Placas para los eventos: o aportan o sobran

Más placa

No me gusta que las placas que se descubren con ocasión de algún acontecimiento o evento o visita de personalidades se dispongan sobre una estructura efímera, es decir, sobre una superficie dispuesta específicamente para la ocasión y que pasada su función es retirada y llevada a sabe Dios dónde. Es muy propio de los servicios de protocolo de las altas instituciones recurrir a esta solución porque resulta más cómoda la visibilización de este detalle y porque evita acudir al lugar donde seguramente debiera estar, bien porque no quede digno para la foto o sea pequeño o porque quede fuera del recorrido habilitado (esto es más habitual). Si aquellas fueran las circunstancia, me da la sensación que el lugar elegido por los anfitriones para la disposición final de la placa no es también idóneo. La imagen que transmite a quienes lo vemos en los medios de comunicación es de total provisionalidad. Piensas que una vez que el Rey se marche la placa terminará por ser guardada en algún almacén.

Esta reflexión me viene a la mente al ver las imágenes del acto de apertura del curso universitario 2015-2016, celebrado en la ya centenaria Universidad de Murcia, bajo la presidencia del rey Felipe VI, el pasado día 30 de septiembre. No ha sido un hecho puntual, sino que observo que cada día se practica más, y por ello me pregunto: ¿es que es necesaria u obligatoria descubrir una placa cada vez que nos visita el Jefe del Estado? Como no he podido verlo físicamente (y la foto puede engañar), a lo mejor no es una estructura efímera, y se trata de una superficie de hierro o acero que quedará ahí para siempre (y lo que digo para este caso habría que trasladarlo a otras situaciones frecuentas como ésta (más ridícula la situación no puede ser, y se lo están ofreciendo nada menos que a la Reina hoy de honor):

Doña Sofía durante el descubrimiento de la placa conmemorativa de su visita

O esta otra ofrecida al embajador de España en Chile con ocasión de la inauguración de las oficinas de la empresa Nazca Energías Verdes, en Bolognesi 340, en aquel país:

Placa otra

En cualquier caso, la combinación murciana soporte/placa es totalmente desafortunada. No obstante, sirva esta reflexión para otros casos en los que la placa se descubre en un lugar que será su destuino final.  La placa puede ser cualquier cosa, menos obligatoria. A mi me gusta que se pongan, pero no placas sin más, sosas y sin “chicha” y contenido. Los textos tienen que decir algo más que el simple registro del hecho. Pienso que no vale con decir solo “Aquí yacen los restos del Miguel de Cervantes…”, sino que hay que añadir algo que le de más valor a la circunstancia.

Placas que “hablen”

Las placas conmemorativas tienen precisamente esa función, la de recordar un hecho singular y excepcional. Ya sé que es excepcional que el Jefe del Estado acuda a la Universidad de Murcia, y entiendo como lógico que quiera dejarse constancia de la presencia real. Pero pienso que es más excepcional el hecho de que la citada institución cumpla sus primeros cien años de vida. Por ello, considero que el texto no es tampoco idóneo, porque debiera haber primado el centenario frente a la apertura. Soy consciente de que el Rey ha acudido a inaugurar el curso, no a presidir el centenario, pero sí parece que la elección de Universidad viene dada por el hecho de cumplir los cien años. ¿Por qué no entonces hacer un texto que de más fuerza a lo importante (el centenario) y deje en segundo término lo secundario (la apertura de curso, que todos los años se celebra en alguna universidad española)?

Placa

Por cierto, una placa que a mi modesto entender parece más un diploma en grande que una lápida solemne para una ocasión singular. A veces se olvida que las placas exigen diseño, adaptación al entorno y, desde luego, transmisión en este caso de la esencia universitaria. No veo, en este caso, esa esencia por ningún lado, ni tampoco el orgullo de cumplir cien años. Observo un texto vacío de contenido, hecho casi sin pensar, como escrito por obligación y con desgana, sin añadir ese factor de intelectualidad que se le presupone a una universidad. Vamos, una placa para salir del paso. Creo que se ha convertido este descubrimiento en un mero trámite, como suele ocurrir casi en el 95 por ciento de las situaciones en que se produce. Hacer una buena placa conmemorativa puede aportar mucho al acto, y sobretodo, no debe olvidarse que cuando todos se vayan ahí debe quedar y en buen lugar el recuerdo de un día inolvidable. Para eso se pone la placa, sino que se prescinda de ella.

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La placa de Palencia fechada en León (tres errores en uno)

Hace unos días en mi Facebook recogía la imagen del Presidente del Gobierno descubriendo una placa en Palencia con ocasión de la inauguración de la línea de alta velocidad Valladolid-Palencia-León. Daba cuenta de ello por la sorprendente circunstancia de que siendo descubierta por el Jefe del Ejecutivo en la ciudad palentina, viniera fechada en León. Está claro –porque sería de juzgado de guardia lo contrario- que esa placa iba a descubrirse en León, pero a última hora alguien dijo que se trasladara a Palencia (ya sabemos cómo funcionan estas cosas), sin tiempo para cambiar la data. Un error protocolario grave difícil probablmente de imputar a alguien, porque a buen seguro que esa placa estuvo yendo y volviendo entre las dos ciudades castellanas. Pero, tampoco es excusa, porque al final hubo placas en ambas ciudades. Pero la de León no venía fechada como Palencia. Menos mal.

Esa es al menos la impresión que me quedas tras analizar la circunstancia. El acto central se realizaba en León, donde seguro que estaba previsto descubrir la lápida. Pero como Mariano Rajoy iba a deternerse en la estación de Palencia parecía obligado hacer algo allí. ¿Y qué se hace? ¿Recorrer la estación y ya está? Pues alguien pensó en la placa, y en vez de hacer una nueva porque no habría tiempo, a ese mismo alguien se le ocurrió que como en León ya había discursos, podría traerse la placa Palencia. Ridículo. Una placa también “muy sesuda”. Menos no se puede decir. ¿Cuesta tanto dar valor al texto de una placa para que no sea solo “aquí estuvo”, “inauguración de…”, etc.? Hay que pensar un poco más. En el caso de la de Palencia, ya veo que se han estrujado la cabeza en pensar en su contenido:

Texto placa Palencia

Por cierto, una placa que dispuesta de tal forma que tapa la trasera. Absurdo. Y más aún: al lado de cuatro banderas que nada pintan y que, además, están mal ordenadas, porque la palentina debiera ir por delante de la Europa (debieran intercambiar sus posiciones). ¿Es que nadie de los organizadores sabe esto? Pero si casi es la primera clase que sa en los estudios de Protocolo y Organización de Eventos. Toma ya: tres errores al precio de uno. Estamos de oferta. Esta foto nos sirve para dar tres clases a los estudiantes. Gracias por facilitarlo.

3 Comments

  1. Imágenes para el despropósito Carlos. Buen análisis. Yo me plantearía eliminar el acto de descubrimiento de placa. Hoy en día podemos congelar mejores imágenes y más comunicadoras

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  2. Carlos, solo una rectifiación a tu texto. La estación de Palencia no es nueva. Es la de toda la vida, remozada y mal rematada en andenes, accesos, vallas, una sóla via para ambos sentidos etc., etc. Ave, pero de regional preferente. Un abrazo.

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