Organizar eventos es cosa de expertos en Ciencias Políticas

Hay veces que te quedas patidifuso. Sé que esto no es nuevo, y que ha ocurrido en numerosas ocasiones a lo largo de las últimas décadas. Pero no por ello hay que seguir insistiendo en la denuncia. El Excelentísimo Ayuntamiento de la Muy Noble, Muy Leal, Insigne y Heroica ciudad de Trujillo (Extremadura) ha convocado una plaza de “Técnico en Organización de Ferias y Eventos”. Según las bases que se pueden consultar en el enlace http://trujillo.es/pdf/empleo/experiencia/TECNICO%20ORGANIZACION%20FERIAS%20Y%20EVENTOS.pdf,

esta plaza va dirigida a candidatos demandantes de empleo y que estén inscritos en el Servicio Extremeño de Promoción de Empleo. El contrato es por un año con una jornada a tiempo parcial, hay que ser español y tener cumplidos los 16 años. Y aquí viene lo más fuerte, en el apartado tercero, punto uno: “Estar en posesión de titulación media o superior en Ciencias Políticas y de la Administración o formación equivalente…”. Sencillamente es una tomadura de pelo para la profesión en general. ¿Ciencias Políticas?. ¿Formación equivalente? ¿Quién va a decidir qué es una formación equivalente cuando el trabajo que se ofrece es organizar ferias y eventos?
Según la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y la Acreditación, adscrita al Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, responsable de aprobar o no un Grado Oficial, el de Ciencias Políticas y de la Administración no habilita precisamente ni para hacer ferias ni para organizar eventos. Y si uno lee con detenimiento el Plan de Estudios de este título en cualquiera de las universidades que lo ofrece no hay un solo capítulo en cualquiera asignatura que se trate la cuestión de las ferias y los eventos.

 

¿No es una tomadura de pelo? Si todavía se pidiera como requisito estudios en Turismo, Relaciones Públicas, Comunicación, podría uno hacer el esfuerzo de entenderlo. Pero así y todo parecen “desconocer” que existe desde hace tres años una titulación oficial de Grado Europeo en Protocolo y Organización de Eventos, aprobado por el Consejo de Ministros, que habilita precisamente para ese campo de trabajo. Tanto la Universidad Camilo José Cela como la Miguel Hernández (privada y pública, respectivamente), ofrecen estos estudios y además ya cuenta la primera de ellas con una promoción de graduados, algunos de ellos precisamente extremeños y demandantes de empleo.

 

Lo que rápidamente a todos nos viene a la cabeza es que ese puesto ya tiene nombre y apellidos,  a cuyo candidato se le preguntó por sus estudios a la hora de redactar las bases. Si esto no es un corruptela que venga Dios y lo vea. Ya puestos, ¿no era mejor un albañil que un graduado en Ciencias Políticas o un filósofo, carpintero, panadero…? Es francamente una gravísima decisión que no debe quedar impune, y todos los que tengan un mínimo de sensibilidad por esta profesión no deberían quedarse quietos. Confiemos que la Asociación Española de Protocolo, de forma colectiva, sepa en este asunto estar a la altura que exigimos sus asociados, y que cada profesional denuncie por el sistema que estime oportuno esta actuación cacique.

 

En la misma línea, una estudiante de Castilla-La Mancha había solicitado una beca para hacer los estudios de Grado en Protocolo y Organización de Actos, y el funcionario de turno de la Consejería le contestó que no tenía derecho ya que no era un título oficial. Ante la estupefacción de la interesada, a quien el funcionario pidió (es increíble) que acreditase que lo que hacía era un estudio oficial. Claro, le espetó en la cara el Real Decreto por el que se aprueban los estudios oficiales de Grado en Protocolo y Organización de Eventos (http://www.boe.es/boe/dias/2011/07/14/pdfs/BOE-S-2011-168.pdf).

 

Todavía queda mucho que batallar en este país contra diferentes “cacicadas” y desconocimientos, por eso hay que seguir en el frente dando a conocer nuestra profesión y sus vías de acceso. Nunca he estado en contra de que quien trabaja en el sector en la Administración Pública sea persona de confianza o asesor, pero desdeluego siempre que se trate de un profesional del sector. Como ya vaticinamos en su momento con el reconocimiento oficial no vale, hay que seguir luchando para que tal situación cale en el entramado institucional y corporativo de nuestro país. Si para un puesto de médico en un ambulatorio, pidieran a un farmacéutico o un fontanero se cargarían entre todos los titulados en Medicina al Consejero de Sanidad de turno. ¿No es hora ya de empezar a denunciar con dureza esta ilegalidad?

 

El Ayuntamiento de Trujillo será de todo, no lo dudo, menos Noble y Leal. Y su alcalde y quienes aprobaron estas bases deberían sentirse avergonzados, cómplices de una injusta decisión y hay que exigirles que inmediatamente cambien esa cláusula. Ya pronto nuestros políticos harán directamente las ferias.

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