Luto por Cristo en el cuartel, ¡por Dios!

bandera

Bandera a media asta el pasado Jueves Santo en la sede del Ministerio de Defensa en Madrid.

Resulta francamente intolerable que el Ministerio de Defensa haya enviado el pasado lunes una instrucción interna en la que se ordena que “desde las 14.00 horas del Jueves Santo hasta las 00.01 horas del Domingo de Resurrección, la enseña nacional ondeará a media asta en todas las unidades, bases, centros y acuartelamientos”. Hasta aquí la noticia ampliamente recogida por la mayoría de la medios nacionales y locales y que ha generado un amplio abanico de comentarios en contra de este hecho que en nuestra modesta opinión vulnera claramente la normativa vigente en la actualidad y que más allá de los textos legales parece no solo absurda sino hiriente en una España constitucionalmente aconfesional. Eso demuestra el poco cerebro de algunos mandos de Defensa o su escasa sensibilidad por el conjunto de la sociedad. Después de esto, ¿tendrá el mismo valor ver la bandera a media asta cuando haya una tragedia con muertos en España?

Y obviamente la orden, como no podía ser menos, se ejecutó. Pero todos tranquilos que como ya sabemos que a las 00.00 horas de mañana Cristo volverá a resucitar la bandera regresará al alto del mástil. La Ministra de Defensa es la máxima responsable y de ella sabemos su gusto por estas cuestiones en relación a la religión. Pero no debe olvidar la señora Cospedal que un Ministro, como miembro del Gobierno, lo es pero de todos los españoles. Con la bandera no se puede “jugar” así si queremos de verdad que los ciudadanos recuperen el orgullo por los símbolos de su país, y pasen página a su indentificación con un bando en la pasada contienda fraticida que vivió nuestro país. Por eso decisiones como éstas no hacen favor alguno.

Contraria a la legalidad

Hasta la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) han calificado esta medida como “contraria a la legalidad”. Por mucho que se apela a posibles tradiciones, éstas nunca han de ir contra la normativa establecida, en este caso por el Real Decreto 684/2010, de 20 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento de Honores Militares, el cual en su artículo 3, apartado 2, señala textualmente: “No se rendirán honores, salvo los fúnebres, y la Bandera permanecerá izada a media asta ininterrumpidamente día y noche cuando el Gobierno decrete luto nacional por un periodo de tiempo determinado. De la misma forma se actuará en el ámbito de las Comunidades Autónomas, de las Ciudades de Ceuta y Melilla y en los municipios cuando el luto se establezca por sus órganos competentes”.

Es decir, la normativa vigente hoy deja bien claro que la bandera permanecerá a media asta cuando el Gobierno decrete luto nacional, y en este caso no ha habido tal decreto. No puede por lo tanto el Ministerio dar una instrucción en este sentido porque no hay tal luto. Se apela a la tradición y, curiosamente, al “respeto por la libertad religiosa”, según algunas declaraciones recogidas por los medios procedentes de voces autorizadas de dicho Ministerio. ¿Libertad religiosa? Precisamente la libertad religiosa consistiría en no hacer lo que ha hecho el máximo organismo de Defensa. El diario El País señalaba al respecto estos días: “El reglamento (de Honores Militares) no prohibía que se hiciera también en otras ocasiones y el Gobierno del PP se agarró a esta posibilidad para, sin modificar el decreto, defender que los ejércitos pudieran adoptarla “por tradición”, dada la ancestral vinculación de las Fuerzas Armas con expresiones religiosas de hondo arraigo popular en muchas localidades de España, como las procesiones. “El ondeo a media asta de la enseña nacional en determinadas fechas forma parte de la tradición secular de los ejércitos y está integrada en la normalidad de los actos de régimen interior que se celebran en las unidades militares”, rezaba una respuesta al diputado socialista José Martínez Olmos, en 2014″. Absurda la explicación.

¡Pero, además, si Cristo murió hace dos mil años! Quizá entonces pudiera tener sentido, pero en estos tiempos… Parece ser, como señalabamos antes, que la medida se ha venido aplicando desde que Rajoy es presidente del Gobierno. Supongo que algún “sin-sensato” habrá contado milongas ancestrales al respecto y terminó convenciando a los irresponsables de la “curiosa” instrucción. Condenamos sin paliativos la decisión, porque aunque pudiera haber algún vacío legal por donde colarse (que no me parece), la Constitución no deja dudas sobre que la bandera nacional sea patrimonio de todos los españoles en el momento que la recoge en su Artículo 4 y que la misma, según la Ley 39/1981, de 28 de octubre, por la que se regula el uso de la Bandera de España y el de otras banderas y enseñas, en su artículo primero señale: “La bandera de España simboliza la nación; es signo de soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria y representa los valores superiores expresados en la Constitución”. Con eso se dice todo: no puede usarse para fines diferentes a lo que entraña su propio significado, símbolo de nación, símbolo de todos los españoles. Intolerable la decisión de Defensa.

Luciéndose con el luto

Últimamente el gobierno se viene luciendo con las banderas a media asta, tomando a veces decisiones aleatorias y provocando notables agravios comparativos. El luto nacional solo se puede establecer por Real Decreto del Gobierno, el cual requiere además de la firma del Jefe del Estado. Una cuestión que así se hace cuando se produce el fallecimiento de las altas autoridades contempladas en el Reglamento de Honores Militares o cuando se produce un hecho trágico que afecte a españoles con resultado de muerte.

Sin embargo, este Gobierno, bordeando la legalidad, lleva tiempo ordenando a través de la Dirección General de Protocolo de Presidencia del Gobierno, que las banderas ondeen a media asta cuando se produce alguna tragedia fuera de nuestras fronteras, como ocurriera con los atentados islamistas en Francia y Bélgica (por citar algunos casos). Se habla en estos escritos de “en señal de solidaridad”. No nos oponemos a que se haga, pero debe hacerse conforme a la norma, que para eso está. Si no se hace así la pregunta es obligada: ¿por qué? La respuesta evidente: se convierte la cuestión en una mera instrucción que solo afecta a los organismos dependientes del Gobierno (que arrastra luego a todas las administraciones) para así no tener que dar cuentas a nadie y evitar posiblemente algunos conflictos por los clarísimos agravios comparativos que está habiendo. De nuevo intolerable.

Un respeto para todos los que nos hemos educado en los valores cristianos, que no necesitamos para nada que las banderas se pongan a media asta durante la Semana Santa. Pero, ¡por Dios, sino lo hace ni el Vaticano! Que nadie apele a las tradiciones en casos como éstos, porque todas están sometidas al orden constitucional y al desarrollo del mismo a través de leyes y reales decretos. Y poner a media asta la enseña nacional por la Semana Santa es un grave incumplimiento constitucional porque sin motivo lógico alguno la bandera de todos, se rinde a la conmemoración de la muerte de Cristo hace dos mil años.

Un poco de sensatez y de respeto, que la bandera es patrimonio de todos y si se ha regulado el luto nacional para los establecimientos militares es precisamente para evitar decisiones partidistas y partidarias de una bandera a la que decisiones de este tipo le hacen mucho daño y a la imagen general del país.

Lamentable…

6 Comments

  1. Que te den culo ateo de mierda, Viva Dios, Viva la religión y viva la bandera a media asta en reconocimiento a Cristo muerto en la cruz.

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    • En ningún punto del artículo se habla contra Dios ni contra la religión. Se habla de la LEY. Y si no hay respeto a la Ley, el siguiente paso ya sabemos cual es. Totalmente de acuerdo con el artículo.

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  2. Si cuando hay una tragedia y hay muertos la Enseña Nacional ondea a media asta, ¿por qué no va a hacerlo cuando se recuerda el asesinato del Hijo de Dios?

    Por otra parte, el Reino de España, constitucionalmente hablando, es un Estado aconfesional, que no laico. Por lo que no tiene la obligación de promover el laicismo, como la Republica Francesa.

    Y, para acabar, si bien es cierto que el Estado somos todos, destacar que más de un 70% de los españoles somos católicos, practicantes o no.

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    • En tu propia argumentación va implícita la respuesta. Una bandera a media asta es señal de luto y el luto solo lo puede decretar el Gobierno (es norma vigente). Las banderas a medias asta no están para recodar, sino para manifestar el duelo por el fallecimiento reciente de alguien o de un colectivo de personas muertas en circunstancias excepcionales que el Gobierno considera reconocer con ese gesto. Pero, además, sin ánimo de frivolizar ni de faltar el respeto a nadie (cosa que nunca he hecho, aunque obviamente tengo mis convicciones legales -dejo las morales y religiosas al margen-), Cristo, según la doctrina cristiana, está vivo en el cielo. Poner la bandera a media asta es plasmar que oficialmente está muerto. Los lutos en las banderas no son recordatorios, pues de lo contrario no habría un día al año que no hubiera motivos para estar enlutecida.

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      • No estoy de acuerdo con usted, y el Tribunal Supremo tampoco. Que ya zanjó la polémica hace unos años:

        «Sin embargo el Tribunal Supremo fue claro al respecto en la sentencia 34/2011, de 28 de marzo de 2011 de su Sala Segunda. Sentencia. En ella establecen que la tradición religiosa en un organismo público no puede considerarse una adherencia a un postulado religioso, sino el mantenimiento de una tradición: “Por lo que antecede, procede rechazar la demanda de amparo en este punto, pues fácilmente se comprende que cuando una tradición religiosa se encuentra integrada en el conjunto del tejido social de un determinado colectivo, no cabe sostener que a través de ella los poderes públicos pretendan transmitir un respaldo o adherencia a postulados religiosos”.
        De esta manera queda claro que cualquier organismo público o privado puede mantener sus costumbres religiosas y que éstas no vulneran el régimen general establecido en el mencionado Real Decreto aprobado en mayo de 2010».

        Fuente: La Gaceta.

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