El Consejero y el Protocolo de los Goya

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El periódico digital PRNoticias daba cuenta tras la gala de los Premios Goya, del malestar de un Consejero del Consejo de Administración de RTVE por haber ocupado, como sus compañeros, una silla en la fila 24 del Teatro Real de Madrid, mientras el equipo directivo del mismo ente lo hacía en la fila 6.  Este Consejero de CiU mandó una carta a la Academia del Cine pidiendo explicaciones sobre las razones de este supuesto agravio, misiva que fue recibida con “estupor y sorpresa”, según el mencionado medio. En la misma correspondencia, a la que todavía no se ha producido respuesta,  se afirmaba que no podía ser posible que quien nombra a un equipo nunca puede ir por detrás.
Es difícil establecer quién tiene razón y más de justificar, pero lo que queda claro es que la teoría sobre el que nombra a otro tiene precedencia sobre e mismo no siempre es así. Sin ir más lejos, el propio Congreso de los Diputados nombra al Presidente del Gobierno y ni tan siquiera el Presidente de la Cámara Baja precede al del Ejecutivo.
Pienso que en esta cuestión no debe barajarse ese registro, sino el criterio de quién representa a la institución públicamente, es decir, quién es la cara del organismo. Parece, desde nuestra humilde opinión, que en RTVE las caras representativas son el Presidente de la Corporación y los directores de TVE y RNE.  De alguna forma, estos son los que deben ocupar los puestos principales cuando la Corporación es invitada a un evento o cuando lo organiza ella misma.
Sin embargo, es evidente que los miembros del Consejo de Administración de RTVE, un total de 12, no deben quedar muy desplazados, pues al fin y al cabo son, como el presidente, los máximos responsables de la Corporación, tarea para la que fueron elegidos por el Congreso y el Senado. Pensamos que en un acto como la entrega de los Premios Goya, patrocinada por RTVE, que los retransmitió en directo, es demasiado abismo la diferencia entre los directivos de la fila 6 y los consejeros de la fila 24. Es un error porque debería haberse buscado un poco más de equilibrio, algo que en protocolo, solemos llamar “que no se note tanto”.
No sabemos las circunstancias de la decisión ni conocemos el protocolo interno de RTVE, ni tan siquiera he estado en el Teatro Real, pero la lógica hace que realmente pensemos que el Consejero Silva lleva parte de razón. Sin embargo, ha de entender que, por lo que venimos viendo, el protocolo de los Goya no obedece a filas jerárquicas, pues los ministros y el presidente de la Academia no estaban por delante de la fila 6. El criterio de los Goya, ya muy extendido, es aquél que se basa en que todas las filas son importantes, y eso lo hace el hecho de que no haya rigidez, y que la jerarquización desaparezca para ir situando a los importantes en todas las filas, y de esta manera se evite pensar que la fila primera es la más relevante. Una opción esta que en nuestra opinión es correcta, pero no hay la menor duda de que los que más salen en la tele son los que están en las primeras filas y quienes presiden, además, obviamente de los auténticos protagonistas de la gala, que son los premiados.
Pero este criterio choca cuando al Teniente Coronel lo pones en la fila 8 y al General en la 16. Ese es el problema. Por eso quizá falto ese sutil tacto que aportamos los de Protocolo. Y es que cuando falta un buen protocolo o existiéndolo no se sopesan bien las decisiones, suelen ocurrir estas cosas. Por cierto, a todos nos pueden ocurrir situaciones como éstas, por eso siempre hay que estar al día y preguntar y preguntar.

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