La Cumbre de Cádiz 2012

Presidecia 2

En retos tan importantes como es la organización de una cumbre internacional, en este caso,  la Iberoamericana, hay que empezar por felicitar a los responsables organizativos, porque el resultado, medido desde la perspectiva protocolaria global, ha sido un éxito. Por ello nuestras primeras palabras es felicitar al equipo que ha estado meses trabajando con la espada de Damocles del bajo presupuesto. Nuestra felicitación por lo tanto al director general de la Unidad de Apoyo, Andrés Costilludo, por el buen trabajo realizado, y que hacemos extensible a todo el Comité Organizador, que presidió políticamente la vicepresidenta del Gobierno, Soraya  Saez de Santamaría.
La Cumbre de Cádiz, la XXII edición, desde que en 1991, en México, se pusiera en marcha este encuentro Iberoamericano, ha aportado muchas cosas buenas y otras que merecen reflexiones y consideraciones. Hay que partir de la base que a España le ha tocado organizar una gran evento en unos momentos donde el gobierno carece de un presupuesto económico capaz de afrontar situaciones como estas. Tanto es así que por primera vez ha tenido que recurrir a fondo el Gobierno a la ayuda y patrocinio directo de empresas que han aportado nada menos que cinco millones de euros. Es cierto que este patrocinio ha generado situaciones curiosas -por definirlas de alguna manera-, como el hecho de que los 160 vehículos oficiales de alta gama que se precisaban para atender a las delegaciones oficiales hayan sido cortesía de la multinacional alemana Audi, que envió sus coches nuevecitos con matrícula alemana y que tuvieron que ser rematriculados en España. O sencillamente que El Corte Inglés haya tenido que asumir los pequeños regalos a los delegados, que según las cifras oficiales fueron 1.200 personas.
El Gobierno de de España eligió en su momento Cádiz, aprovechando el bicentenario de La Pepa, primer documento constitucional de nuestro país, y en cuya redacción y desarrollo hubo una notable presencia de personalidades llegadas o vinculadas a países del otro lado del océano. Esta elección no es desacertada, aunque a buen seguro los organizadores han sufrido las dificultades de una bella ciudad como esta andaluza, pero que no cuenta con las infraestructuras que requiere un encuentro de este nivel internacional. De hecho, las comitivas oficiales no estuvieron alojadas en la ciudad sede, sino en la vecina Chiclana donde pernoctaron los líderes iberoamericanos y sus comitivas (que ocuparon cerca de 700 habitaciones de alto nivel), dejando los hoteles gaditanos para los 1.300 periodistas acreditados.
A diferencia de las cumbres europeas u otras internacionales, las iberoamericanas, se caracterizan no sólo por las reuniones formales, sino por las actividades paralelas que cobran una valor singular. Son dos días de cumbre, pero el “bacalao” se cuece en las actividades alternativas, entre las que incluso son importantes las dirigidas a los consortes de los jefes de Estado (esta vez poquitos, pero no por ello menos importante). Sin embargo, España creo que ha sabido manejar esta balanza y ha salido bien parado, por lo que insistimos en la felicitación.
Acompañantes con autobús

No obstante, en el ánimo positivo de colaborar en la reflexión (visto desde la distancia o través de la repercusión mediática y testimonios de personas presentes en la cumbre) quizá haya que hacer diferentes observaciones que espero sean de interés para el colectivo profesional que nos dedicamos a la organización de eventos.
Concepción del programa principal
En todo evento lo importante es responder a los objetivos que se persiguen.  Como no es mi deseo entrar en las cuestiones políticas, vamos a valorar exclusivamente la parte organizativa y protocolaria. España vive momentos críticos en sus finanzas y sus cifras macroeconómicas, con un nivel de paro, en el que difícilmente los cinco millones de desempleados puedan entender que se gaste una suma de dinero importante en encuentros de este tipo. Partes por lo tanto de un desencuentro social, a sabiendas que pese a estas circunstancias, invertir en eventos de este tipo es absolutamente necesario sino queremos quedar aislados y sin apoyos. En momentos como este, España tiene que sacar pecho y aprovechar la coyuntura.  Europa parece mirar para otro lado, e Iberoamérica traslada una imagen -dicho en leguaje de la calle- de que “ya era hora de que os tocara”. Han venido muchos líderes a darnos “lecciones” de cómo salir de situaciones como la que vivimos e incluso algunos diplomáticamente se han mofado de nuestro esquema económico.  A priori éramos conscientes de esta situación. Hasta Evo Morales pretendió darnos lecciones.
El caso, es que el Comité Organizador estableció un programa para los aspectos centrales de la Cumbre, que respondía a este esquema:
Viernes, 16 de noviembre:
– Llegada de los líderes (en su mayor parte) al aeropuerto de Jerez de la Frontera.
– Recibimiento oficial y visita en el oratoria de San Felipe de Neri, lugar donde se aprobó La Pepa.
– Acto inaugural de la Cumbre en e Teatro Falla.
– Cena en honor de los invitados en el Parador de Cádiz.
Sábado, 17 de noviembre:
– Desayuno de trabajo del Rey de España con los presidentes que asistieron al encuentro.
– Apertura y celebración de la Cumbre en el Palacio de Congresos.
– Almuerzo-retiro con los presidentes (comida alternativa para los ministros).
– Segundo parte de la cumbre y clausura.
Como hemos señalado que globalmente la Cumbre ha sido un éxito organizativo, vamos a sacar punta a algunos extremos que hubieran merecido una mejor solución. Empezamos por el aeropuerto jerezano.  Pensamos que el Photocoll dispuesto a un lateral de la alfombra en la pista no fue un acierto como puede verse en la fotografía.
LLEGADA PRESIDENTE PORTUGUÉS
No creo que lo importante sea vender “Aeropuerto de Jerez”, máximo cuando la Cumbre es en Cádiz. Esos rótulos tenían que hacer referencia a España y a la Cumbre.  La imagen corporativa del encuentro debía estar ya en ese momento, sin que ello conculque una discreta referencia a Jerez. No nos gustó nada esta imagen de la llegada.
Conceptualmente, pensamos que el primer acto no debía celebrarse en el Oratorio, trasmitiendo una imagen de que doscientos años después no se corresponde con la realidad actual. Podía perfectamente haberse visitado tras la inauguración y antes de a cena. Esa foto de familia con un fondo de altar religioso no es buena, ni tampoco el acto posterior donde el director del Centro de Estudios Constitucionales suelta su charla como si los líderes asistieran a una clase. La presencia del Obispo en el grupo de invitados ya nos hace pensar que los tiros no debieran ir por ahí, por mucho que estuviéramos en su “casa”.
Acto auditorio

Más sorprendente fue la foto de familia que se hizo en dicho espacio religioso. Tres filas, y en una Cumbre Internacional, nos encontramos con un detalle carente de la cortesía mínima internacional. Como puede apreciarse en la foto, no es de recibo -pensamos- que en la primera línea aparezcan las autoridades españolas y que en la segunda y tercera línea, lo hagan los líderes internacionales. Ver en la primera fila a los Reyes, a su derecha a al Presidente del Gobierno y esposa, y al Presidente de la Junta de Andalucía, y a la izquierda de los monarcas a los príncipes y a la Alcaldesa de Cádiz, teniendo en las filas de atrás a jefes de Estado y ministros de otros países, nos resulta cuando menos chocante. Pensamos que la solución debía ser otra.

Foto Familia Oratorio
Es, igualmente extraño,  el papel de los consortes. El Rey acude con la Reina, cuando a este acto no acuden los consortes de los invitados. Y que hagan lo mismo el Príncipe y el Presidente del Gobierno. Además, si esa fue la solución, ¿por qué no estaban los consortes del Presidente de la Junta de la Andalucía y de la Alcaldesa de Cádiz? Todos ellos, fueron además los que compusieron la línea de saludo a la entrada al Oratorio. Resulta contradictorio, salvo cosa que desconozco que estas dos autoridades regionales y locales no tengan consorte.
Sencillamente lo observamos como un error de cortesía diplomática y que además no vende el carácter internacional del evento.
Tampoco nos pareció acertado que la Alcaldesa de Cádiz entregara en este momento  el regalo institucional del Ayuntamiento para los asistentes -una reproducción especial del contenido de la Constitución de 1812- únicamente al Rey y lo hiciera de forma tan poco solemne. Recuerdo que estamos en el primer acto oficial de la Cumbre. Y es que en un encuentro internacional que la Alcaldesa de la ciudad haga el regalo al Jefe del Estado de su país, habiendo más jefes de Estado, sencillamente nos parece poco adecuado o al menos chocante.
La apertura oficial
La inauguración oficial de la Cumbre -pese al acto anterior- se celebró después, en el Teatro Municipal Falla. La escenografía, aunque muy arriesgada, pienso que quedó bien, acertada, en línea con las tendencias minimalistas de hoy. Sobraban a mi entender las plantas verdes situadas sobre a escalinata, y disimular un poco más los altavoces. Siempre te queda la duda si en esta escenografía las banderas quedan bien o hubiera sido mejor una alternativa a las mismas con un diseño más actual. Pero las bandera ahí estaban, curvando a modo de cierre la presidencia de tres, que ocupaban por este orden el Rey (en el centro), el Presidente de Gobierno (a su derecha) y el Secretario General Iberoamericano a su izquierda.  Hasta cinco veces se repite el logotipo en este minimalismo, aunque entendemos que bajo cada micrófono debe estar el mismo por eso de los primeros planos televisivos o fotográficos. Las banderas como decimos por su orden, agrupadas en dos lados, dejando que la precedencia del lado derecho la tome la enseña del país anfitrión -España- y la del lado izquierdo la de Panamá, como país que acogerá el Cumbre en 2013. Tras ellas de izquierda a derecha, alternando,, por orden alfabético en español las enseñas de los países participantes: Andorra, Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, R. Dominicana. Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Gobierno de Paraguay, Perú, Portugal, Uruguay y Venezuela.
Panorámica general inauguración
Presidencia
Nos gustó, algo que en España a estos niveles de actos solemnes no e hace mucho, que el anuncio de las intervenciones se hiciera mediante voz en off (existía el antecedente de ka Expo Zaragoza). Comenzó con el himno nacional español -que no cuestionamos-, aunque en la inauguración de una cumbre internacional lo consideramos fuera de lugar, y tras las intervenciones de menos a más del Secretario General Iberoamericano, presidente del Gobierno y Rey de España,  se cerró con una actuación artística de un número flamenco propio del lugar. Los tres miembros de la presidencia abandonaron la misma y se dirigieron a la primera fila del Teatro,  donde había  tres asientos  que permanceieron vacíos justo al lado del Príncipe de Asturias y el resto de mandatarios extranjeros vacíos (uno de ellos con cojines especiales destinado a un dolorido Rey que será sometido a una intervención quirúrgica de cadera). Tampoco nos pareció de cortesía que a los consortes, con la Reina a la cabeza se fueran a un desolado primer piso del Teatro repleto de gente.
La cena estuvo bien. El Parador fue el lugar reservado para este detalle, con una mesa presidencial actuando de anfitriones los Reyes, una segunda mesa los Príncipes y una tercera el Presidente del Gobierno y su esposa. Entre ellas se aposentaron los jefes de Estado y altos representantes de cada uno de los países miembros del Club y de países e instituciones observadoras. Nos gustó el detalle de que la Reina ocupara el último lugar de la mesa, como señal de máxima cortesía.
 El menú sencillo: salteado de verduras con medallones de bogavante y lenguado relleno de de chipirones con tomate confitado al azafrán. De postre “pasión por el chocolate”. El brindis fue abierto con un discurso del Rey de España -en el que anunció su próximo intervención quirúrgica- y cerrado por el Presidente de México, que recibió una placa de SGIB en reconocimiento a su labor y por ser el presidente del país que vio nacer la Cumbre.
CENA DE JEFES DE ESTADO CUMBRE
CENA DE JEFES DE ESTADO CUMBRE
Las sesiones de trabajo
Las reuniones propiamente de la cumbre tuvieron lugar en el Palacio de Congresos de Cádiz. El edificio es bonito, pero el espacio elegido para la sesión no fue el adecuado a nuestro entender. Muy estrecho, lo que dio una sensación de agobio alto, solo salvado por una magnífica mesa blanca, en forma de “U” invertida, con un centro bien decorado -quizá un poco excesivo que todo fuera banco, pero eso va a gustos-. Pensamos que la presidencia desde el punto de vista protocolario no fue el adecuado. Se ubicaron en la cabecera de la presidencia cuatro personas. De izquierda a derecha mirando de frente el Ministro de Asuntos Exteriores español, el Rey, el Presidente del Gobierno y el Secretario General Iberoamericano.  Aunque somos conscientes de que en los espacios reservados a cada delegación- dispuestos en los lados largos de a mesa en orden alfabético- iban los jefes de Estado y sus ministros de Exteriores. entendemos que la presidencia real no debía ser doble -Rey y Presidente español-. Debía presidir el Rey, a su derecha el Presidente y a su izquierda el Secretario General Iberoamericano. El Ministro español podía irse perfectamente al primer lugar del lado largo izquierdo según  se mira de frente.  Nunca habíamos visto al Rey y al Presidente del Gobierno copresidir una reunión. máximo cuando en eventos de este tipo en el que el monarca es a quien corresponde la representación de nuestro país.
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Y la misma situación se produjo en la foto de Familia que en nuestra modesta opinión debía presidir en e centro únicamente el Rey, aunque ello hubiera supuesto añadir a la primera fila una representante extranjero más o prescindir de uno (mejor añadir, porque había espacio). Por la estética de lo foto parece que lo preside el Presidente del Gobierno.
Foto Familia
El regalo oficial
Como es habitual en estos encuentros -y tal como están las cosas debería de dejar de serlo- España obsequió a los delegados asistentes con 1.843 relojes ‘Toro La Pepa’, un reloj de diseño español y realizado en España que conmemora el Bicentenario de La Pepa. Según detalla ‘Toro Watch’ en un comunicado, este es el primer reloj creado y producido en nuestro país con patente internacional, para proteger así su diseño de imitaciones. La pieza relojera ya ha logrado gran protagonismo internacional, pues es lucida habitualmente por el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, “gran embajador” de la Marca España. Un regalo valorado en 350 euros la pieza que en estos tiempos nos parece excesivo.
Reloj De Toro De Osborne
Este reloj, según sus creadores, fue creado para conmemorar el 170 aniversario de la bandera de España, hecho acaecido en 1843. En su propias palabras, dichas en rueda de prensa televisada, “viene a representar un homenaje a la bandera española y su comercialización se inicia con motivo de esta Cumbre… La bandera viene representada a través de tres piedras preciosas, dos rubís y un zafiro. Es la primera vez en España que se hace una manufactura de este tipo, es decir, un reloj que se monta a mano, que engarza los tiempos horarios de Europa y América, gracias a los dos husos horarios presentes en su esfera”.
Lo cierto es que aunque haya un guiño a los múltiples horarios iberoamericanos, personalmente no considero que sea un regalo acertado, nada representativo, y además huele a muy comercial. Pero bueno, en esto cada uno tendrá su opinión. Para Cádiz y España, pienso que un reloj, y más de ese precio y significado, no lo veo. Si el significado es poner en valor España, no creo que se haya acertado. ¿Original? Los relojes han dejado ya hace mucho tiempo de ser originales.

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