que pueden verse privados de las fotos que quieren. Hoy hay que planificar ya los eventos teniendo en cuenta que los propios invitados pueden ser la primera barrera que haga imposible la visión limpia y nítida que precisan los profesionales de la imagen. “Muchas veces nos quedamos sin la foto”, dice Rubiera. Y me imagino la cara de los jefes o clientes cuando se les dice que nada de nada.

Boda

Ilustraba Nacho Rubiera, a quien por cierto felicito por su magnífica ponencia (constituye un manual de obligada referencia para los expertos en protocolo y organización de eventos), su opinión con un ejemplo que fácilmente cualquiera puede entender y que extrapolado a los eventos es clarificador. Así, en el caso de una boda normal, cuando llega el momento del corte de la tarta, “familiares y amigos, armados con sus móviles, rodean a los novios sin miramiento alguno, haciendo imposible el trabajo del fotógrafo y/o cámara contratado/s por los novios. Crean los invitados unas barreras que hacen imposible cumplir la función”.

Reina

Esto trasladado al ámbito de los eventos profesionales, en ya muchas ocasiones ocurre lo mismo. Toda una nube de invitados o asistentes desplieguen sus móviles (y peor cuando son con sus ipad) y “no hay manera de encontrar el hueco perfecto para una buena imagen”. Es evidente, que salvo por razones de seguridad, orden u otros relevantes, los invitados están en su derecho de hacer fotos cuando lo deseen, pero deberían establecerse mecanismos de ordenamiento o fijar espacios de no invasión donde los fotógrafos y cámaras de televisión puedan cumplir su función de captar imágenes que luego trasladarán a sus medios o a los anfitriones que se lo han pedido para sus propias redes sociales o publicaciones propias internas.

Móviles 1

Planificar pensando en los otros fotógrafos

Esta reflexión nos lleva, también, a la necesidad de que los eventos no sólo se planifiquen como en muchos casos pensando solo en el tiro de cámara de los gráficos acreditados, sino desde cualquier posición que ocupe el público, porque cada asistente es un fotógrafo social que a través de sus redes puede llevar a mucha audiencia la imagen de nuestro evento. Y normalmente no suele llamarle la atención lo más institucional o serio, sino esos momentos diferentes y divertidos, con lo cual el riesgo para un anfitrión de que se desvirtualice su acto es más alto que nunca.

Por otra parte, es evidente que hoy la tendencia es intentar viralizar al máximo nuestros eventos, por lo que resulta fundamental la complicidad de los asistentes y que ellos puedan hacer sus fotos. Pero no les vale cualquiera, buscan aquella donde ellos logran meterse en la imagen. Entonces se complica más con las autofotos o selfies, que requieren de mayor cercanía y encima dar la espalda a la realidad que se celebra o a la personalidad correspondiente.

Fotos 2

Por lo tanto, y como estamos ante un hecho consolidado, conviene que los organizadores de eventos comencemos a pensar que ya no valen los ángulos o tiros de cámara en clave periodística (salvo, insisto, situaciones más controladas), sino que desde cualquier rincón hay un potencial fotógrafo que puede capturar una imagen que llegue a miles de personas. Y ya no hablemos cuando el invitado retransmite en vivo… (suele tener mal ángulo, mala calidad de sonido, etc., que no ayuda a la buena imagen de los organizadores).

Pero todo ello no impide que tengamos que velar mucho dentro del plan de comunicación los espacios adecuados para los gráficos, zonas relevantes y despejadas desde donde puedan sacar sus imágenes, sin impedir el deseo de los invitados de tirar de su propia cámara si lo desea. Otro punto de equilibrio que hay que encontrar a la difícil convivencia de todos los factores que entran en escena en un evento. Una cuestión que tampoco es fácil de solucionar, porque la complicidad de los públicos en muchos casos resulta fundamental.

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