Protocolo para la presidencia de un acto empresarial

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Mi buena amiga Cristina Poole me traslada a través de Facebook la siguiente cuestión: “¿Qué solución se da a un acto de una empresa privada, en Sevilla, al que acuden la Presidenta de la Junta de Andalucía, y la Ministra de Defensa? Si el acto fuera oficial y estuviera organizado por la Corona, el Gobierno o la Administración del Estado, la presidencia del acto sería de la Presidenta de la Junta, pero, ¿y si es un acto de una empresa privada? La empresa privada es Airbus, y se trata de la entrega del primer Airbus, al Ministerio de Defensa. ¿Hay solución o, simplemente la Presidenta no va a al acto?”. Hasta aquí el supuesto. Un buen caso de protocolo empresarial, que vamos a analizar.

La respuesta exige cierta reflexión y un tratamiento más extenso de lo que es aconsejable en las redes. Este evento pone de manifiesto la preocupación de algunas empresas (y dentro de ellas de sus profesionales de protocolo y eventos) acerca de qué hacer con las autoridades cuando asisten a sus actos, y, especialmente, si deben presidirlos o no. La cuestión se hace algo más inquietante si se añade una segunda pregunta: ¿qué autoridad debiera presidirlo?

El acto al que se refiere Cristina Poole se celebró el pasado 1 de diciembre en Sevilla y en él se hacía entrega al Ejército del Aire español del primer avión A400M que la compañía fabrica para nuestras Fuerzas Armadas. Un espectáculo de luz y sonido muy cinematográfico, según el diario Expansión, puso el colofón a la ceremonia que presidió la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, en la factoría sevillana de San Pablo, que acoge la línea de montaje final del programa estrella de Airbus. Al acto asistieron entre otros, el presidente de Airbus España, Fernando Alonso, el secretario de Estado de Defensa, Agustín Conde y el Jefe del Estado Mayor del Aire, teniente general García Amaiz, además de representantes de diferentes administraciones e instituciones de la sociedad civil andaluza y sevillana.

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En relación a la pregunta, al no asistir la Presidenta de la Junta de Andalucía, nada hay que debatir al respecto: la Ministra o preside porque se le cede, o se coloca la primera de las autoridades. Si hubiera asistido la Presidentra tampoco me hubiera generado duda alguna en responder que la protagonista principal e invitada de honor es la Ministra de Defensa quien, en nombre de su Ministerio, recibe oficialmente el avión, razón más que suficiente para que lo presida o si sitúe a la derecha del Presidente de la Compañía. Obvio. No es un acto oficial, en primer lugar (y si lo fuera respondería en términos similares), ni mucho menos de carácter general, que obligaría a aplicar el orden de precedencias en su artículo 12. Es un acto de Airbus para el Ministerio de Defensa y eso explica que, aunque asistiera la máxima mandataria andaluza, la Ministra debía de ser la primera de las autoridades (bien presidiendo si se le cede, o a la derecha del empresario anfitrión si no se cede). Otra cosa es que asistieran el Rey o el Presidente del Gobierno, en cuyo caso la Ministra podría perder la posición frente a la Presidenta.

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Extensión de la reflexión al ámbito general de los eventos no oficiales

El caso Airbús está claro y creo que cualquiera que entienda y piense con detenimiento y sentido común estará de acuerdo en este planteamiento. El problema se suscita cuando no hay una autoridad invitada en cuyo honor se hace el evento. Imaginemos que el empresario de “Calzados Pérez” (es un supuesto inventado), con motivo de colocar la primera piedra de su nueva factoría, invita y aceptan al Presidente de la Comunidad y al Ministro de turno. ¿A quién le correspondería presidir si no concurrieran autoridades de mayor rango, siempre que el empresario quiera ceder? (da igual que se celebre en Madrid capital o en cualquier lugar de España). Si cede debe ser en honor del Presidente de la Comunidad porque tiene más rango en su territorio.

El RD 2099/83 es obligatorio solo en actos oficiales

Primera reflexión. Los actos no oficiales (como los empresariales) no están sujetos a las precedencias señaladas por el Real Decreto 2099/83 por el que se aprueba el Ordenamiento General de Precedencias en el Estado. En este sentido, el artículo 1 dice claramente que el ámbito de su aplicación se extiende solo a los actos oficiales, es decir, a los promovidos por las instituciones públicas del Estado, Comunidades Autónomas y entidades locales. Por si alguien tiene dudas lo reproducimos:

  1. El presente Ordenamiento general establece el régimen de precedencias de los cargos y entes públicos en los actos oficiales.
  2. El alcance de sus normas queda limitado a dicho ámbito, sin que su determinación confiera por sí honor o jerarquía, ni implique, fuera de él, modificación del propio rango, competencia o funciones reconocidas o atribuidas por la Ley.

En consecuencia, el organizador del evento Airbús podría ordenar a las autoridades conforme a su conveniencia, pues nada le obliga. Y parece que en este caso lo lógico es que la Ministra sea su “estrella”. Ninguna autoridades tendría derecho a reclamar puesto diferente al que se le asigne, aunque considere que se esté vulnerando el orden aplicable para los actos oficiales.

El mejor consejo, aplicar la normativa

Segunda reflexión. Cuando una empresa invita a autoridades porque lo considere oportuno (nada le obliga a hacerlo), lo normal y aconsejable es aplicar para aquellas el Real Decreto, en su artículo 12 (nunca cabe el 10, aunque sea en Madrid), al objeto de evitar conflictos, incomodidades o la ruptura de la jerarquización protocolaria fijada por norma. No debe olvidar el anfitrión que, además del citado Real Decreto, pueden existir decretos autonómicos y otras disposiciones de precedencias que debiera tener en cuenta en segundo lugar. Pero, en cualquier caso, si el acto en cuestión es en honor de una autoridad determinada ésta debe tomar preferencia, pues se convierte en la principal invitada de honor. Eso lo tiene que señalar la empresa a la hora de invitar.

No es obligatorio ceder a las autoridades

Tercera reflexión. Nada obliga a una empresa a ceder la presidencia a una autoridad. No hay normativa alguna en España que lo ponga de manifiesto, ni tan siquiera para los Reyes. Otra cosa es la costumbre “obligada” de ceder la presidencia a los miembros de la Familia Real, ya sea un evento oficial o no, siempre y cuando se celebre en territorio español, cuestión que extenderíamos a nuestro juicio también al Presidente del Gobierno. La misma costumbre comienza a consolidarse para los presidentes de las comunidades autónomas en los eventos que se celebren en su territorio y para los alcaldes en su municipio, siempre y cuando no concurran otras autoridades de mayor rango.

Si se cede a una autoridad, a la de mayor rango o a la que en su honor se celebre el evento

Cuarta reflexión. Si por las razones que se consideren oportunas (pocas veces por decisión propia y casi siempre por “sugerencia” de los servicios de protocolo de las autoridades implicadas) el empresario opta por ceder, lo normal y consecuente es hacerlo siempre a favor de la autoridad de mayor rango, siguiendo para ello la precedencia del artículo 12. El resto de autoridades seguirían el orden del citado artículo o de las otras normativas que le fueran de aplicación. Pueden disponerse zonas separadas (autoridades oficiales para un lado y empresariales para otro) o bien mezclarse, pero es recomendable que el orden entre sí de las autoridades no vulnere lo establecido en la normativa (insisto, salvo excepciones muy justificadas).

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Ver más información de este acto cuyo diseño y producción técnica ha corrido a cargo de  Acciona Producciones y Diseño de Sevilla en https://www.youtube.com/watch?v=HXmhypyK4lY.

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