“Pepa 2012”, ¿romper el protocolo?, no destrozarlo

Presidencia Pepa 2012
Profesionales. Docentes. Investigadores. Será muy difícil de explicar a partir de hoy el por qué de algunas decisiones protocolarias tras observar detalladamente las imágenes que los medios de comunicación nos han transmitido a propósito de la presidencia del acto del bicentenario de las Cortes de Cádiz, celebrado en esta ciudad. Difícil, porque no encuentro argumento alguno que sostenga el erróneo protocolo seguido para la presidencia del acto central celebrado en el Oratorio de San Felipe Neri, lugar donde hace 200 años los diputados doceañistas redactaron y promulgaron la Constitución de 1812, la primera constitución liberal del España.
No dudo que el evento haya sido un éxito, que felizmente se haya celebrado un acontecimiento tan importante en la historia de la construcción del Estado español. Tampoco ponemos en duda la carga de los discursos pronunciados en beneficio de una sociedad democrática, justa e igualitaria. No entramos en eso. Hablamos de Protocolo. Y en especial de la precedencia seguida en la mesa presidencia del Oratorio. A lo largo del día de hoy hemos recibido cientos de mensajes de profesionales y estudiantes relativos a la ordenación seguida en la citada mesa. Todos muestran extrañeza y buscan una u otra explicación, sin hallarla.
Al menos hasta hoy era práctica habitual obligatoria que cuando los Reyes acudían a un acto, en la mesa central se previera una doble presidencia donde los dos puestos centrales se guardasen para Sus Majestades los Reyes, ocupando el Jefe del Estado el sitial derecho entre ellos, y su consorte el izquierdo. Y a partir de aquí se aplicase la precedencia en alternancia. Sin embargo, este lunes 19 de marzo de 2012, hemos visto una ordenación inédita. Siete puestos, el Rey en el medio, la Reina a su derecha y el Presidente del Gobierno a su izquierda, Y a partir de ahí de derecha a izquierda el Presidente del Congreso, Presidente del Senado, Presidente de la Comunidad Andaluza y Vicepresidenta primera del Gobierno. Incluso algunos me han escrito pensando que los medios han publicado la foto al revés, pero no.
Si alguien pregunta por qué, tendrá que dirigirse a los organizadores porque uno no encuentra explicación alguna a este cambio sin sentido. Tampoco razones para que se salte a la torera las normas vigentes de precedencias, las técnicas tradicionales y las costumbres, que tanto pesan en eventos de estas características. Por muchas razones. Primero, porque argumentar que no caben más de siete personas en la mesa para hacerla par, no cuadra. Segundo, porque en el peor de los casos con seis personas hubiera sido suficiente (aunque lo ideal hubieran sido ocho). De acuerdo a la costumbre, la lógica y la norma, los Reyes presiden, don Juan Carlos a la derecha y doña Sofía a la izquierda, como siempre. ¿Por qué esta vez no se hizo así? Ni idea, pero para los profesionales de protocolo decisiones de este tipo hacen dinamitar todos los principios relativos a la aplicación de precedencias. Si alguien quiere saber por qué, no podemos decirlo y solo podemos remitirle a los altos responsables de Protocolo del Estado para que nos lo expliquen. No porque nos parezca ni bien, ni mal (que la verdad nos parece frívolo), sino sencillamente para saber qué tenemos que hacer a partir de ahora. ¿Vale todo?
En un acto de estas características, hemos echado de menos en la mesa al Presidente del Tribunal Constitucional (más que justificada su presencia) y a la Alcaldesa de Cádiz (máxima representante local), y si embargo no entendemos el por qué de la presencia de la Vicepresidenta del Gobierno (estando el Presidente). Creemos que hubiera sido perfecta esta disposición en presidencia par:
1.       Rey.
2.       Reina.
3.       Presidente del Gobierno.
4.       Presidente del Congreso.
5.       Presidente del Senado.
6.       Presidente del Tribunal Constitucional.
7.       Presidente de la Junta de Andalucía.
8.       Alcaldesa de Cádiz.
Lo que se hizo, con todos los respectos, no lo podemos compartir para nada, por muchas explicaciones que nos den. Así de sencillo. Queridos colegas y alumnos no nos quedemos con este caso como una “inflexión” en Protocolo, sino como un importante error que genera confusión. Siento decir esto, pero el Estado no puede jugar con “frivolidades protocolarias” sean fruto de lo que sean. Uno confía que en estos actos la presión política no se imponga al Estado de Derecho, pero tras lo visto ya no sé qué pensar. Pierden el derecho a decidir sobre precedencias quienes resolvieron el orden de esta mesa.
Por eso, queridos alumnos y amigos profesionales, confiemos que esta sea la mala excepción que rompe la regla. Últimamente se habla mucho de “romper” el Protocolo como forma de humanizar los actos oficiales. Pero esto no es romperlo, sino sencillamente “destrozarlo”. Resulta que en la inauguración de la X Legislatura en el Congreso, el Rey y la Reina ocupan sus lugares tradicionales. Meses después lo invierten. ¿Es que la Pepa tanta fuerza tiene?
Como diría  mi amigo, explicaciones al “maestro armero”. Para mí es un error y grave.
Y otra pregunta: ¿seis banderas de España no es excesivo? Me hubiera gustado ver las enseñas de todas las autonomías de España, como símbolo de unión, y no tanta rojigualda, a la que obviamente respetamos y mucho. Seis banderas de España en apenas unos metros a uno le hacen pensar muchas cosas, aunque para otros posiblemente haya sido solo cosa de armonía y equilibrio escenográfico. Pero los símbolos del Estado no son elementos de decoración. Son algo más. Y en Cádiz estábamos toda España.

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