Protocolo y nuevo gobierno

Consejo Ministros (1)

El cambio político ha sobrevenido a este país. Mariano Rajoy ya es el nuevo presidente de España, tras unas elecciones que dieron una amplia mayoría absoluta al Partido Popular, que se beneficia así de la debacle de un PSOE asfixiado por una importante crisis internacional que en Europa está barriendo a muchos gobernantes. Los cambios siempre son buenos si con ellos se aportan nuevas ideas, nuevas soluciones, decisiones irremediables y se inyecta moral en la ciudadanía, aspecto ésta, fundamental para recuperar la capacidad de iniciativa de empresarios, autónomos y trabajadores. Uno, pese a la que está cayendo, sigue convencido de que hay tiempo a la oportunidad, aunque para ello haya que cambiar muchos chips y muchas maneras de enfrentarse a la obtención de buenos resultados económicos para empresarios y autónomos y alcanzar dignos puestos de trabajo para quienes optan por vivir por cuenta ajena.

No es propósito de este artículo hablar de la política ni del cambio antes mencionado, sino de las consecuencias que pudiera tener desde el punto de vista de protocolo y la organización de actos. En primer lugar, como responsable de los estudios de Protocolo de la Universidad Camilo José Cela, debo manifestar mi satisfacción al comprobar que, por ahora –y es temprano – más de una treintena de alumnos y profesores de los estudios universitarios de esta disciplina en la UCJC, algunos de ellos haciendo aún el curso de convalidación para la obtención del Grado Oficial, han sido designados para puestos de responsabilidad en gabinetes vinculados a la actividad ministerial, e incluso que alguno de ellos haya sido nombrado Secretario de Estado, como es el caso del malagueño Juan Manuel Moreno Bonilla (concretamente, de Servicios Sociales e Igualdad) que en su designación ha hecho valer la condición de sus estudios de Protocolo y Producción de Actos por la Universidad Camilo José Cela. Nuestra gran enhorabuena a todos ellos y suerte en su nueva responsabilidad. Si no me falla la memoria creo que es la primera vez que tantos titulados o profesionales acreditados de Protocolo con estudios universitarios acceden en tan poco tiempo a altas responsabilidades organizativas.
En segundo lugar, hay que pedir a este núcleo de profesionales que han accedido a estos puestos de mando que intenten crear equipos de protocolo con personas que, al igual que ellos, han hecho el notable esfuerzo de prepararse para ejercer dignamente esta profesión que ya ha acreditado ser necesaria en todos los ámbitos, pero especialmente en el mundo oficial, donde la renovación protocolaria se ha de ir imponiendo. Hemos asistido en las últimas semanas a actos de Estado muy importantes que requieren ya de un lavado de cara de tal forma que sin perder su esencia transmitan la imagen de un país anclado en el pasado. Como siempre decimos, no se trata de romper con el pasado, sino de vestirlo adecuadamente conforme a la exigencia del siglo XXI para que protocolo no sea sinónimo de poder y fastos, sino herramienta de sencillez, acercamiento y buen orden.
En tercer lugar, creo que su presencia en esos puestos clave puede contribuir a que potencien la necesidad de actualizar algunas normativas en materia de protocolo que desde hace tanto tiempo se viene pidiendo desde el sector profesional. Y ya no sólo nos referimos al tan mencionado Real Decreto de Precedencias, sino a otro conjunto de normas que hay que adaptar o cambiar para contribuir a la modernización del país, a la superación de la crisis y a la recuperación de un buen clima de entendimiento social. Sería bueno que desde un primer momento, desde la vicepresidencia se dieran las instrucciones oportunas para comenzar a dar pasos en este sentido, creando la tan pedida comisión de expertos que haga sus fundamentadas propuestas para someterlas posteriormente al debate político. Estos temas tan delicados es bueno acometerlos al principio de la legislatura, enfocando con seriedad la cuestión y a través de los foros que se consideren más idóneos. Pero no se debe perder la ocasión.
En cuarto lugar, me ha llamado mucho la atención el Real Decreto1885/2011, de 30 de diciembre, por el que se modifica el Real Decreto 1094/2011, de 15 de julio, por el que se reestructura la Presidencia del Gobierno, publicado en el BOE del día 31 de diciembre. Dice textualmente:
Constituido el nuevo Gobierno e iniciada la reestructuración de los departamentos ministeriales y la modificación de la estructura orgánica de la Administración General del Estado, se hace necesario reestructurar la Secretaría General de la Presidencia del Gobierno.
En su virtud, a propuesta del Presidente del Gobierno, de conformidad con lo previsto en el artículo 2.2.j) de la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno,
DISPONGO:
Artículo primero. Modificación del Real Decreto por el que se reestructura la Presidencia del Gobierno.
Uno. El artículo 6.4 del Real Decreto 1094/2011, quedará redactado con el siguiente tenor:
 «Artículo 6.4. Coordinador para asuntos relacionados con la Presidencia del Gobierno.
6.4. Bajo la dependencia del Secretario General existirá un coordinador para asuntos relacionados con la Presidencia del Gobierno con rango de director general.
Sus funciones consistirán en el asesoramiento al Secretario General de la Presidencia del Gobierno en materia de protocolo, seguridad, logística y medios operativos, así como en las demás áreas que el Secretario General determine».
Dos. Supresión del apartado 5 del artículo 6.
Se suprime el apartado 5 del artículo 6, que regula el órgano de asistencia logística al dispositivo de asistencia sanitaria de Presidencia del Gobierno.
 Disposición derogatoria única. Derogación normativa.
Quedan derogadas cuantas disposiciones de igual o inferior rango se opongan a lo dispuesto en el presente real decreto.
Disposición final primera. Modificaciones presupuestarias.
Por el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas se realizarán las modificaciones presupuestarias y habilitaciones de créditos precisas para el cumplimiento de lo previsto en este real decreto, que en ningún caso supondrán aumento del gasto.
Disposición final segunda. Entrada en vigor.
El presente real decreto entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado».
Dado en Madrid, el 30 de diciembre de 2011.
JUAN CARLOS R.
El Presidente del Gobierno,
MARIANO RAJOY BREY
Aunque el artículo 6 del Real Decreto 1094/2011, de 15 de julio, no suprime el Departamento de Protocolo, cuyo titular seguirá teniendo el rango de Director General, la creación de un coordinador para asuntos relacionados con la Presidencia del Gobierno y que entre sus funciones figure la de asesorar al Secretario General de la Presidencia en materia de protocolo, seguridad, logística y medios operativos, suprimiendo el antiguo texto que en su apartado 6.4 hablaba que en “el ejercicio de sus competencias de apoyo, la Secretaría General de la Presidencia del Gobierno actuará de acuerdo con criterios de coordinación funcional con el Ministerio de la Presidencia”, nos hace pensar que el protocolo en este gobierno tendrá un mayor peso y que desde la propia Presidencia se quiere asumir directamente la coordinación general en este aspecto. Eso, bien ejecutado, puede ser un paso positivo.
Nos gusta, por otra parte, que las funciones de este coordinador vayan más allá de protocolo, pues supone un paso cualitativo al encomendar otras tareas que son próximas a esta disciplina y que hoy estamos agrupando en torno al concepto de la organización de eventos.
En quinto lugar, también hemos de seguir de cerca la reestructuración del Ministerio de Asuntos de Exteriores, en cuyo Real Decreto 1887/2011, de 30 de diciembre, por el que se establece la estructura orgánica básica de los departamentos ministeriales al hacer referencia a los órganos del Ministerio de Asuntos Exteriores, no se hace referencia alguna entre las direcciones generales a la de Protocolo, Cancillería y Órdenes y ni tan siquiera se refiere al Introductor de Embajadores. Es cierto que tampoco figuran en el citado apartado entre las direcciones generales suprimidas la de Protocolo. Sin embargo, nos llama poderosamente la atención el artículo 1, apartado E, donde se dicen que dependen directamente del titular del departamento diferentes cargos entre ellos la Dirección General de Medios y Diplomacia Pública, que en esta última acepción tiene mucho que ver con el protocolo.
Confiemos en que, llámese como se llame, el protocolo siga teniendo el rango en este Ministerio acorde con sus altas funciones. Hemos de imaginar que los escasos días que han mediado entre la toma de posesión del Presidente y su equipo de Gobierno son el motivo por el que no ha dado tiempo a cerrar bien los organigramas, funciones y direcciones, y que realmente en los próximos días podamos ver cómo queda esta cuestión en el entramado legal de la estructura de los ministerios. Pero no sería bueno en este caso que la Dirección General de Protocolo de este Ministerio se fuera al garete o quedara disminuida. Confiemos aún en que la casa no se ha construido todavía, que el afán de suprimir altos cargos no lleve por delante algo fundamental en las relaciones exteriores españolas y que no se repitan episodios anteriores de suprimo y vuelvo a crear, cuando se levantó la voz por la eliminación de la figura del Introductor de Embajadores. Aunque a lo mejor es el momento oportuno de llamar a este cargo de una forma más actual.
Seguiremos atentos al BOE…

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